Es el segundo mes del año y
el más corto: con 28 días en los años comunes y 29 en
los años bisiestos.
Fue llamado así en honor a las «februas», el festival
de la purificación en la Antigua Roma. Una fecha que hoy se identifica
como el 15 de febrero. Tras la fundación de Roma y el
posterior surgimiento del Imperio romano, la urbe dominante tomó prestado
el nombre de las fiestas para designar el mes en que estas tenían lugar.
Entre los romanos este mes estaba
bajo la protección de Neptuno. Lo representaban bajo la imagen de una mujer
vestida de azul, con la túnica levantada y sujetada con un cinturón.
Llevaba un ave acuática entre las manos y traía sobre su cabeza una urna de
la cual salía agua en abundancia, para indicar que es el mes de las lluvias; lo
que también significaba la garza real y el pescado que ponían a sus
pies. También se alegoriza como: el dios de las aguas con su tridente en
la mano, está en pie sobre una gruta formada de cascadas, llena de redes y
otros instrumentos de pescar y de peces, signo de este mes. Cerca se ven los
caballos de Neptuno y más lejos una nave con sus aparejos. Los adornos son
una mezcla de aves marinas, peces, corales y especies de ricas
conchas.
El signo zodiacal de febrero puede
ser Acuario o Piscis, dependiendo de la fecha exacta del nacimiento. Acuario
abarca a las personas nacidas entre el 20 de enero y el 19 de febrero, mientras
que Piscis incluye a quienes nacen del 20 de febrero al 19 de marzo.
Para la Iglesia católica, este
mes está dedicado al Espíritu Santo y la Sagrada Familia.


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