jueves, 3 de septiembre de 2026

Amantes de mis cuentos: Peticiones

 



Nona tras la epidemia de 1918 en que perdió a sus tres hijas, tuvo que cuidar a cinco nietos pequeños, entre seis meses y cuatro años; un marido siempre enfermo, era alérgico al trabajo; tres yernos que los viernes se gastaban en el bar lo que habían cobrado en la semana y, desesperada se iba a la iglesia.

Ante la imagen del Cristo de la Buena Muerte, resguardada en un rincón, pedía casi a gritos, como si amonestara al Señor, que la sacara de la tierra, que ella estaba muy vieja para tanto quehacer; que los nietos crecieran rápido, se hicieran hombres y mujeres de bien; que los yernos se casaran con cualquiera de las pelanduscas que merodeaba en el bar y se los llevaran bien lejos, que nunca volvieran; y si tanto se empeñaba en no llevarla junto a Él..., al menos ¡Jesús mío, déjame viuda!



© Marieta Alonso Más

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