jueves, 27 de noviembre de 2014

La herencia de Roma

El Foro romano

En siete siglos, una aldea de pastores, fundada según la leyenda por Rómulo y Remo en 753 a.C., se convirtió en la dueña y señora del mundo mediterráneo y de gran parte de Europa.
Rómulo y Remo
Peter Paul Rubens
Museos Capitolinos

Roma surge entre las siete colinas, en la confluencia entre el río Tíber y la Vía Salaria, a veintiocho kilómetros del mar Tirreno, donde estaban asentadas tribus latinas, sabinas, etruscas, umbros, samnitas, marsos, ausones, oscos...



Muerte de César
Vincenzo Camuccini
Museo de Capodimonte






Después de haber sido gobernada por siete reyes hasta 509 a.C., adoptó un gobierno republicano en el que el poder estaba dividido entre dos cónsules y el Senado. Sus principales conquistas se realizaron en tiempos de la República. Era el senado romano el que supervisaba toda la legislación, manipulaba la bolsa, trataba con las potencias extranjeras, optaba por la guerra o la paz y representaba a Roma. Quienes hundieron sus dagas en el cuerpo de Julio César, en los Idus de marzo del año 44 a.C., casi todos senadores, lo hicieron como medio de rescatar la República.

Más fue en vano porque Augusto triunfó donde César había fracasado. En palabras de Augusto: Encontré a Roma hecha de ladrillo y la dejo hecha de mármol. Así nació un Imperio que habría de durar cinco siglos.

En el siglo III de nuestra era, el Imperio romano se extendía desde Gran Bretaña a la frontera persa; desde el Rhin y el Danubio hasta las arenas del Sahara. Roma asimiló los sistemas económicos y culturales de los países conquistados, sistemas que ejercieron sobre ella una fuerte influencia y una vez dentro de ellos los fueron transformando.

Sus ejércitos lo formaban trescientos mil legionarios. Pero su potencia no solo se erigía sobre la fuerza de las armas, sino también sobre una cierta unidad económica de la zona mediterránea. El trabajo de los esclavos tuvo una función preeminente en todos los campos de la vida económica. Una red de buenas carreteras cubría vastos dominios. Embarcaciones romanas vigilaban mares y ríos. El correo circulaba a la velocidad de sesenta y cinco kilómetros diarios. La pax romana  perduró durante unos doscientos cincuenta años.

         Se adoraba a los dioses romanos. En los estadios se celebraban espectaculares y sangrientas luchas de gladiadores, carreras de cuadrigas, peleas con animales salvajes. Funcionarios civiles administraban justicia. La propiedad estaba protegida. El delito se castigaba. La magnificencia de Roma la podemos encontrar en un Estadio, el Circo Máximo que tenía capacidad para doscientas cincuenta mil personas, once acueductos que llevaba diariamente a la ciudad más de mil trescientos millones de litros de agua fresca desde las montañas, Termas cuyas grandes naves abovedadas eran un milagro de ingeniería.

¿Qué motivó su caída?

Muchos fueron los factores. Unos de mayor peso que otros. A Roma le faltaba una clase media acomodada ya que la distribución de la riqueza era mezquina. La podredumbre moral, no se cree haya sido un factor tan decisivo pero, existía. Un inexorable sistema social que no permitía filtrarse a través de las barreras sociales. La esclavitud. Un estancamiento de la economía. Los anhelos espirituales no estaban satisfechos.

Pablo, apóstol de los gentiles, les brindó un mensaje de salvación. Por eso los primeros cristianos de Roma fueron esclavos, proscritos, habitantes de los barrios bajos: los pobres de espíritu. Apenas tres siglos después de la muerte de Jesús, un emperador romano, Constantino el Grande, abrazó el cristianismo.

A la muerte de Teodosio I, el Imperio se dividió en dos: El de occidente derribado en 746 y el de oriente que duró hasta 1453.

Una horda numerosa de pueblos godos, vándalos, hunos, se lanzó contra Roma. Fue sitiada tres veces. Nueve emperadores se sucedieron durante los últimos veinte años del Imperio. Y cuando en el año 476 d. C., Odoacro, rey de los hérulos, depuso a Rómulo Augústulo, pocos romanos de aquel entonces se detuvieron a pensar que había acabado el Imperio más grande del Mundo.

Más Roma no se desvaneció. Muchas antiguas provincias se convirtieron en naciones que hablan lenguas romances, surgidas de la jerga de las legiones. El latín quedó como la lengua del saber. La Ley romana enriqueció con sus doctrinas los sistemas legales del mundo occidental. Nuestra conciencia cívica se rige por el concepto romano de la consagración del hombre al bien público. En el Derecho hereditario se introdujeron conceptos aún hoy vigentes como el de testamento y libertad testamentaria, concepto de herencia, legado, separación de bienes, beneficios de inventario.

Dos son para los romanos las fuentes fundamentales del Derecho: la costumbre y la ley. Al emperador Justiniano se debe la organización sistemática de la tradición jurídica romana.

Símbolos romanos:

El escudo de Roma es de forma puntiaguda, de color púrpura con cruz griega de oro, seguida de las letras mayúsculas S.P.Q.R que significan Senatus Populus Que Romanus (El Senado y el pueblo de Roma) que en la antigüedad indicaba las dos clases que constituían la sociedad romana, la de los patricios y la de los plebeyos.


Arco de Tito

La loba capitolina es la estatua de bronce que representa a la legendaria loba que amamantó a los dos gemelos Rómulo y Remo.

El Coliseo


El Coliseo, el más grande anfiteatro del mundo romano, reconocido, en el 2007 como una de las siete maravillas del mundo moderno.



La Cúpula de la basílica de San Pedro en el Vaticano, que domina toda la ciudad y simboliza el mundo cristiano.
  
Cúpula, Plaza de San Pedro y Columnata de Bernini





 Fuentes: Wikipedia, la enciclopedia libre




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