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miércoles, 25 de marzo de 2026

La tierra

 



Nuestro planeta es el más denso y el quinto mayor de los ocho planetas del sistema solar. El único, hasta el momento, con vida. Tiene aproximadamente 4550 millones de años y la vida comenzó, mucho tiempo después, hace unos 700 millones de años. Posee un único satélite natural, la Luna, que comenzó a orbitar la Tierra hace 4530 millones de años y es la que produce las mareas, estabiliza la inclinación del eje terrestre y reduce gradualmente la velocidad de rotación del planeta.

La Tierra es la morada de millones de especies, incluidos los seres humanos. Su montaña más alta es el Everest, con una altura de 8848 metros sobre el nivel del mar y el abismo más profundo es la fosa de las Marianas, con una profundidad de 10925 metros.

La Tierra cuenta con un campo magnético que la rodea y protege de la radiación solar: es la magnetosfera, responsable también de las auroras boreales y australes.

Los continentes están siempre en movimiento. Y hace unos 335 millones de años, todos estaban unidos en un supercontinente: Pangea. Nuestro planeta viaja alrededor del Sol a una velocidad de aproximadamente 108000 kilómetros por hora. Un 71% de la superficie de nuestro planeta está cubierta de agua. El agua es esencial para la vida y desempeña un papel crucial en los ciclos climáticos y geológicos.

El planeta Tierra que para nosotros es tan importante, por ser nuestro hogar, no deja de ser un punto insignificante en el vasto universo.

 

Cuidémosla

sábado, 17 de noviembre de 2018

Asteroides: Una amenaza real



Sucedió el 30 de junio de 1908 a primera hora de la mañana. Un asteroide de treinta y siete metros de ancho penetró en la atmósfera terrestre y detonó en el cielo de Tunguska (Siberia), destruyendo una superficie superior a Londres. Por fortuna era una zona despoblada, pero la vegetación arrasada por la explosión evidencia que no estamos protegidos del impacto de los asteroides, como el que -algunos científicos así lo creen- hace sesenta y cinco millones de años desencadenó la extinción de los dinosaurios, en el golfo de México, abriendo el cráter submarino de Chicxulub, de unos doscientos kilómetros de diámetro.

Asteroide es una palabra de origen griego que en español sería «de forma estelar», en referencia a su aspecto a través de un telescopio. Es un cuerpo rocoso, carbonáceo o metálico más pequeño que un planeta y mayor que un meteoroide, que gira alrededor del Sol. La mayoría de ellos orbita entre Marte y Júpiter, en la región del sistema solar conocida como cinturón de asteroides El primer asteroide conocido se llamó Ceres.

En 2002, Rusty Schweickart, creó la Fundación B612 para investigar y desarrollar tecnologías que disminuyan el riesgo de impacto de asteroides sobre la Tierra. En uno de sus últimos informes, la Fundación documenta que desde 2001 ha habido veintiséis explosiones de varios kilotones por impactos de asteroides sobre la Tierra. El hecho de que no se hayan podido evitar es una prueba de que somos vulnerables; por eso se ha creado un proyecto para enviar en 2019 un telescopio al espacio, el Sentinel B612, para monitorizar el cielo y detectar con antelación asteroides potencialmente peligrosos. Lo que dará oportunidad para poder desviar sus trayectorias y evitar sus impactos.

Por la cuenta que nos trae esperemos que lo consigan.

jueves, 21 de junio de 2018

El Cosmos








Al principio se tenía una imagen ingenua de una Tierra plana, inmensa y centro del Universo. Los griegos fueron quienes crearon la Geografía y también la Astronomía, libre de supersticiones.

Parece mentira que Ptolomeo, allá por el siglo I, por la reflexión y el cálculo asignara con notable aproximación ‒algo menor que las reales‒ sus dimensiones. En cuanto a su posición siguió la geocéntrica, como era la opinión general de su época.

Estas ideas predominaron durante toda la Edad Media, no fue hasta la Edad Moderna cuando Nicolás Copérnico defendió la teoría heliocéntrica, que no despertó mucha atención. Fue Galileo Galilei quien utilizando un telescopio hizo tales descubrimientos que dieron apoyo científico a dicha teoría.

En 1687 Isaac Newton publicó la Teoría de la Gravitación como ley fundamental del Universo. A mediados del siglo XVIII Herschell a través de telescopios descubrió la Vía Láctea. Esto fue un avance espectacular pues la teoría heliocéntrica quedaba confirmada como verdadera, pero solo en lo concerniente a nuestro Sistema Solar. Al Sol ‒al igual que antes a la Tierra‒ se le despojó de su posición central en el Universo, era una estrella más.

Se cree que en un principio el Cosmos era una masa de increíble densidad, pero hace unos diez mil millones de años una gigantesca explosión diseminó por el espacio sus fragmentos. Es la teoría del Big Bang.

Cada estrella es un sol y el nuestro es una estrella de tipo medio, tanto en tamaño como en edad. En este mundo la Tierra es menos que el punto de una i. El espacio es tan inmenso que tanto por su tamaño como por su unidad es admirable. A pesar de estar poblado por trillones de astros se encuentra prácticamente vacío. En él se rigen las mismas leyes físicas por lo que no hay peligro de choque entre las estrellas que se mueven a grandes velocidades.

Un planeta es un cuerpo celeste que orbita alrededor de una estrella, no emite luz propia. De momento el sistema solar consta de ocho planetas. Hay otros que se les considera planetas enanos, o se les cataloga con otra definición como Plutón, Ceres, Haumea, Sedna, Makemake, Eris…  

Mientras no se demuestre lo contrario la Tierra es el único planeta capaz de albergar seres vivos:

Marte es demasiado frío; Venus demasiado caliente; Mercurio siendo el más próximo al Sol no es el más cálido, Júpiter el mayor en tamaño y más viejo tiene gravedad muy fuerte, alta presión, fuertes vientos; Saturno se estudia por la NASA al encontrarse hidrógeno en «Encélado», una de sus lunas; Urano no está muy explorado quizás por la distancia; Neptuno ‒el más lejano‒ es extremadamente frío. El medio ambiente en todos ellos parece poco agradable para que exista vida tal como la conocemos.

La existencia de vida, tanto orgánica como «inteligente», parece ser la excepción. De momento es el Hombre, ese ser llenos de defectos y virtudes, capaz de investigar en el espacio, quien da importancia al planeta Tierra.


La Vía Láctea vista desde la plataforma de Paranal, Chile, hogar del telescopio gigante del ESO