Esos vientos
explosivos
no permiten
que nos encontremos.
Nos alejan,
nos lanzan por flujos astronómicos
serpenteantes
y rebobinados.
Son nuestros
egos.
Se muerden.
Se arañan,
se atacan,
se repelen.
Se abastecen
de los minerales de la playa.
Mi ego
estrellándose contra
la luna del
parabrisas.
El miedo me
paraliza.
En cambio, el
arte me libera.
Consigo
aligerar
mi mochila de
modismos y prejuicios,
los ondulo con
las vibraciones de las olas.
Sol Cerrato Rubio

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