domingo, 1 de noviembre de 2015

Amantes de mis cuentos: No me gusta hablar mal de nadie

Venus del espejo
Diego Velazquez y Silva (1647-1651)
National Gallery. London  


No quiero ser cruel pero esta compañera de trabajo me saca de quicio.

Tiende a mirar por encima del hombro porque es alta, delgada y joven, despreciando a todo aquel que no cumple esos cánones. A saber cómo será ella dentro de unos años.

Tiende a mirar por encima del hombro tomando poses de modelo. En su casa no debe haber espejo largo porque no se ha dado cuenta que sus glúteos están fofos y sus muslos parecen estacas. Y eso en lo que se puede apreciar. A saber en qué estado tiene lo oculto.

Tiende a mirar por encima del hombro cuando rodeada de hombres altos, guapos y ricos se derrite en sonrisas y frases tontas. Les hace sentir como dioses. A saber si con tanto calor en la conquista a la hora de la toma de posiciones se queda helada.

No me gusta hablar mal de nadie pero es una arpía. Por supuesto que no le deseo ningún mal, muy lejos de mi sentir, aunque un buen escarmiento con amenaza de muerte le enseñaría que también los bajos, feos, pobres y gays, tenemos derecho a que nos saluden aunque solo sea con un escueto “Buenos días”.




© Marieta Alonso Más





Foto: Wikipedia, la enciclopedia libre

2 comentarios:

  1. El rencoroso es él, ella era la arpía. Defecticos piadosos que abundan por esos mundos literarios.

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