jueves, 3 de noviembre de 2016

Sol Cerrato Rubio: Bosque



Paseando entre los pinos
pintados de blanco,
caminábamos juntos
y a lo lejos se divisó el pueblo.

Prados verdes, caballos en las cercas.
Cigüeñas en los nidos de la iglesia
y el olor a lumbre de las chimeneas.

Por un instante me trasladé a mi infancia
¡Mi dulce infancia!

Cuando la vida transcurría lentamente…

Mis abuelos, el teléfono del pueblo.
Las noches de verano escuchando la radio
en alguno de aquellos portales.
Los juegos al escondite con los amigos.
El río, donde se esbozaba nuestra libertad.
Las bicicletas y los pinchazos.
Los recortables y los vestidos de las muñecas.
Las risas y las siestas.

Ahora, todo va tan deprisa en esta gran ciudad,
que a veces siento vértigo.

Los ojos se me cubren de lágrimas.
Todo eso ya no está.
¡Y lo hecho tanto de menos!


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