domingo, 18 de diciembre de 2016

Mariana Romero-Nieva: El arroyuelo



Por entre las sombras viene,
por entre las sombras baja,
saltando como una nube
en diminutas cascadas
el arroyuelo del puente,
el arroyuelo del agua.

Silencio, salta despacio,
que vas a romper la calma,
no quiero que nadie sepa
de tu existencia callada,
deslizando tu frescura,
a los pies de la montaña.

Sentada en tus viejas piedras,
yo me mojaré la cara
y tu juegas con las sombras
al escondite del agua.
Pero que no sepa nadie
que aquí se adormece el alma.

Un niño viene y te cruza
con una larga zancada,
y tu saltas y te ríes
salpicándole  la cara.

Arroyuelo de misterios,
arroyuelo de nostalgias.
¿Qué es de tu vida en invierno
en esas noches tan largas?
¿Con quién juegas esos días
que el sol no brilla en tus aguas?

Acaso con el silencio,
o tal vez con la esperanza
o quizá, con esas hojas
de los chopos desgranadas
que van cayendo en tu fondo
como una blanca mortaja…

Si te aburres, dímelo,
que el corazón me arrancara
y lo sembrara en tu orilla
por entre rocas y zarzas,
y que su sangre ruidosa
se derrame por tus aguas,
para que juegue contigo,
al escondite del agua.

Arroyuelo de misterios,

Arroyuelo de nostalgias.



© Mariana Romero-Nieva

4 comentarios:

  1. Marieta amiga, me emociona la foto, es una copia de aquel "Arroyuelo" adonde me senté y escribí esta poesía. Gracias

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    1. Pues ha sido de pura casualidad. Me alegra que haya acertado.

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