sábado, 31 de octubre de 2015

Don Beltrán de la Cueva ((Úbeda, Jaén ¿1435? – Cuéllar, Segovia, 1492)

 
Beltrán de la Cueva
42º Gran Maestre de la Orden de Santiago
I Duque de Alburquerque





Fue favorito de Enrique IV de Castilla, que le colmó de honores nombrándole mayordomo y luego Duque de Alburquerque. Su rápida ascensión le granjeó la enemistad de Juan Pacheco, marqués de Villena, cuando le desplazó como hombre de confianza. Enemigos irreconciliables.

Procedía de una familia de nobleza menor. Llegó como paje a la corte castellana pero debido a una especial privanza con el rey y a las mercedes obtenidas ascendió convirtiéndose en una de las familias aristocráticas más importantes de Castilla. Su hermano Gutierre llegó a ser obispo de Palencia.

Entre las prebendas recibidas figuran entre otras muchas las villas de Jimena, Saja, Aljares de Valdetiétar, Figueruela, La Calera, Colmenar de Arenas que pasó a llamarse Mombeltrán, Ledesma, Anguix, Cuéllar, Alburquerque…

Escudo de D. Beltrán de la Cueva

Se le atribuían amores con la reina Juana de Portugal y corrieron cuchicheos, susurros, rumores, de ser el padre de la princesa Juana, (llamada la Beltraneja) lo que provocó conspiraciones de la nobleza. Fue destituido. La expulsión de la corte fue breve. Se puso al lado de Enrique IV en la llamada Farsa de Ávila. Dio pruebas de valor y lealtad al rey en la batalla de Olmedo, y al morir el soberano se retiró a Cuéllar.

Más tarde, desmintió con su conducta a sus impugnadores, al apoyar con decisión a Isabel y Fernando en contra de los que defendían la causa de Juana, su supuesta hija. Combatió tanto en la guerra sucesoria como en el asedio de Granada de 1491, en las filas isabelinas, donde se distinguió de modo especial.

Casó en 1462 con Mencía de Mendoza y Luna, hija del marqués de Santillana y sobrina del cardenal Mendoza. Tuvieron seis hijos. Quedóse viudo y se casó con Mencia Enriquez de Toledo en 1476, hija del primer duque de Alba de Tormes. Tuvieron un hijo. Contrajo terceras nupcias en 1482, en Cuéllar, con María de Velasco y Mendoza, viuda de Juan Pacheco (El marqués de Villena revolvióse en su tumba). Tuvieron dos hijos.

Además tuvo un hijo natural con la mujer del alcalde de la villa de Cuéllar y otro que los genealogistas españoles no reconocen con una portuguesa desconocida.

De lo que se deduce que era un hombre de temple, con brío, tanto en el campo de batalla como en las alcobas.

Murió en su castillo de Cuéllar el día de todos los Santos en 1492.





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2 comentarios:

  1. Bonita labor de clarificación de una figura maltratada por la mayoría de los historiadores (no olvidar que la historia es escrita generalmente por voceros de los triunfadores). Si triunfó en las alcobas distinguidas sería con el beneplácito de sus moradoras, lo cual hoy no sería visto como un deshonor para el seductor. Al parecer fue un hombre materialmente desgraciado, la viudedad pareció haberle perseguido. Su biografía recuerda un poco la del Príncipe de la Paz siglos más tarde.

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