martes, 1 de septiembre de 2015

Amantes de mis cuentos: Mi mejor amiga


 
Mujeres de Tahití
Paul Gauguin, 1891 Museo de Orsay, París 



Caridad y yo estudiamos en la misma escuela. Ella repetía el tercer curso y nos sentaron juntas en el mismo pupitre. Desde ese instante fuimos inseparables. Tiene un color precioso, es negra como un tizón, solo tiene blancos los dientes porque las palmas de las manos y los pies los tiene rosados. Yo, en cambio, tengo la piel blanca, así como lechosa, el pelo rubio y los ojos claros.

Ella me ha enseñado a robar caña desde un transbordador y yo le hago las cuentas en aritmética, los dictados en lengua y los bordados en manualidades.

Nadie mejor que ella con el tirachinas. Utilizaba la pizarra como diana y las tizas como proyectil. No fallaba. Salvo un día que en vez de dar en la diana la tiza fue a parar a la cabeza de la profesora. Se tambaleó. Nos castigaron de rodillas, cara a la pared. 

Protesté. Yo no había hecho nada.

-         Por ser su amiga.

Aquél castigo me pareció tan injusto que comencé a sollozar. Caridad me pasó el brazo por los hombres y me consolaba:

-         No hagas caso. Es mala. La tiene tomada con nosotras porque somos negras.
-         Yo soy blanca.
-          No. Eso es lo que aparentas.   


(C) Marieta Alonso Más



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