Este poema de 1997, refleja el estilo de la autora, lleno de metáforas sobre la intensidad del sentimiento y el dolor que este nos puede dejar.
El amor te convierte en rosal...
y en el pecho te nace una espina
robusta como un clavo
donde el demonio cuelga su uniforme.
Al tocar lo que amas te quemas los dedos,
y sigues, sigues, sigues hasta abrasarte toda;
después, ya en pie de nuevo,
tu cuerpo es otra cosa,
es la estatua de un héroe muerto en algo,
al que no se le ven las cicatrices.
© Gloria Fuertes

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