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lunes, 9 de marzo de 2026

La cocina a mi alcance: Tarta de manzana sin horno

 



La especie progenitora del manzano fue domesticada unos cinco mil años antes de nuestra era. Originaria de Asia Central, de los bosques de la cordillera Tian Shan, en la frontera entre las actuales China, Kazajistán y Kirguistán, a través de la Ruta de la Seda, llegó a Europa y a Asia Oriental. Luego a América.

En la antigua Grecia lanzar una manzana a alguien era declarar el amor de uno; y de manera similar, atraparlo era mostrar simbólicamente la aceptación de ese amor.

Un epigrama que reivindica la autoría de Platón afirma: ​

«Te tiro la manzana, y si estás dispuesta a amarme, tómala y comparte conmigo tu niñez; pero si tus pensamientos son lo que ruego que no sean, tómala y considera cuán efímera es la belleza».

Platón, Epigrama VII

 

Hay un proverbio inglés: «An apple a day keeps the doctor away» que significa: Una manzana al día mantiene alejado al médico. En español dicen así: Una manzana cada día, de médico te ahorraría. A pesar del proverbio, no hay evidencia de que comer una manzana diariamente tenga efectos significativos en la salud.

Pero, esta tarta de manzana, sin horno, dice mi amiga Pilar, puede alejarte del médico para toda la vida.  

 

Ingredientes

3 manzanas

75 gr de mantequilla

2/3 tazas de azúcar

Nueces cortadas

Zumo de ½ limón

1 cucharadita de canela

1 taza de harina de repostería

2 huevos

½ taza de leche desnatada

Almendras fileteadas

 

La vamos a preparar en una sartén antiadherente.

Pelamos y cortamos las manzanas en trocitos del mismo tamaño. Las ponemos en un bol con el zumo de limón y reservamos.

Mientras tenemos las manzanas macerándose, preparamos la masa. Tamizamos la harina, la mezclamos con el azúcar y la mantequilla. Amasamos bien hasta tener la masa. Los huevos los iremos incorporando poco a poco. A continuación, la leche. 

En la sartén, ponemos la manzana con el zumo. Dejemos que se caramelice con sus propios jugos durante unos minutos. Podemos añadirle un poco de mantequilla para que nos quede más suave la manzana. Pasados unos 10 minutos estará tierna.

En ese punto vertemos la masa y tapamos. A fuego lento dejamos que se vaya cocinando.

Esta técnica nos permitirá crear un dulce sin horno. Tardará unos 35 minutos en estar lista la masa. Le daremos la vuelta y decoramos con unas almendras fileteadas o nueces.

 

Espero que sea todo un éxito. Ya me diréis.

martes, 9 de diciembre de 2025

La cocina a mi alcance: Tronco de Navidad

 



La música es un lenguaje universal. Y los villancicos nos invitan a celebrar el mensaje eterno de Belén; nos traen recuerdos, añoranza, nos dicen que donde hay canto hay esperanza. San Agustín decía: El que canta reza dos veces.

Por eso, te invitamos a cantar algunos de estos villancicos mientras preparas este rico tronco navideño:

Noche de paz. Fue compuesto en 1818 en un pequeño pueblo de Austria. Nos recuerda que el nacimiento de Jesús es una promesa de reconciliación.

Adestes Fidelis. No hay seguridad si su composición data hacia 1743 o antes. Nos invita a acudir a Belén a adorar al Salvador.

Jingle Bells. Este villancico fue escrito hace unos 200 años. Es un símbolo de alegría navideña. La Navidad es tiempo de compartir.

El Tamborilero. Nos cuenta que un pequeño se gana la vida con un tambor y no teniendo nada que obsequiar al Niño decide darle una serenata como prueba de amor. El Recién Nacido le sonríe.

Campana sobre campana. Este villancico español nos lleva de la mano hasta Belén.

El Burrito sabanero. Desde Venezuela este villancico nos pone camino de Belén.

 

Ingredientes:


Una lata pequeña de Leche Condensada

4 paquetes de galletas María

7 cucharadas de chocolate en polvo

120 g de nueces o almendras troceadas

1 cucharadita de extracto de vainilla

½ cucharadita de jengibre

½ cucharadita de canela

Azúcar glas para espolvorear

 

Preparación:

En la batidora deshacer las galletas María bien finas. Mezclar con el chocolate en polvo con el jengibre y la canela. Añade las nueces o almendras troceadas. Incorpora la Leche Condensada junto con el extracto de vainilla y mezcla hasta obtener una masa homogénea.

Extiende papel film sobre la mesa y coloca la mezcla encima.

Envuelve la masa en forma de rulo, girándola sobre sí misma. Anuda los extremos y refrigera durante 4 horas.

Retira el papel film y, con un tenedor, haz estrías para que parezca un tronco.

Espolvorea con azúcar glas y sirve este dulce espectacular.

 

 

La noche del 24 de diciembre de 1914, en plena I Guerra Mundial, un soldado alemán empezó a tocar con una armónica la composición «Noche de paz» que sus compañeros entonaron. A esta iniciativa le siguieron los gaiteros escoceses y los soldados británicos, hasta que todos, en conjunto, cantaron «Adeste fideles». Este hermoso gesto no se volvió a repetir.

Mientras saboreas un trocito de este tronco navideño me gustaría que recordaras lo que Salustio ya dejó escrito: 

La concordia hace crecer las pequeñas cosas, mientras que la discordia arruina las grandes.


 ¿Estás de acuerdo?

lunes, 9 de diciembre de 2024

La cocina a mi alcance: Sopa de almendras

 



Mi amigo Mariano, toledano, esta semana ha venido a visitarme junto a su mujer Mª Carmen, madrileña, que es amiga de toda la vida.

Dice que este delicioso postre se toma por tradición en Toledo el 24 de diciembre. Ella le recuerda que también podría ser una bonita ocasión el 12 de enero, día del mazapán.

A él le gusta semilíquida, a ella sólida como un pudín de almendras. A él caliente o templada, a ella, fría. A él en cazuela de barro, a ella cortada en cuadritos. En lo que sí están de acuerdo es echarle por encima almendras y piñones...

A escondidas para que Mariano, muy tradicionalista, no la oiga me dice que a ella también le gusta cambiar el pan por bizcochos de soletillas o con galletas María.

Mi vecina Rocío hace acto de presencia en la reunión y comenta que como ella es del sur, de Andalucía, allí hay otros tipos de sopas de almendras. Saladas, como las de su abuela, que mezclaba la pasta de almendras con unas gotas de vinagre y echaba yema de huevo, aceite, ajo, pan, azafrán, sal... Que ya nos la daría a probar.

Y que no se nos olvide que el consumo de almendra ayuda a reducir el colesterol.

Nos dejó con la boca abierta.

 

Ingredientes:

2 litros de leche

250 gramos de pasta de almendras (se vende en fechas navideñas en todas las pastelerías)

1 palo de canela o canela molida

1 barra de pan normal

2 cucharadas de canela en polvo

100 g de piñones

200 g de azúcar

Almendras y piñones para decorar

Corteza de limón

 

Preparación:

 

Lavamos la corteza de limón. Calentamos la leche hasta el punto de ebullición y la retiramos del fuego, añadimos la corteza de limón y el palo de canela. Deshacemos la pasta de almendra en media taza de leche fría y la añadimos al resto de leche hirviendo. Cocer durante unos cinco minutos para que se integren todos los ingredientes, moviendo de vez en cuando. Añadimos el azúcar y batimos hasta que la mezcla quede sin grumos. Cortamos el pan en rodajas muy finas y cubrimos la cazuela de barro. Añadimos la crema sobre el pan.

Precalentamos el horno a 150 grados centígrados. Metemos el recipiente durante unos quince o veinte minutos.

Sacamos del horno la cazuela y espolvoreamos con canela en polvo, adornándola con piñones, almendras fileteadas, frutos secos...

 

Feliz Navidad

 

martes, 9 de noviembre de 2021

La cocina a mi alcance: Huesos de santos

 



La costumbre de preparar platos y dulces típicos para cada ocasión es una ley no escrita que se llevaba a rajatabla en mi familia y en muchos otros hogares. Comíamos y seguimos con la costumbre de comer las ricas torrijas en Semana Santa, el roscón para el día de Reyes, los huesos de santo en la festividad de Todos los Santos. Son tradiciones que endulzan nuestras fiestas.

He de reconocer que a mí los huesos de santos me empalagan un poco, que me gustan más los buñuelos, pero no creáis que por eso dejo de comerlos. Su forma de hueso pequeño con su tuétano da nombre a este dulce elaborado con pasta de almendra, y normalmente relleno de yema, aunque también podemos encontrarlos rellenos de trufa, coco, chocolate, frambuesa…

 

Ingredientes

Para el mazapán:

200 gramos de almendra molida

150 gramos de azúcar

80 mililitros de agua

ralladura de limón

azúcar glas

 

Para el dulce de yema:

4 yemas de huevo

100 gramos de azúcar

50 mililitros de agua

 

Cuando era niña mi abuela alardeaba de tenerme como pinche de cocina. Lo primero era hacer el mazapán, para ello llevaba a ebullición el azúcar y el agua, y cuando el almíbar empezaba a hervir, añadía la almendra molida y la ralladura de limón. Luego removía bien hasta integrarlo todo. Una vez que estaba fría la mezcla la amasaba y hacía una especie de bola con el mazapán. Y la dejaba una hora y media más o menos para que reposara y enfriase.

Mientras tanto se dedicaba al relleno. Hacía el almíbar a fuego lento, le añadía las yemas batidas y continuaba meneando la mezcla hasta que espesaba, y la dejaba enfriar.

Me pedía ayuda para estirar el mazapán con un rodillo hasta tener unos cuatro milímetros de grosor. Yo no sabía lo que eran cuatro milímetros, pero ella estaba al tanto y me decía: ¡Basta! Y yo levantaba el rodillo. Entonces dividía la masa en tiras rectangulares para después cortarla en cuadrados de unos cinco centímetros de lado. Mi abuela se ayudaba con un lápiz para que la forma de canutillo hueco le quedara perfecta. Y los dejaba secar.  

Con la ayuda de una manga pastelera me enseñó a rellenar los rollitos con el dulce de yema, y le daba el toque final espolvoreándolos con azúcar glas. El momento cumbre era cuando me dejaba meter el dedo en la manga para saborear los restos.

No sé si me he olvidado algún paso, o algún ingrediente. No los he vuelto a hacer. Ahora voy a la pastelería de la esquina a comprarlos.



viernes, 9 de abril de 2021

La cocina a mi alcance: Bollos de Aceite y Pastas de Carnaval

 

Iglesia de Casavieja dedicada a San Juan Bautista, siglo XVI, de estilo barroco y mudéjar

 

Mi amiga Carmen nació en Casavieja, Ávila, localidad situada en la cara sur de la Sierra de Gredos.

A Casavieja ya se le citaba como aldea en el Libro de la Montería, escrito por mandato de Alfonso XI en el siglo XIV. Pertenecía al señorío de la Adrada, y el mismo rey Alfonso concedió este señorío a Ruy López Dávalos, Condestable de Castilla que al caer en desgracia se le desposeyó de sus bienes; pasando a Álvaro de Luna, valido del rey Juan II de Castilla, que a instancias de su segunda esposa Isabel de Portugal, madre de Isabel la Católica, temerosa de su gran poder, insistió en que el rey prescindiera del favorito. Después pasó a Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV de Castilla. No fue hasta 1662 que, con el rey Felipe IV, Casavieja consiguió la carta de villazgo.

San Bartolomé, patrón de los casavejanos, tiene su día grande el 24 de agosto, cuando lo llevan por las calles del pueblo en procesión, rodeado de albahaca. Y se oye cantar a Las Rondas, que solo lo hacen en esta noche, en la de Nochevieja y en la de Resurrección.

Es un pueblo que disfruta con sus fiestas: Semana Santa cuando cantan El Calvario, La feria de mayo, San Antón, la muestra de artesanía, la fiesta de La Trilla, San Blas…

Carmen adora los festejos, sobre todo las rondas de los pastores en Navidad, cuando la gente del pueblo sale a tocar por las noches portando sartenes, botellas de anís, zambombas, almireces…, y también el martes de carnaval donde se luce haciendo sus bollos de aceite y pastas de Carnaval. Hay que decir en su honor que también le queda muy rico el arroz con leche… Tanto que, para que no se pierda la tradición, ha enseñado a su hija Eva y a su nieta Bárbara la forma de hacerlos.


Receta: Bollos de Carnaval



Ingredientes

1 litro aceite de oliva

½ vaso de aguardiente

1 puñadito de anises molidos

El zumo de una naranja

La ralladura de un limón

Una cucharadita colmada de bicarbonato

1 sobre de Levadura Royal

1 sobre de Flanín

1 kilo de harina

Pasos a seguir

Unir la harina y el bicarbonato, echar el resto de los ingredientes y amasar la mezcla a golpe de mano con mucho cariño. Se hace una bola y se deja reposar durante una hora con un paño. Carmen usa una servilleta de hilo bordada herencia de su abuela.

Pasado el tiempo de reposo se estira la mezcla con un rodillo para darle el grosor deseado, un centímetro y medio aproximadamente, hay quien lo hace con un molde, pero mi amiga utiliza unos moldes que le hizo Manolo, su marido, como buen artesano que era. Son pequeños, redondos y en forma de estrella. Los va colocando en la bandeja del horno, recuerden, un poco separados, que luego crecen.  

Quien tenga horno que lo ponga a 180 grados centígrados durante 20 o 25 minutos. Pero mi amiga, auténtica como nadie, lo lleva al horno de leña de su querido pueblo. Lo prepara todo por la noche y bien temprano, para ser la primera, lo lleva al obrador de toda la vida. Cuando los bollos salen del horno, en caliente, les pone azúcar por encima.


Receta: Pastas de Carnaval



Ingredientes

1 kilo de manteca

½ docena de huevos

El zumo de una naranja

La ralladura de un limón

Una cucharadita de bicarbonato

1 kilo de harina

Azúcar

Pasos a seguir

Si has hecho los bollos de aceite, ya eres una experta. Así que esta receta te será mucho más fácil. Amasa todos los ingredientes, haz la forma de las pastas, ponlas en una bandeja de horno, úntalas de huevo. Por último, azúcar por encima y coloca una almendra en el medio.

 

Recetas baratas, sencillas y ricas.

Saben a Gloria.

sábado, 9 de enero de 2021

La cocina a mi alcance: Flan de plátano

 


El plátano crece en piñas que cuelgan de la parte superior de la planta. Todo en él es utilizable.

Las flores: Son usadas en emplasto para las úlceras cutáneas. En decocción para la disentería y la bronquitis, y cocidas como alimento nutritivo para diabéticos.

Las hojas: Debido al gran tamaño de las hojas del banano y su fuerte fibra se emplean como envoltorios, en techos de construcciones primitivas, en recubrir el interior de pozos usados para cocinar y como bandejas de comida.

La cáscara: Es rica en taninos, y se usa en el tratamiento del cuero. Carbonizada se usa como tinte, y por su alto contenido en potasio, también se utiliza en la producción de detergentes.

Su fruto: Contiene triptófano, un aminoácido que el cuerpo convierte en serotonina. La serotonina es la responsable de que la gente se sienta más feliz. Es conocida como la hormona de la felicidad, fomenta un estado de ánimo más positivo y feliz.


Mis amigas me han hecho un flan con la receta adjunta. Y al leerla recuerdo que mi tía Pepa me enseñó un truco de la abuela que funciona a las mil maravillas si no tienes peso o báscula a mano, usa un vaso que normalmente tiene una capacidad de 250 ml de leche, vamos ¼ de litro. Si por casualidad tus vasos son más pequeños o no te fías de mí, echa mano de cuatro vasos y un litro de leche y repártelos, si te sobra uno entero es que tu vaso es de 200 ml.

 


Ingredientes

3 plátanos maduros

2 vasos de leche.

4 huevos

Azúcar al gusto

Esencia de vainilla

Caramelo líquido.

Preparación

Poner en un recipiente los plátanos troceados, añadir la leche, los huevos, el azúcar, una cucharadita de esencia de vainilla. Tritura hasta obtener una crema ligera, y fina.

Déjala reposar en el frigorífico una hora aproximadamente, así evitarás que salgan burbujas, pero si tienes prisa no hace falta este paso.

Unta un molde apto para microondas con caramelo líquido, la base y las paredes, pero sin excesos. Vierte la mezcla de flan preparada en el molde. Programa veintidós minutos a 800W. Terminado el tiempo, retira la flanera del microondas y deja enfriar antes de desmoldar.

Si lo agitas hacia los lados o de forma circular, se despega de las paredes y en el fondo permanece un almíbar de caramelo, más ligero, como cuando haces el flan al baño María. Lo puedes decorar con nata, virutas de chocolate, rodajas de plátano. Te va a encantar.

 

¿Quieres ser feliz?

Come plátanos y lee cada día este Blog

 

lunes, 9 de noviembre de 2020

La cocina a mi alcance: Torrijas de leche



En Cuba se les llama «torrejas» y en España «torrijas». Ambos términos aparecen documentados en el siglo XV, cuando en 1496, Juan del Enzina utiliza «torreja» en un villancico de su cancionero. El escritor y cocinero de palacios de Felipe II, Francisco Martínez Motiño nos da la receta de las torrijas que consiste en pan mojado en leche, huevo y frito hasta que quede un poco moreno, endulzado con almíbar o miel y espolvoreado con azúcar. Lope de Vega también menciona las torrijas en sus obras. A comienzos del siglo XX eran muy habituales en las tabernas de Madrid y se servían con chatos de vino. Al parecer era un plato indicado para la recuperación de parturientas.

Más internacional imposible: los franceses las llaman «Pain perdu», los ingleses «Poor Knights of Windsor», en Estados Unidos «French toast», los suizos «Fotzelschnitten», nuestros vecinos portugueses «Rabanadas» y los de habla hispana las podemos llamar «torrijas o torrejas», como más nos guste.

Ingredientes:

1 Barra de Pan. Ahora los hay especiales para torrijas, pero mi madre lo hacía con pan del día anterior.
1 litro de leche entera
2 huevos
Cáscara de Naranja y cáscara de limón muy finas, sin mucho blanco para que no amargue.
1 palo de canela en rama
Canela molida
Cáscara de Limón
Azúcar
Aceite de oliva virgen extra suave


Preparación:

La leche junto con la cáscara de naranja, el limón, canela en rama y azúcar la ponemos a cocer. A punto de comenzar a hervir la retiramos del fuego.

Ponemos el pan sobre una fuente y vertemos la leche que ya no estará caliente sino a temperatura ambiente, una media hora en remojo. No conviene que empape demasiado para que no se rompa. Pasamos por huevo y freímos.

Escurrimos el exceso de aceite y untamos con azúcar y canela molida mezclado, o miel, o melaza.

A mi padre le gustaban con vino y aunque suele emplearse vino blanco, o vino dulce de moscatel o vino dulce de pasas, o de Oporto, a él le gustaban con vino tinto.

Son típicas de la Cuaresma y de la Semana Santa.


jueves, 9 de julio de 2020

La cocina a mi alcance: Batidos mágicos




Entre los nietos de una prima, los nietos de los vecinos, los nietos de amigos, Ángeles en verano está muy ocupada a la hora de la merienda, preparando unos batidos a los que se le ocurrió llamarles mágicos.

Sin distinción de edad los niños juegan al escondite, al fútbol, corren con el patinete en el jardín comunal, hasta que a uno le empieza a murmurar la tripa y da la voz de alarma.

Es cuando suben en fila india para pedir su batido favorito. Y al preguntar cómo se llamaban esos batidos mágicos, Ángeles soltó lo primero que le vino a la mente: Nombres de aborígenes cubanos. No cree ni por asomo que los indios paladearan estos ricos batidos, pero a los niños les encantaron los nombres.


Batido mágico de los siboneyes

1 litro de leche de vaca entera

2 cucharadas de Cola Cao

6 galletas María o de Oreo

Batir todos los ingredientes

Los siboneyes ocupaban la parte occidental de Cuba. Y se dedicaban a recolectar, cazar y pescar. Fabricaban morteros, majadores, hachas y bolas de piedra de diferentes tamaños, dagas...

Se alimentaban de raíces, cangrejos, peces de mar y de río, manatíes, ostras, tortugas de agua dulce, jutías, iguanas, mamey, guanábanas, yuca…

Batido mágico de los taínos

3 naranjas (zumo)

3 bolas de helado sabor de vainilla

2 cucharadas de leche condensada

1 litro de leche

Batir todos los ingredientes

El término taíno significa bueno o noble. A la llegada de los españoles se encontraban en una etapa neolítica. Se dedicaban a la agricultura, a la cerámica, a los trabajos en piedra. Fueron los únicos precolombinos en Cuba que sabían amasar y cocer el barro. Vivían en la parte oriental de Cuba, en poblados, y en dos tipos de viviendas: el bohío, y el caney. Se entretenían con bailes, música y el juego de pelota que lo practicaban en un espacio llamado batey.

Batido mágico de los guanajatabeyes

6 rodajas de piña

1 litro de leche

2 yogur de coco

2 cucharadas de leche condensada

Batir todos los ingredientes

A la llegada de Colón eran unos cien mil y se refugiaban en la parte occidental de Cuba, actual provincia de Pinar del Río. No construían viviendas, eran prácticamente nómadas. Se dedicaban a cazar, a recolectar, y puede que conocieran un tipo de tabaco que llamaban cohiba. Su cultura correspondía al período paleolítico.   


Saboreadlos 

Riquísimos

lunes, 9 de diciembre de 2019

La cocina a mi alcance: Roscón de Reyes



Se acerca la Navidad y las comilonas. Esconded la báscula.

Recuerda que la decoración de la mesa debe ser elegante y sencilla. La vajilla de tu abuela, la barroca, esa de muchos colores requiere un mantel liso, si pones la vajilla de tu madre, esa que es blanca total, el mantel puede ser llamativo. Eso me ha dicho mi amiga Carmen, que se ha apuntado a unas clases de protocolo y me trae por la calle de la amargura.

Ha dicho que viene el sábado a enseñarme cómo se hace un delicioso roscón de reyes, y de paso me da la lección de historia. Su origen parece estar relacionado con las saturnales romanas​. Estas eran fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que llegaban tras el solsticio de invierno. Para estos festejos, se elaboraban unas tortas redondas con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y esclavos. Ya en el siglo III, en el interior del dulce se introducía un haba seca, y el afortunado al que le tocaba era nombrado «Rey de Reyes» durante un corto periodo de tiempo establecido de antemano, hoy quien la encuentra paga uno nuevo. Julio Caro Baroja recoge, en su obra El Carnaval, dos testimonios del siglo XII sobre el Roscón de Reyes.

Ingredientes:
  • 400 gramos de harina. Me habla de harina de fuerza que por lo visto tiene un alto contenido en gluten que absorbe el agua. Que ganas de complicarme la vida. Pero por lo visto es fantástica para el roscón de Reyes.
  • 70 gramos de mantequilla. A temperatura ambiente me recalca.
  • 100 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • 20 mililitros de ron. Esto se anima.
  • 100 mililitros de agua templada
  • 30 mililitros de leche  
  • 1 ralladura de naranja  
  • 20 gramos de levadura prensada. Me acabo de enterar que existe la levadura fresca o prensada y la seca o granulada.
  • ½ cucharadita de agua de azahar
  • Sal
  • Almendras fileteadas
  • Fruta escarchada
  • Azúcar granulada
Preparación:

Ella trabaja. Yo miro.

Así que pone en un recipiente grande 350 g de harina, y hace un agujero en el centro, en el cual añade el azúcar, la levadura disuelta en el agua templada, el ron, la leche, la ralladura de naranja, el agua de azahar y la mantequilla. Mezcla y añade uno de los huevos y la pizca de sal. Amasa.

Cuando ha unido todos los ingredientes, pone la masa sobre una superficie enharinada y sigue amasando hasta que la masa no se pega a la superficie, debe quedar elástica.

Forma una bola con la masa y hace un agujero en el centro. Con cuidado, lo va estirando y agrandando, dando forma al roscón. Lo coloca sobre una bandeja de horno, en un lugar cálido y lo deja que se levante por lo menos una hora. Precalienta el horno a 200 grados centígrados.

Con el otro huevo batido pinta el roscón y lo decora con la fruta escarchada, las almendras fileteadas y el azúcar granulado. Y al horno, que ya lo tiene a 200º y lo deja hacer entre 15 y 20 minutos, cuando esté dorado, dice. Se deja enfriar y delicioso.

Llegaron más amigas al olor del roscón. El mío lo acompañé con chocolate espeso. Lo que sobró lo guardé en un recipiente hermético para que no se secara. También se puede congelar, me explicaron.


Una tarde deliciosa