miércoles, 17 de agosto de 2016

Paula de Vera García: Las Vegas (1)








La pista está a mis pies. Las luces brillan sobre mi cabeza. Y él…


Él se mueve como si jamás hubiese hecho otra cosa en su vida que bailar. Lo conozco desde siempre, cuando ambos apenas sobrepasábamos la rodilla de mi hermano Tyler. Bueno, no es mi hermano realmente pero, por azares del destino, ambos terminamos viviendo en la misma casa de acogida. De él aprendí que bailar era una forma de vida, una forma de expresar lo que sientes más pura que cualquier otra. 


Pero ahora estamos en Las Vegas, sobre el escenario del teatro del Caesar’s Palace. Otros bailarines nos rodean pero, cuando por fin salgo a la pista y me encuentro frente a él, un escalofrío de anticipación recorre mi espina dorsal. Ni siquiera sus rizos oscuros o la gorra que lleva calada hasta los ojos, como de costumbre cuando sale a escena, consiguen que deje de ver el guiño cómplice que me dedica antes de que suenen nuestros acordes. Y yo siento cómo mi cuerpo responde de inmediato, como si la coreografía no fuese solo algo aprendido sino una necesidad que bombea a través de mi cuerpo como la sangre de mis venas.


Cuando la música cambia y él tiene que correr para subirse a la plataforma para ser el protagonista una vez más, una parte de mí se rompe sin quererlo al verme obligada a darle la espalda. La cámara, nuestra oportunidad para quedarnos juntos en las Vegas haciendo eso que a ambos nos apasiona, está al fondo de la sala. Y sabiendo que, desde su altura de bailarín principal, él me vigila, muevo mis piernas y mis brazos al mismo compás que el resto de compañeros que me rodean.


Lo sé. Desde que empezamos la universidad y Moose aseguró que dejaría para siempre el baile, cosa que después no fue así gracias a Los Piratas de Luke, en Nueva York; y yo me acomodé a una vida en la que los sueños de juventud apenas tenían cabida para mí. Estudié, me gradué, me fui a vivir con él, tenía un trabajo… Pero la irrupción de “The Vortex” en nuestras vidas y la sensación que tuve al ver a Moose besarse con aquella fulana rubia en el bar del hotel… Cuando los vi a todos allí sentados, riendo y haciendo lo que más les gustaba, sentí que algo realmente no encajaba en mi vida. ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba cortándole las alas a mi novio por querer tener una vida simple como la del resto de mis amigas? ¿O acaso no estaba deseando subirme a un escenario con él?


Mientras bailo y dejo que la música diluya mis pensamientos en una sensación de ingravidez, al caer de un salto me encuentro con una mano que toma la mía, me vuelvo… y ahí está. No nos hace falta más que mirarnos para saber lo que va a suceder a continuación. Un paso atrás, un paso hacia delante y sus brazos hacen girar los míos hasta que su abrazo me rodea. Mi mano derecha se alza para agarrarme a su nuca mientras nuestros cuerpos, pegados, se mueven como uno solo.


Lo admito: la noche anterior, cuando apareció en la azotea para mi enorme sorpresa y se disculpó por lo ocurrido, me sentía casi como un lastre en su vida. Pero cuando después nos reconciliamos en el dormitorio, un lugar donde casi nuestra compenetración es similar a la existente en la pista de baile, recuerdo haberle dicho que debería volver a Las Vegas, que los dos sabíamos que él era una pieza clave de LMNTRIX. No os engañéis: Moose nunca se lo ha creído; de hecho, tuvo que ser Andie la que lo empujó a bailar cuando ambos estudiaban en la MSA, y Luke el que lo convenció para entrar en Los Piratas en Nueva York bajo la denominación “nacidos de un Loro”. Pero su habilidad innata siempre ha estado ahí, creo que casi desde que podía gatear. Sin embargo, cuál no fue mi sorpresa cuando me pidió que me fuese con él. Que bailase junto a él en Las Vegas. Que forjásemos un futuro al compás de la música en Las Vegas.


Y yo, que hacía años había jurado que no volvería a bailar, como comentaba antes, en pro de la comodidad y la tranquilidad de una vida normal… en ese momento solo pude aceptar. Porque si se trata de ayudarle a cumplir su sueño, yo estaré ahí siempre que me necesite.


La coreografía se está terminando: Andie ha realizado un salto mortal y ha caído en los brazos de Sean, quedando ambos abrazados. Entonces, la sala estalla en vítores y el confeti empieza a caer sobre nuestras cabezas. ¿Hemos ganado? No lo sé, pero es posible. Entonces, mi chico vuelve a aparecer frente a mí, de vuelta de su última posición unos metros más allá. Ambos nos abrazamos, saltamos, jaleamos y, unos minutos después, sus labios atrapan los míos. Le devuelvo el beso.


Así pues, como él me dijo, puede ser que tenga a la persona con la que quiere bailar…


Pero yo puedo afirmar lo mismo. Y no lo cambiaría por nada del mundo.



Capítulo 1 del fanfic: “The Only One” basado en Camille y Moose, personajes de la saga de películas Step Up, ambientado en la 5ª entrega “Step Up: All In”.


Enlaces al fanfic completo:

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