sábado, 1 de agosto de 2015

Amantes de mis cuentos: Ampurias

Yacimiento de Ampurias
Foto: Ángeles Alonso

Ayer, en el siglo II d.C., llegaron los romanos a una ciudad costera del mediterráneo, nada menos que a Emporion, un puerto donde se comerciaba, un mercado de la época. Les gustó tanto que se asentaron y conquistaron a los griegos e íberos que allí vivían en paz y concordia.

Hoy, en el siglo XXI, llegó a esas ruinas, Jaime, el motero con más tatuajes en el cuerpo y cabeza, jamás visto. Venía algo mareado por el tinto verano que había ingerido y saltando entre rocas se topó con una tumba llena de letras que resultó ser latín.

Intentó enterarse de algo pero le fue difícil y así, sin más, se le ocurrió que podría abrir la tumba para ver cómo enterraba a los muertos en aquella época. Poco a poco fue levantando la lápida y cuando se desplazó la piedra se encontró con una mujer que después de tantos años sin ver a un hombre se lo echó encima sin darle tiempo a reaccionar. Calmados después del fragor de la batalla hormonal se sentaron a conversar.

Mosaicos
Foto: Ángeles Alonso

Ella se presentó como Claudia, mujer bella y encantadora, a la que casaron a los catorce años con un vetusto y sobornable político romano, rico, muy rico, inmensamente rico, que le hizo una casa digna de generar envidia. Y tanto resentimiento suscitaron aquellos mármoles y mosaicos, que los enemigos decidieron envenenarle pero, por error, ella fue quien se tomó la cicuta.


Su amante esposo, creyó morir de amor ante su pérdida, durante quince días lloró y lloró, hasta que comenzó a sonreír con una nueva esposa que, brilló donde ella pudo haberlo hecho, si las circunstancias se lo hubiesen permitido.

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