lunes, 1 de diciembre de 2014

Amantes de mis cuentos: ¿Qué podría hacer?






Vivo en un circo. Mi mejor amigo es un elefante pequeñito que se llama Trompa, no solo por esa larga nariz que todos tienen, sino porque en una oportunidad en vez de agua bebió ron.

Todo el día lo pasamos jugando. Los mayores no nos comprenden. Al payaso le pedí que me regalara dos pares de zapatos, porque no es justo que Trompa vaya descalzo, y se negó. Este payaso es malo. Si jugamos a tirar piedras a los espejos de las caravanas, también se enfada. Solo cuando hace su número en la carpa parece tener corazón. Nunca le he visto una sonrisa en su boca pintada. Un día se dejó abierta su caravana… Allí me encontré una funda fina y elástica que me pareció muy apropiada para la trompa de mi elefante. Se la puse. No le hizo mucha gracia y empezó a barritar con tal fuerza que todos salieron a ver qué pasaba. Yo dije de dónde lo había sacado y el payaso me amenazó con la guadaña. 

No sé qué es. Trompa tampoco.

Ahora estoy de rodillas al pie del árbol de los castigos. Mirando, mirando, he visto unas botellas muy grandes, mi padre las llama bidones, están llenas de gasolina… 


© Marieta Alonso Más


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