sábado, 1 de noviembre de 2014

Amantes de mis cuentos: La Corrala


Corrala de Sombrerete. Madrid
Fachada abierta a la calle de Mesón de Paredes
Foto: Wikipedia


Estaba en el patio de vecinos hablando con una amiga cuando Filomena apareció en la ventana llamando sinvergüenza al pescadero del barrio. Había comprado cuarto y mitad de chirlas y ni una se había abierto.


-      Eso no se le hace a nadie y menos a una anciana que vive de la pensión de viudedad. Su madre será una santa pero él…



-         Mujer no digas eso de mi hijo. Es muy buena persona.



-         Deberías darme las gracias por no decir nada de ti. Ya ves que te he quitado de en medio. Podría haber dicho que era un hijo de mala madre y no lo he hecho. Lo de sinvergüenza lo mantengo.



-    ¿Por qué no vas y le explicas lo que ha pasado? Seguro encontrará la solución.



-         Buena idea.


Escarbó en el arroz sacando las chirlas cerradas, las puso en una bolsa y se fue a la pescadería. El hombre con gran paciencia le escuchó todas sus quejas, recogió las chirlas, las puso en su lugar y para tranquilizarla le dio un cuarto de sardinas.

Arreglado todo Filomena se iba a ir tan satisfecha cuando una clienta que estaba a la espera le dijo:


-         No me gusta meter cizaña pero el precio de las chirlas no es el mismo que el de las sardinas.  








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Gracias.

© Marieta Alonso Más

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