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lunes, 31 de agosto de 2026

De Madrid al cielo: «Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son»

 



Capital de España, está cerca del centro geográfico de la Península Ibérica con el kilómetro 0 en la Puerta del Sol como punto de referencia para la carretera radiales de España.

Es una de las capitales más altas de Europa, situada a unos 657 metros sobre el nivel del mar.

Tiene un clima mediterráneo continental, caracterizado por veranos calurosos e inviernos fríos, con una gran amplitud térmica diaria y anual.

El río Manzanares es el principal río que atraviesa Madrid, afluente del río Jarama, atraviesa el corazón de la capital y proporciona un oasis verde a la ciudad con su proyecto de reurbanización Madrid Río. Francisco de Quevedo lo inmortalizó  en el Siglo de Oro con los versos: «Manzanares, Manzanares, arroyo aprendiz de río», debido a su escaso caudal y a sus frecuentes sequías.

Su emblemático parque de El Retiro, en el centro de la ciudad, abarca 125 hectáreas y contiene más de 15000 árboles.

La Casa de Campo con una extensión de más de 1722 hectáreas, es uno de los parques más grandes de Europa, cinco veces mayor que el Central Park de Nueva York.

Madrid y tres de sus alrededores:

El Escorial

Situado a unos 45 km al noroeste de la ciudad, es una de las más singulares construcciones renacentistas de España y de Europa.

Este histórico complejo incluye: un Palacio Real, una basílica, una biblioteca y un monasterio. Todo rodeado por la belleza natural de la Sierra de Guadarrama.

Aranjuez

Se encuentra al sur de Madrid a orillas del río Tajo. Y podemos ver el Palacio Real, el Jardín del Parterre, Jardín del Príncipe, Casa del Labrador, Mercado de Abastos, Iglesia de san Antonio de Padua…

Cercedilla

Al noroeste de Madrid fue creada como lugar de paso y hospedaje en la antigua calzada romana que unía Titulcia con Segovia, en la llamada vía Antonina.

La han visitado veraneantes famosos como Santiago Ramón y Cajal, Gloria Fuertes, Vicente Alexandre, Luis Rosales, Joaquín Sorolla…

Y muchos más lugares dignos de verse.

 


sábado, 17 de enero de 2026

Escudo de la Villa de Madrid

 



Tiene su origen en la Edad Media. Es de plata, una osa apoyada en un madroño. Bordura de azur cargada de siete estrellas de seis puntas blancas. Al timbre, corona real abierta.

«… En tiempo de don Alfonso VI viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue Madrid, y para denotar que así como aquellas siete estrellas que andan alrededor del Norte son indicio de la revolución y del gobierno de las orbes celestiales, así Madrid como alcázar y casa real y primeramente ganado, había de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y señores de estos reinos de Madrid había de salir, y también porque este nombre Carpetano, quiere decir Carro, por eso tomó las siete estrellas que en el cielo llamamos Carro.»






Escudo de Madrid de la Casa del Pastor, en la calle de Segovia, considerado como el más antiguo que se conserva en la capital.











Tienda en la calle Concepción Jerónima con un escudo de Madrid esculpido en su parte superior.










Detalle del escudo de Madrid en la Fuente de la Alcachofa en el Parque del Retiro.

domingo, 31 de agosto de 2025

Bandera de la Comunidad de Madrid

 



Siete estrellas sobre un fondo rojo carmesí, color del pendón de Castilla, reino al que pertenecían las tierras madrileñas. 

Madrid, pueblo castellano y castellana su historia.

Siete estrellas blancas y de cinco puntas. Representan las cinco provincias que rodean a Madrid desde 1833: Ávila, Cuenca, Guadalajara, Segovia y Toledo.

También se dice que representan a Alcor, Mizar, Alioth, Megrez, Phecda, Dubhhe y Merak las siete estrellas principales de la constelación de la Osa Mayor, que se recorta sobre la sierra de Guadarrama.

Aparece regulada en el artículo 2º de la Ley 2/1983, de 23 de diciembre, que establece la bandera, el escudo y el himno de dicha comunidad autónoma de España. 

Fue un encargo del primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, la diseñó José María Cruz Novillo y la definió el poeta Santiago Amón Hortelano.




martes, 11 de julio de 2023

Palacio Real de Madrid

 


 

El Palacio Real está construido sobre los terrenos del antiguo Alcázar, que fue destruido por un incendio en 1734. Al año siguiente, el rey Felipe V encargó el proyecto del nuevo palacio al arquitecto Felipe Juvarra, que quedó interrumpido a su muerte en 1736, sucediéndole Juan Bautista Sachetti, junto al cual trabajó Ventura Rodríguez. Francesco Sabatini se encargó de terminar el edificio.

Es el palacio más grande de Europa Occidental y uno de los más grandes del mundo. Carlos III fue el primer rey que ocupó el palacio y Alfonso XIII el último monarca en habitarlo. Manuel Azaña como presidente y jefe de Estado de la Segunda República Española vivió allí durante un tiempo.

Alberga un valioso patrimonio histórico artístico, donde destacan obras de Caravaggio, Velázquez, Goya…, frescos de Tiepolo, Mengs, Giaquinto…, porcelanas, relojes, muebles, platería, la escalera principal diseñada por Sabatini y el conjunto de instrumentos musicales conocido como los Stradivarius Palatinos. También se pueden visitar las Reales cocinas.

 

Centrémonos en su capilla:

Fernando VI se decantó por el proyecto presentado por Ventura Rodríguez. Fue realizada entre 1750 y 1759 con esta distribución: al este se sitúa el altar mayor, de mármol; al norte el altar del Evangelio y los asientos reales; al oeste el órgano; y al sur el atrio o acceso desde la galería que rodea el patio central. La planta es elíptica coronada por una cúpula de media naranja.  

En la cúpula se representa «La Santísima Trinidad coronando a la Virgen»; en las pechinas los santos Isidoro, Hermenegildo, Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza; sobre el presbiterio la Trinidad con Cristo muerto; sobre el brazo de la entrada, «La aparición de Santiago en la batalla de Clavijo» y sobre el coro las tres Virtudes teologales, además de angelitos con diversos símbolos religiosos en las bóvedas menores.

La capilla presenta dos altares. El cuadro del altar mayor representa a San Miguel y fue realizado por Ramón Bayeu siguiendo un original perdido de Luca Giordano. En el altar frente a la entrada se encuentra La Anunciación, obra inacabada de Antón Rafael Mengs.

Hay que destacar el órgano, único en España por su calidad y su estado de conservación.

 

Visitad el Palacio

Visitad la Capilla

 

miércoles, 31 de mayo de 2023

Catedral de la Almudena

 



La visita al museo se inicia con las estancias de la Catedral: la Sala Capitular y la Sacristía Mayor, decoradas con modernos mosaicos del sacerdote esloveno P. Marko I. Rupnik, sacerdote jesuita, en las que se exponen diversos objetos sobre el origen y la historia de la Iglesia de Madrid, así como de los dos Patronos de la ciudad: Santa María la Real de la Almudena y San Isidro Labrador, entre los que se encuentra el valioso códice de Juan Diácono, el documento más antiguo sobre la vida y los milagros de San Isidro.

Se puede acceder a la cúpula de la Catedral de la Almudena, a más de 70 metros de altura, desde la que se contempla el Palacio Real, toda la plaza de Oriente, el viaducto y otra espectacular cúpula, la de la basílica de San Francisco el Grande. La galería del museo (un poquito más abajo que la cúpula) es un lugar excepcional para ver con todo lujo de detalles el cambio de la Guardia Real que tiene lugar el primer miércoles de cada mes, si las condiciones climatológicas no lo impiden, en la explanada del palacio.

En la Sacristía se representa el primer capítulo de la Biblia, la creación: En seis días Dios lo creó, el artista lo condensa en tres: El agua, la tierra, el hombre y la mujer en la pared de la izquierda. Lo relaciona con las pinturas de enfrente. Con el agua el artista ha representado el bautismo, rito de iniciación para los cristianos. La tierra es una madre que da de comer, se representa el trigo. El vino se creía que era un regalo de los dioses. Adán y Eva creados de barro, se necesita agua y tierra. Le sopla en la nariz: es el espíritu. El aire era un regalo divino. Los símbolos como el paraíso, el jardín, eran esenciales si se vivía en el desierto. Jesús parte el pan a los discípulos de Emaús. El árbol de la vida, es un símbolo de gran profundidad, espiritual, mística y filosófica y la serpiente. El mal se introduce en la historia de la humanidad y se identifica con la oscuridad.

Se va subiendo al balcón de la catedral y vemos cuadros de muy buena calidad. Sagrada familia de Lanchares Luis de Morales, el divino, pintor muy influenciado por Leonardo DaVinci, otra obra es de Francisco Bayeu, cuñado de Goya.

El papa León XIII, el 13 de marzo de 1885, considera que ya es hora de que Madrid tenga Catedral y obispo propio. Se separa de Toledo y pasa a ser Diócesis de Madrid-Alcalá. Se nombra el primer obispo y mientras la catedral estuvo en obra se utilizó como catedral la iglesia de San Isidro, en la calle Toledo. El rey Alfonso XII fue quien puso la primera piedra de la catedral el 4 de abril de 1883. La antigua iglesia de la Almudena se había derruido para poder ensanchar la calle Mayor en 1868. María de las Mercedes antes de morir pidió al rey que hiciera una nueva iglesia en terrenos de palacio, su segunda esposa María Cristina asiste a la primera misa que se dijo en la Cripta.

Una bonita casulla regalo de la santa sede y un mapa con el primer gran ensanche de la ciudad de Madrid a finales siglo XIX. El norte la zona de Chamberí para la burguesía, luego el barrio de Salamanca para la aristocracia y el sur para la clase obrera. Ni siquiera existía la Gran Vía. El retrato de María de las Mercedes es un retrato relicario y se hace con su propio cabello. Vemos una antigua cátedra, solo la puede utilizar el obispo titular de la diócesis, a no ser que venga el Papa y le quite el sitio con todo derecho. Vemos distintos ornamentos: casullas, alba, hábito, estola, cíngulo…. Hay una casulla con un símbolo de Madrid hoy desconocido: el dragón con alas.

La imagen de la Virgen estuvo escondida 300 años. En 1083 Alfonso VI ganó la batalla contra los moros. Entró victorioso por la cuesta de la Vega y justo en ese momento se cayó una pared y apareció la Virgen con dos velas encendidas. El pueblo comenzó a llamarla Santa María de la Almudaina. Cristo y Virgen están representados con corona. La corona de la Virgen con doce estrellas. El doce es un número simbólico para los cristianos. Doce meses, doce apóstoles, doce tribus de Israel, doce signos del zodiaco, norte, sur, este y oeste (4), padre, hijo y espíritu santo, (3), 4 por 3 = doce. La luna es un símbolo femenino y la Virgen aparece con ella. Corona de plata del siglo XIX. El coral servía para el mal de ojo. La pieza de orfebrería más importante es la custodia del siglo XVII, auténtico mosaico de piedras preciosas. Fue robada en 1936 y apareció depositada en la Caja de Ahorros del Monte de Piedad. Se llevó a analizar por si habían cambiado las piedras por cristales pintados, pero no, son auténticas. El tesoro de este museo es el libro más antiguo, autóctono de Madrid, en el que se cuenta la vida de San Isidro.

Alfonso XII quería que fuera una de las catedrales más monumentales de España, Francisco de Cubas, arquitecto hizo una maqueta de estilo gótico y comenzaron los cimientos que es la cripta. Llega el exilio de Alfonso XIII, la II República, viene la guerra civil, la posguerra, se acaba el dinero, la construcción queda abandonada. El Estado español convoca a los arquitectos a crear soluciones desde cero pesetas. Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro presentan un proyecto más modesto y no se tira nada de lo ya construido. La catedral se parecería al palacio real y así estarían conjuntados.

Hay un frontal de altar bordado del siglo XVIII, hecho por el bordador del palacio real, maestro de Carlos III. Muchos de los reyes y príncipes aprendían a bordar. Un rito en las bodas era poner un velo a la novia que caía por los hombros del novio. Se le ponía el yugo y de ahí la palabra cónyuge. También símbolo de los Reyes Católicos.

Sala de las custodias. Una de ellas del siglo XVIII reproduce el baldaquino de San Pedro, en el centro el árbol genealógico de Jesús. Vemos tres ánforas para la consagración de los santos óleos, que es el aceite bendecido por el obispo. Son tres: el óleo de los enfermos; para ungir a los bautizados; y para la misa Crismal. En la unción, el aceite trae la dimensión de muerte y resurrección. Se consagran el Jueves Santo y luego son distribuidos a las parroquias de la jurisdicción de cada obispo.

15 de junio de 1993, después de ciento diez años de construcción Juan Pablo II consagró el templo, en su cuarto viaje a España. Vemos la casulla que llevó ese día el Papa, que tiene bordada en la parte de atrás a la Virgen de la Almudena y San Isidro. El obispo Ángel Suquía mandó a traer un retablo de Juan de Borgoña desde la capilla episcopal. Juan de Mesa discípulo de Martínez Montañés hizo el Cristo que preside el altar.

La Almudena fue la primera catedral española consagrada por un Papa.

 


jueves, 27 de febrero de 2020

Castillo de La Alameda



En su día, se dijo:

(…) muy buen castillo de cal y canto, nuevamente reparado con su foso y torreones, y en él plantadas ocho muy buenas piezas de bronce, con otras de hierro colado, y muchos arcabuces y ballestas turquesas, con otras muchas armas, para seguridad y defensa del mesmo castillo.

Se sabe que un noble sin castillo no es nadie. No solo cumplía funciones castrenses, sino que también servía de residencia a señores, nobles y a los propios reyes. En general la entrada de los castillos nunca estaba enfrente del puente, tampoco tenía ventanas en la fachada y siempre había una capilla dentro del mismo.

Este de La Alameda tiene pequeñas dimensiones. Presenta planta rectangular, con esquinas redondeadas. En lo que respecta a las torres, solo se mantienen en pie dos, una cuadrangular, en el ángulo noroeste y otra cilíndrica, en el extremo opuesto.

Bajo el castillo hubo un asentamiento datado del 2000 a.C. Está cerca del Arroyo de Rejas, el Jarama y el Manzanares. Fue reocupado durante época romana y medieval. Durante el medioevo surge la aldea de La Alameda.

Se cree que fue Diego Hurtado de Mendoza quien mandara construir el castillo en medio de un bosque de encinas y junto a la aldea, entre los años 1431 y 1476, fecha en la que figura «como refugio de los partidarios de la Beltraneja cuando perdieron Madrid» tras la batalla de Toro, así consta en la documentación de la época.

Posteriormente fue otorgado como dote por el rey Juan II de Castilla a Inés de Ayala y Ruiz Sanz Zapata, pasando de este modo a los Zapata, por lo que vemos en el escudo unos zapatos​.

Cuando los Zapata se emparentaron con la poderosa familia de los Mendoza, Francisco Zapata y Cisneros, el mayordomo de Felipe II y presidente del Consejo de Castilla fue nombrado I conde de Barajas y señor de La Alameda.​ En 1575, el conde encargó su ampliación y reforma para convertirlo en palacio renacentista con un espléndido jardín, se levantó la torre del homenaje, se construyeron nuevas crujías en los laterales oriental y meridional y se abrieron vanos más amplios y luminosos. Así mismo el foso se convirtió en jardín. ​

Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, duque de Alba, lo habitó en 1580 a su regreso del destierro de Uceda. La reina Margarita de Austria, al casarse con Felipe III visitó el castillo en 1599​ de camino a Madrid. ​ En él murió el III duque de Osuna.​ Tras su fallecimiento, la condesa de Benavente, su esposa, decidió comprar las tierras adyacentes, que, con el tiempo, dieron lugar a la finca de la Alameda de Osuna. ​
Un incendio destruyó el castillo en 1697​. Ante el abandono piedras y otros elementos fueron desapareciendo. Cuando en 1787 se comienza a construir el parque de El Capricho, propiedad de la duquesa María Josefa Pimentel y Téllez-Girón, se usan materiales procedentes del castillo abandonado. Su deterioro se hizo especialmente visible en el siglo XIX. Sus materiales también sirvieron para la construcción del panteón de los Fernán Núñez​ familia que heredó el título nobiliario del condado de Barajas. En 1856,​ la duquesa proyectó recuperar el castillo para convertirlo en casa de campo, proyecto del cual aún se conservan los dibujos, sin firmar, pero posiblemente realizados por un arquitecto belga. ​
Volvió a sufrir nuevos daños, durante la  guerra civil, al instalarse junto a él un nido de ametralladoras, formando parte del sistema defensivo del alto mando republicano asentado en El Capricho.
Está considerado Bien de Interés Cultura y hoy depende del Departamento de Museos del Ayuntamiento de Madrid, estando adscrito al Museo de los Orígenes.
Desde el castillo hay una buena vista de la Peineta, el estadio del Atlético de Madrid.




domingo, 7 de abril de 2019

Estación de Atocha (Madrid)



Atocha es la primera y gran estación central de Madrid, que nace como un simple «embarcadero» con un primer destino: Aranjuez.

Fue inaugurada en 1851; aunque el auge del transporte ferroviario pronto la dejaría pequeña, demandando sucesivas ampliaciones. El extenso complejo que hoy conocemos, tiene su punto de partida en el edificio del arquitecto Alberto del Palacio, colaborador de Gustave Eiffel y el ingeniero Leon Beau, a quien correspondiera el montaje de la cubierta de la gran nave. Cubierta de hierro construida en Bélgica bajo la inspiración de las construcciones de la Exposición de París en 1867. Su organización funcional para todos los servicios, está resuelta con una planta en forma de U en torno a los andenes. La disponibilidad de un material barato, como el ladrillo, vino a desarrollar una propuesta de albañilería virtuosa en la configuración de fábricas y cerramientos.

La influencia de la estación, promueve la construcción de grandes hoteles como el Ritz y el Palace, aunque en su derredor inmediato surgen barrios de aluvión e industrias cercanas al transporte ferroviario que van colonizando la zona sur de la ciudad.

Otras redes privadas dieron lugar a estaciones periféricas como Delicias, Príncipe Pío y Chamartín, aunque con el tiempo Atocha se convirtió definitivamente en la gran estación que hoy conocemos. Tras ese destino inicial de Aranjuez, Atocha extiende sus objetivos como infraestructura ferroviaria hacia Zaragoza, Alicante, Portugal…

Con Rafael Moneo se transforma la estación en la década de los ochenta, desdoblándose en la cabecera de la alta velocidad a Sevilla y el nudo de cercanías que enlaza el norte y sur de la ciudad. La intervención mantiene con respetuoso cuidado el conjunto original.

Lo que hoy tenemos en Atocha son tres estaciones: una alberga los trenes del AVE y larga distancia y otra los trenes de Cercanías. La tercera es el gran vestíbulo botánico en el que se ubican muchos de los servicios. Una inteligente resolución de los detalles y la disposición de los elementos de comunicación, hacen que sea un edificio público con extraordinarios flujos de movilidad. Una obra de arquitectura contemporánea que actualiza la vieja estación decimonónica.


La antigua estación de Atocha ha quedado, como un lugar de descanso y ocio. Sobre el lugar donde estuvieron las antiguas vías, se ha creado un jardín tropical con un pequeño estanque donde es habitual ver una pequeña fauna, donde destacan las tortugas de caparazón blando y los peces de colores.

A raíz del comentario de una lectora fui a comprobar si el estanque lo habían quitado, y resultó que sí. Pregunté a un empleado pero no me supo decir el motivo. Lástima. 

En su fachada principal, la que da a la plaza del Emperador Carlos V, vemos el clásico reloj de las estaciones de trenes.  Otro reloj moderno y visible está en la llamada torre del Reloj, entre la estación vieja y las dos nuevas. Lástima que al caer la noche no podamos ver la hora pues los focos que la alumbran lo impiden.









Otros dos elementos populares es el conjunto Día y Noche, de Antonio López, que son las dos cabezas, una dormida y otra despierta, de una niña de un año situadas en el suelo junto al acceso de Cercanías.

Desde el interior de la estación se puede acceder al Monumento a las Víctimas del 11 de marzo de 2004.
  

domingo, 16 de septiembre de 2018

¿Conoces Cercedilla?



El domingo pasado, 9 de septiembre, nos fuimos de excursión a Cercedilla. Carlos Oliveros fue nuestro guía. Excelente profesional que nos fue guiando por las calles de este precioso pueblo que, en 1925, el rey Alfonso XIII concedió a su Ayuntamiento el trato de «Excelentísimo».

Paseos y rutas guiadas
Historia, patrimonio y personajes ilustres
Todos los sábados o domingos
Plaza Mayor, 16 Cercedilla

La mirada de Sorolla



Comenzamos la andadura leyendo un fragmento poético de don Antonio Machado a don Francisco Giner de los Ríos.

¡Oh, sí!, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas….
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.

Desde un primer momento hubo química entre guía y acompañantes. Y fue genial. Carlos sacaba un tema y era corroborado, ampliado, enriquecido por entusiastas parraos y animosos forasteros, lo mismo daba, en todos anidaba un sentimiento de sentirse parte de este pueblo rodeado por La Peñota, la Peña del Águila, La Bola del Mundo, Siete Picos…

Mucho se habló de Francisco Giner de los Ríos, filósofo y pedagogo krausista, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, y de Manuel Bartolomé Cossio, ahijado y discípulo que recorría estas cumbres del Guadarrama.

De Santiago Ramón y Cajal, que veraneaba en Cercedilla, y llevaba barba, abrigo negro, bombín y bastón e hizo una queja formal por el ruido que hacían los cencerros de los bueyes y vacas, que iban a beber a las fuentes de «El Barrancón» y «El Bolo», muy cerca de su casa. Su hija Paula se casó con don Ángel Cañadas López que fue médico de Cercedilla.  

De Vicente Aleixandre, poeta de la Generación del 27, que tiene un mirador. De Luis Rosales, premio Miguel de Cervantes (1982) que pidió ser sepultado en Cercedilla y escribió estos versos:

Las noches de Cercedilla
las llevo en mi soledad,
y son la última linde
que yo quisiera mirar.

Quisiera morir un día
mirando este cielo, y dar
mi cuerpo a esta tierra que
me ha dado libertad.

Quisiera morir un día
y ser tierra que pisar,
tierra en la tierra que sueño
ya para siempre jamás.

De Gloria Fuertes que estuvo muy ligada a Cercedilla, alumnos de los años 70 la recuerdan cuando los visitaba en sus clases.

De Juan Ramón Jiménez que padecía de depresión lo que antes se llamaba melancolía. Era hipocondriaco y de él se decía: No murió, pero dio tormento.

Joaquín Sorolla y Bastida, alma mater de esta excursión, que aquí le llegó la muerte, el 10 de agosto de 1923. Fue el pintor de la luz, del aire, del polvo, maravilloso artista que nunca pintó los pies de sus modelos y ayudó a promocionar la fotografía que era, por aquel entonces, un arte menor. No solo vivió, también pintó a gente de este pueblo, como el guarda de su finca, «El tío Juanito» que aparece junto a un burro cargado de leña, a la «Paca» a la «tía Martina Calandria» y otros más…

En la casa rural de una de las excursionistas apareció un bajorrelieve de Francisco Pérez Mateo y nos contó su historia. Tengo entendido que hoy está en el Museo Reina Sofía.

El tren trajo a Cercedilla la modernidad. La línea férrea Madrid-Segovia con parada en Cercedilla, hizo que en este pueblo ganadero y maderero surgiera «la colonia de la estación», primer grupo de casas para veraneantes. Más tarde llegó el tren alpino. Una vía estrecha de un metro de ancho que en principio llegaba a Navacerrada y luego a Cotos. Fue inaugurado por Alfonso XIII.

Una anécdota real es que el rey Alfonso XIII visitaba con mucha frecuencia Cercedilla. No iba a recorrer sus montes, ni a hacer deporte, iba a visitar a Castora. Gustaba de desplazarse en tren, para pasar un rato delicioso en la Villa que lleva el nombre de su amiga. A la hora de marchar tomaba café en Gómez, enfrente de la estación.

En la carretera de las Dehesas se encuentra la fábrica de la luz. Inaugurada en 1925 fue una iniciativa municipal para producir energía pública y contrarrestar la subida de tarifas de la empresa que suministraba electricidad. Durante más de cincuenta años alumbró las calles y casas de Cercedilla. 

Como todo pueblo que se precie hubo un tema tabú, la Colonia de Camorritos, construida en 1923 en terrenos cedidos por la Sociedad del Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama. Las casas con paredes de piedra berroqueña y madera de pino barnizada y cubiertas de pizarra con grandes chimeneas, dicen… que en ellas… vivieron nazis y que varios guardeses se hicieron dueños de las casas cuando, para huir, las vendieron a buen precio.

Gentes de todas clases sociales, de ideales contrapuestos, famosos, trabajadores, conviven entre sus calles, o lo hicieron en su momento. En una casa verde con jardín de frutales vivió Blas Piñar, y se rumorea..., que la hija de Vladimir Putin tiene una casa aquí, y que su padre la ha visitado en alguna ocasión.

José Canalejas tiene un Paseo. Aquel niño prodigio que fue ministro de varias carteras en tiempos de María Cristina de Habsburgo-Lorena y de Alfonso XIII, y que también fue presidente del Consejo de Ministros, entre 1910 y 1912, cargo que ocupaba cuando fue asesinado en la Puerta del Sol, fue un católico defensor de la libertad de cultos e intentó que el estado fuera laico. Compró casa y jardín en Cercedilla arrastrando a mucha gente a que hiciera lo mismo, en la llamada «Ampliación de la Estación». Hoy dicha casa está derruida y convertida en solar.  

Y por supuesto, no podemos dejar de hablar, de Paquito Fernández Ochoa, que ganó ese oro olímpico en Sapporo 1972, y de su hermana Blanca Fernández Ochoa, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Albertville en 1992.

A los golosos se nos hizo la boca agua cuando se habló de Matías López, el fundador de la fábrica de chocolatera, casado con Andrea de Andrés Sánchez, primera marquesa de Casa-López, que tuvo palacete con jardín y alta verja de hierro, que tras ser derribado pasó a ser el Parque Municipal de Pradoluego. El enrejado del parque nos recuerda al Parque del Retiro, en Madrid.

Terminamos hablando de un mexicano rico que puso un caño en una fuente y en las fiestas corría el vino.

Como no pude tomar nota de lo que se habló sobre este tema, conmino a algún cercedillense, me gusta más parrao o parrá ‒a los que son de pura parra‒ a que cuente más historias de su pueblo.


Cercedilla se hace querer.


P.D. Los errores que pudiera haber son solo culpa mía. Se agradecen críticas y comentarios.

sábado, 25 de agosto de 2018

Curiosidades de Madrid



La Villa y Corte como cualquier ciudad que se precie tiene de todo, por eso nos adentraremos en ella.

El escudo heráldico de la Villa de Madrid: El oso y el madroño.


Tiene su origen en la Edad Media. Las estrellas y la osa representan las siete estrellas de la constelación de la Osa Menor. No se sabe en qué momento la osa pasó a ser oso y el árbol se convirtió en madroño. Del siglo XVI hay una petición del Consejo de Madrid a Carlos I de España, concedida por el monarca. 1548 y dice así:

«Al blasón de este Concejo, que lleva una osa e un madroño en campo blanco, se sirva Vuestra Majestad otorgar que lleve una corona dentro del escudo, o una orla azul con siete estrellas de ocho rayos, en señal del claro y extendido cielo que cubre esta Villa». 

La evolución del escudo puede verse en las placas que se encuentran en las esquinas de los edificios que además de llevar el nombre de la calle, llevan el escudo de la época de la placa.


La calle más larga: Calle de Alcalá


Gracias a sus 10,4 kilómetros desde la Puerta del Sol hasta el barrio de Rejas en el distrito de San Blas-Canillejas es la calle de mayor longitud de toda la ciudad. Atraviesa cinco de los veintiún distritos de la capital y en su trayecto se encuentra la Fuente de Cibeles y la Puerta de Alcalá. La popular estatua de Cibeles fue esculpida por Robert Michel, y es de mármol cárdeno de Montes Claros, fue instalada en 1781. Es para Madrid lo que la Torre Eiffel para París o la estatua de la Libertad para Nueva York. Mientras que la Puerta de Alcalá, otro de los monumentos que dotó Carlos III a Madrid, su fábrica y esculturas son de Sabatini, Michel y Francisco Gutiérrez.

La calle de Alcalá es una de las principales arterias y también de las más antiguas de Madrid. El secreto de esta vía urbana es que no se parece a ninguna calle principal de otra ciudad. En tiempos el camino de Alcalá era Cañada Real de la Mesta, paso obligado del ganado lanar.

La calle más corta: Calle Rompelanzas


Considerada la más corta del casco histórico de la capital de España. Une la calle del Carmen con la de Preciados. Nació como atajo para caballerías y tiene unos veinte metros de longitud. Aquí sufrió un accidente el carruaje del corregidor Luis Gaytán de Ayala y poco después el del presidente del Consejo de Indias, Juan de Ovando, eran famosos los socavones que debía tener en el siglo XVI.

La calle más estrecha: Calle del Codo


Estrecha y castiza sirve de nexo entre las plazas de la Villa y del Conde de Miranda, en su desembocadura a la plaza de la Villa, su anchura supera, por muy poco, los dos metros. Figura en el callejero de Madrid desde el Siglo de Oro. El sol no la visita, así que la penumbra y escaso tránsito dio lugar a ser punto habitual de duelos entre caballeros. También los enamorados procuraban su aislamiento por lo que fue llamado el callejón del beso.
Se dice, se comenta… que Francisco de Quevedo, insigne escritor, pendenciero y tabernario, acostumbraba a orinarse en ella.

La calle más nueva: Gran Vía


Comienza en la calle de Alcalá y termina en la plaza de España. Hoy el tramo comprendido entre la plaza de Callao y la de España se conoce como el «Broadway madrileño» ya que muchos de sus cines se han reconvertido con gran éxito en teatros musicales. Es curioso que, además de ser la calle más emblemática de la capital sea la más joven. Solo tiene 108 años. Las obras comenzaron el 4 de abril de 1910 con la presencia del rey Alfonso XIII.

La iglesia más antigua: San Nicolás de los Servitas


La Villa cuenta con decenas de templos, de diferentes estilos pero ninguno más longevo que esta modesta iglesia, también llamada San Nicolás de Bari, situada entre la calle y la plaza de San Nicolás y la plaza del Biombo. Aparece mencionada en el Fuero de 1202. Su torre, que tiene todas las características de ser un campanario mudéjar, podría remontarse al Siglo XII y en su origen habría sido una mezquita. Hoy es parroquia de la comunidad italiana en la capital de España.

El edificio civil más antiguo: Torre de los Lujanes


La encontramos en la plaza de la Villa. La torre data de principios del siglo XV y la casa a finales de ese mismo siglo. Fue residencia de Gonzalo García de Ocaña, contador mayor del Reino hasta que en 1450 fue comprada por Pedro de Luján, camarero del rey. Durante unas reformas en 1886 apareció una de las barajas españolas más antiguas que se conservan. Se le llama Baraja de Ayet por su impresor. Se conserva en la Real Academia de Historia. Dice la leyenda que en la torre estuvo preso el rey francés Francisco I y aunque puede que no sea cierto la ha salvado de su demolición en varias ocasiones.

El comercio más antiguo: Farmacia de la Reina Madre


En la calle Mayor, número 59, entre el mercado de San Miguel y la Plaza de la Villa. Se fundó en 1578. Fue Felipe V quien concedió el escudo oficial a la botica y el nombre de Reina Madre. Allí acudían con frecuencia sus dos mujeres: María Luisa de Saboya e Isabel de Farnesio. Se conservan recetas antiguas una de ellas de Miguel de Cervantes. Y además existía un pasadizo subterráneo -hoy tapiado- que conecta la farmacia con el Palacio Real.

La tienda más pequeña: Cordonería Fillola


Si paseas por la Calle de la Sal asómate al portal del nº 1 y verás en mitad de la escalera, en el hueco que normalmente está destinado al conserje de la finca, una minúscula tienda de apenas dos metros cuadrados de superficie. Fue fundada en 1921 por Alfonso Mora, hoy lo regenta su bisnieto, Guillermo. Es uno de los comercios protegidos por el Ayuntamiento de Madrid, lo que supone la prohibición de cambiar de actividad o reformarlo.

El edificio más pequeño: Calle Mayor 57


Aunque se dice que el número 61 de la calle Mayor es el de fachada más estrecha de la ciudad, donde vivió los últimos dieciocho años de su vida, don Pedro Calderón de la Barca, según placa conmemorativa, no es cierto. El número 57 de la misma calle solo tiene tres metros y medio de fachada, superando por muy poco el domicilio del insigne literato barroco. En rigor, la fachada más estrecha pertenece a una casa de la calle Postas con tres metros y doce centímetros de anchura. Se trata de una tienda centenaria «Sobrinos de Pérez» que don Benito Pérez Galdós menciona en Fortunata y Jacinta. Estas tres edificaciones de distribución vertical son las únicas que quedan en pie. La casa de Calderón se salvó por la intercesión de Ramón de Mesonero Romanos, que muy chulo se plantó con su bastón y ahuyentó a los albañiles que iban a efectuar la demolición.

El restaurante más antiguo: Sobrino de Botin


Situado en la planta baja del número 17 de la calle de Cuchilleros, junto a la Plaza Mayor de Madrid. Ocupa cuatro plantas del edificio y reproduce en él el mobiliario de estilo del siglo XVI, con los techos bajos. Al parecer Francisco de Goya estuvo trabajando en sus cocinas en 1765, siendo muy joven. Muchos literatos y políticos fueron asiduos visitantes. Ernest Hemingway hace comer allí a uno de los personajes de «The sun also rises», Graham Greene menciona el lugar en «Monseñor Quijote», Frederick Forsyth también lo menciona en «El manifiesto negro» y en «Cobra». Indalecio Prieto habla en su libro «Mi vida» de los deliciosos bartolillos de Botín. Catalogado como el restaurante más antiguo del mundo, según el Record Guiness, lleva en funcionamiento desde 1725.

El hotel más antiguo: La Posada del Peine


Edificio original del año 1610 que conserva parte de la historia de la azulejería urbana de Madrid. Se compone de tres edificios unidos, con estilos arquitectónicos diferentes y de distintas épocas. Las fachadas son originales. El edificio fue objeto del discurso de ingreso en la Academia de la Lengua de Camilo José Cela. Y Benito Pérez Galdós, en su novela Fortunata y Jacinta puso en boca de la usurera doña Lupe Rubín, este comentario:

«No sé lo que se figura este heliogábalo... cree que mi casa es la posada del Peine. Después que él me come un codo, trae a su compinche para que me coma el otro. Y por las trazas, debe tener buen diente y un estómago como las galerías del Depósito de aguas... ¡Ay, Dios mío!, ¡qué egoístas son estos curas...! Lo que yo debía hacer era ponerle la cuentecita, y entonces... ¡ah!, entonces sí que no se volvía a descolgar con invitados, porque es Alejandro en puño y no le gusta ser rumboso sino con dinero ajeno».

Benito Pérez Galdós en Fortunata y Jacinta. Parte segunda, capítulo V.2)