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viernes, 11 de abril de 2025

Templos megalíticos (Malta)

 



Cultura singular que se desarrolló en Malta y Gozo entre los años 5000 a.C. y 2500 a.C. Más antiguos que las pirámides egipcias y que Stonehenge. Probablemente los primeros colonizadores llegaron a Malta desde Sicilia en el año 5000 a.C.

Las islas de Malta y de Gozo albergan siete templos megalíticos cada uno manifestando un desarrollo diferente. El uso que le dieron los pobladores a los templos es aún desconocido. La técnica arquitectónica sigue resultando sorprendente. Todo está hecho en piedra, sobre una base en forma de trébol.

Ggantija: erigido durante el Neolítico, se compone de dos templos distintos rodeados de un muro exterior curvado, cuya parte expuesta al sudeste constituye su fachada común. El mayor, el más antiguo y mejor conservado de los dos templos es el Templo Sur, construido hacia el año 3600 a.C. Utilizando la entrada situada a la izquierda se penetra en un amplio patio de donde parten los muros curvados de dos habitaciones o ábsides semicirculares. Más allá de esta zona, se repite la misma disposición a mayor escala.

El templo norte es diferente y más reciente. Su disposición desde la entrada este se asemeja a los planos de los templos del final de la Edad del Bronce. En ellos se han encontrado estatuas y figuras que parecen representar una diosa madre. Según una leyenda sus torres gigantes fueron construidas por enormes criaturas con el fin de utilizarlas como sitios de adoración.

Otros templos destacados son los de Hagar Qim que contiene el mayor megalito maltés, que mide cerca de 5,2 metros y pesa unas 57 toneladas; el de Mnajdra con una estructura homóloga a la de Hagar Qim, aunque su piedra de origen coralino es mucho más fuerte y el de Tarxien que contiene recámaras semicirculares que están conectadas unas con otras por medio de estrechos pasadizos. Son obras arquitectónicas impresionantes, si se consideran los escasos recursos de los que disponían los constructores.

Por otro lado, los templos de Skorba aunque no se encuentren en las mejores condiciones, su importancia radica en lo que se obtuvo a partir de su excavación y los templos de Ta’Hagrat, son uno de los sitios religiosos más antiguos del mundo.

Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad entre 1980 y 1992.

 

lunes, 11 de marzo de 2024

Ciudad de La Valette (Malta)

 

Foto: De Mandyy88 - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=113500980


Patrimonio de la Humanidad 1980

La isla de Malta se sitúa en el centro geográfico del Mediterráneo. Por lo que Malta ha conocido a lo largo de su historia la presencia de la mayor parte de las culturas del viejo mundo: griegos, fenicios, cartagineses, romanos, árabes amarraron aquí sus flotas. La isla formó parte del imperio de Bizancio y en el año 1090 quedó incluida en el reino de Sicilia.

La ciudad de los caballeros

Finalizado el asedio otomano, la orden abordó un nuevo esquema de fortificación de los puertos de Marsamusceit y Gran Puerto, en el sector noreste de la isla y auténtico punto neurálgico de Malta. Reconstruido el fuerte de san Telmo se decidió erigir sobre la propia península de Sceberras una ciudad nueva que llevaría el nombre del Gran Maestre: La Valette.

La planificación urbanística y diseño de estructuras defensivas correspondió al ingeniero militar Francesco Laparelli, discípulo de Leonardo da Vinci, quien con criterios austeros y racionales levantó una ciudad de 1250 metros de longitud por 850 en su punto más ancho. Utilizando caliza con globicerina como material básico de construcción, su manera de trabajo consagró el “estilo maltés” de arquitectura, severo y armonioso. Esta línea se mantuvo hasta la llegada en el año 1706 del arquitecto italiano Romano Carapecchia que introdujo las corrientes barrocas dominantes en la época, en feliz conjunción con las obras preexistentes. El resultado fue una ciudad barroca, que de hecho marca el límite meridional de este estilo, diferenciable de cualquier otra por la armoniosa profusión de elementos del clásico estilo maltés.

Las soluciones urbanísticas alcanzadas responden con claridad a las necesidades de los propietarios de la ciudad, una orden religiosa y militar. El centro de La Valette es la gran Plaza de Armas, la más amplia de Europa, sobre la que se alza el Palacio de los Grandes Maestres. Construido entre 1572 y 1587 por el Gran Maestre La Cassière alberga hoy la Presidencia de la República y la Cámara de los Diputados. Sus pinturas recuerdan los rostros de los caballeros, mientras que en frescos se representan los principales avatares de la orden. Una de sus partes más importantes era la Armería, que durante el siglo XVIII guardaba armas para veinte y cinco mil hombres. Desafortunadamente los expolios de Napoleón y los ingleses han reducido notablemente tan vasta colección.

La ciudad contaba con un albergue diferente para cada una de las lenguas de la orden. El albergue de Castilla-León (1574-1744) es ahora gabinete del Primer Ministro y todavía refleja los escudos de los viejos reinos de España y Portugal sobre su fachada. Por su parte, el albergue de Provenza encierra en la actualidad al Museo Nacional de Arqueología.

El principal edificio religioso de La Valette es la antigua iglesia conventual de san Juan Bautista, hoy convertida en catedral. Su construcción fue iniciada por el arquitecto Girolamo Cussar en el año 1573 y cuenta con una espléndida decoración basada en cruces de Malta, blancas sobre fondo rojo y signos heráldicos de las distintas lenguas de la orden. La bóveda dedicada a la vida de san Juan se encuentra repleta de frescos debidos al genio de Mattia Preti. El suelo de la iglesia resulta imponente: está formado por las tumbas de 400 caballeros, cuyas lápidas muestran sus escudos de armas decorados en rica policromía. Caravaggio dejó sui huella en la iglesia, con la obra Decapitación de san Juan Bautista.

El Hospital de los Caballeros fue iniciado a finales del siglo XVI y resulta uno de los edificios más carismáticos de la orden. Cada una de las salas estaba destinada al tratamiento de un tipo diferente de enfermedad, contando con capilla propia y con estancias diferentes para los caballeros y los siervos. De las memorias escritas por los visitantes durante los siglos XVII y XVIII se puede deducir el asombro que causaban estas instalaciones, así como costumbres tales como cambiar las ropas de cama cada quince días y que la cubertería de los caballeros fuera en su totalidad de plata. Tras algunas reformas acometidas por los ingleses, el hospital es hoy Centro de Conferencias del Mediterráneo.

Rumbos diferentes para la orden y la isla

Los caballeros de Malta se mantuvieron en la isla hasta el año 1798, fecha en la que Napoleón tomó la isla y expulsó a la orden. Los caballeros se trasladaron entonces a Rusia, poniéndose bajo la protección del zar Pablo. Tras una breve estancia en San Petersburgo, la orden se vio reducida a dos lenguas: Italia y Alemania. En el año 1880 se le concedió la iglesia de san Basilio y el priorato del Monte Aventino en Roma, situación que se mantuvo hasta la promulgación de una nueva Constitución de la orden en el año 1961 por la Santa Sede.

Malta también conoció nuevos conquistadores: tras la expulsión de los franceses por la población local, la isla pasó a dominio inglés en el año 1815, merced a un acuerdo del Congreso de Viena. Convertida en base de la flota inglesa, Malta sufrió duros ataques durante la Segunda Guerra Mundial, aunque no llegó a caer en poder de las potencias del Eje. En el año 1964, Malta obtuvo su independencia, proclamándose como República diez años más tarde. Afortunadamente, la alta utilización actual de los 320 edificios nobles que encierra La Valette asegura la conservación de esta magnífica ciudad barroca, testigo mudo de la sociedad y avatares políticos de buena parte de la historia del Mediterráneo.

Foto: De Boguslaw Garbacz - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36549382

jueves, 7 de marzo de 2024

Orden de Malta. Orden de san Juan. Orden de los Caballeros Hospitalarios

 



La congregación surgió a mediados del siglo IX buscando la defensa de un hospital creado por mercaderes italianos en Tierra Santa. Asociada inicialmente a la orden de los Benedictinos, tras la toma de Jerusalén por Godofredo de Bouillon en el año 1099, recibió importantes donaciones que enriquecieron su patrimonio y permitieron una reforma en profundidad del hospital. Su director, Gerardo Tom, aprovechó la circunstancia para desvincularse de los benedictinos, constituyendo una nueva orden religiosa, con reglas y bienes propios: Los Hospitalarios de san Juan. El Papa Pascual II aprobó las reglas de la Hermandad en el año 1130 nombrando Gran Maestre de la orden a Raymond de Puy.

La orden, al igual que la mayor parte de las coetáneas, cumplía una triple misión: la defensa de los Santos Lugares, la atención a los peregrinos y el desarrollo espiritual de sus hermanos. En consonancia, bajo la autoridad suprema del Gran Maestre de la Orden se estructuraba en tes clases de acuerdo con el rango y función de los hermanos: los caballeros que disponían de armamento, los capellanes y religiosos, dedicados al servicio religioso y los hermanos sirvientes, dedicados al servicio de los anteriores y también entrenados para la lucha. El hábito de los caballeros se componía de una túnica negra sobre la que aparecía una estrella blanca de ocho puntas, motivo que se repetía en el manto escarlata que cubría la cota de malla durante el combate. El estandarte era también escarlata, con la cruz blanca sobre un campo de gules. Geográficamente, la orden contaba con ocho lenguas de acuerdo con la procedencia de los caballeros: Italia, Aragón, Provenza y Auvernia, Francia, Castilla-León, Alemania e Inglaterra.

La caída de los Santos Lugares marcó en el año 1187 el abandono de Jerusalén por la orden de los hospitalarios de san Juan, que pasó por Acre, Chipre y Rodas. En el año 1530, Carlos I de España decidió ceder a perpetuidad las islas de Gozo y Malta a los caballeros de san Juan. El rey español que contaba también con el título de rey de Sicilia y, en consecuencia, ostentaba soberanía sobre Malta, exigió un simbólico vasallaje: anualmente debía serle entregado un halcón y Malta nunca podría entrar en liza con Sicilia ni con el Imperio. Además, se reservaba la designación del obispo de la isla, seleccionado de entre una terna que le sería propuesta por la orden de los Hospitalarios, llamada desde entonces orden de los Caballeros de Malta.

El primer objetivo de la orden al asentarse en Malta fue asegurar la isla contra posibles invasiones. De hecho, la donación de Carlos I había sido en buena parte interesada: quería contar en Malta con un ejército autónomo y bien entrenado que fuera capaz de yugular el irresistible empuje de las armadas otomanas en el Mediterráneo oriental y central.

El Gran Maestre Isle Adam emprendió un plan de fortificaciones que incluía la reforma de san Angelo, castillo erigido por los sarracenos en el año 828 y la construcción del fuerte de san Telmo sobre el monte Sceberras, estratégicamente situado sobre los puertos naturales de Marsamusceit y Gran Puerto.

Pronto hubo ocasión de comprobar lo acertado de las medidas defensivas. En el año 1565, los turcos de Solimán, acaudillados por Mustafá y tras saquear la isla de Gozo, pusieron sitio a Malta. Jean Parisot de La Valette, a la sazón prior de Saint Guille y Gran Maestre de la orden, encabezó la defensa de la isla. Los turcos lograron apoderarse del monte Sceberras y del fuerte de san Telmo, arrinconando a los caballeros en los promontorios de Burgo y Senglea. Totalmente aislados y olvidados por la armada siciliana, los malteses mantuvieron una defensa tenaz, que acabó por quebrar la voluntad otomana. Tras una serie de afortunadas incursiones, los caballeros consiguieron romper el sitio, expulsando a los turcos de Malta con la tardía ayuda de la flota siciliana. Jean Parisot de La Valette se hizo merecedor del lema:

«Plus quam valor valette valet» que significa: «Más que el valor vale Valette».

La batalla naval de Lepanto en el año 1571 acabó por desterrar para siempre la amenaza otomana del Mediterráneo central.

 


martes, 21 de noviembre de 2023

Hipogeo de Hal Saflieni (Malta)

 













Cámara del santuario


Patrimonio de la humanidad 1980

El Hipogeo es un templo prehistórico maltés de la Edad del Bronce (3500-2500 a.C.), cuya originalidad consiste en estar excavado bajo tierra. Su arquitectura se inspiró en los templos megalíticos construidos en la superficie.

Este monumento subterráneo se compone de una serie de salas y pasadizos excavados por el hombre en tres planos principales, encontrándose el más profundo a 10,60 metros debajo del actual nivel del suelo.

Este laberinto fue tallado con la ayuda de piedras duras como el sílex y la obsidiana, mientras que las cuernas de ciervo eran utilizadas para horadar la blanca piedra caliza de globigerinas.

Antiguamente se accedía al Hipogeo pasando por un edificio vecino construido en superficie. De la estructura de este templo solo queda algunos bloques de piedra que se conservan en los cimientos de una casa moderna. Hoy se desciende al Hipogeo por una escalera moderna en espiral. Su parte posterior está compuesta por una sucesión de grutas que parecen haber servido para la práctica de algún culto y que pueden ser de origen natural. Los niveles inferiores han sido tallados y moldeados como elementos de una arquitectura de origen megalítico con mucha precisión, mostrando un gran refinamiento.

La sala principal y la sala de los Santos son muy notables, con sus fachadas cóncavas simulando puertas, ventanas y bóvedas con cornisas, lo mismo que la sala del Oráculo, cuyo nicho con eco da a la voz humana una amplitud sobrenatural impresionante.

A un nivel más profundo existen una serie de pequeñas salas que se alcanzan descendiendo algunos escalones irregulares que quizás sirvieran para detener a los intrusos. Los techos de la sala del Oráculo y del amplio pasadizo que la une con la sala de los Santos están decorados con un motivo en espiral de color rojo ocre.

Cuando el Hipogeo fue descubierto en el año 1902 contenía un montón de restos humanos que pertenecían a unos siete mil individuos, lo que llevó a la conclusión que durante la época prehistórica este lugar de culto fue transformado en osario.


La durmiente. Museo Arqueológico, La Valleta, Malta