lunes, 11 de julio de 2016

Socorro González-Sepúlveda Romeral: Dos puntos de vista

Amantes abrazados II
Egon Schiele (1890-1918)





ELLA:
Cuando él sale por la puerta, arrastrando sus gruesos zapatos, ella lo ve partir desde la ventana y piensa: No sabe que tengo un amante ¡No lo sabrá nunca! Yo no se lo diré  y él carece de imaginación para sospecharlo. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿En qué momento empezó el cambio? Era un hombre ¡tan valiente, tan generoso! Con él me sentía querida, importante, dichosa, me sentía viva……Ahora parece otro hombre, sin iniciativa, rutinario y lleno de pequeñas manías, repitiendo día tras día las mismas cosas vulgares ¡Tan aburrido! Mi amor por él se ha trasformado, poco a poco en  indiferencia.


EL:
Cuando sale por la puerta,  arrastrando sus gruesos zapatos, sabe que ella lo está mirando desde la ventana y piensa: Ella no sospecha, que yo sé que tiene un amante, ¡No quiere hacerme sufrir! ¡Se lo agradezco! Sé también que ella piensa que yo he cambiado, pero sigo siendo el mismo, fiel, honrado  y un poco rutinario, como siempre, sólo he sido decidido y valiente en su imaginación. Ella me ha soñado, igual que ahora sueña a su amante, los dos somos para ella un reflejo de sus pensamientos y deseos. Ella tampoco sabe que, cuando su sueño se desvanezca, yo la estaré esperando ¡Como siempre!





© Socorro González-Sepúlveda Romeral

4 comentarios:

  1. ¿Y para él?
    ¿La soñó? ¿Es también un reflejo de sus pensamientos y deseos?
    El amor al otro; ¿Existe?

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  2. Contesto en nombre de Socorro González-Sepúlveda. No sabemos el porqué no salió el comentario que ella puso en su momento.La informática tiene duendes.
    Decía así:
    Él no la soñó. No era un soñador. La quería tal como era. Sí, yo creo que el amor al otro existe.
    Un saludo afectuoso y gracias por su comentario.

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