lunes, 13 de julio de 2026

Malena Teigeiro: El juramento

 



Cuando estaba entonando el último Vincerò, la ópera de Puccini que tanto admiraba, vio que en el lateral del escenario lo esperaba su amigo. Ya es el día, se dijo sin dejar de advertir la sonrisa en el rostro del otro. En ese instante sintió que algo le subía a la boca interrumpiendo su canto. Era un vómito de sangre. Según caía al suelo, Marcello escuchaba el grito de horror del público puesto en pie. Apenas dos horas más tarde, el tenor había fallecido. Solo tenía cincuenta años.

Al niño que cuidaba el ganado de sus padres por las colinas de La Puglia le gustaba cantar. Según decían, su voz, dulce y melodiosa, enamoraba a las ovejas que se arremolinaban a su alrededor. Cuando escuchan sus gorgoritos, están tranquilas, afirmaban los dueños de la borregada. Pasaron los años, y en contra a lo que el párroco de su aldea creyó, la voz del joven era cada día más fuerte, más dulce, más hermosa, por lo que don Giulio decidió que, a cambio de darle clases de música, Marcello cantaría en su iglesia.

Una tarde retransmitieron por televisión Turandot. Era el estreno de la temporada de ópera en el teatro alla Scalla de Milán. El chico se quedó pasmado delante del viejo aparato. Eso era lo que él deseaba. Quería ser como aquel que en el escenario interpretaba al príncipe Calaf. Él quería cantar aquel Vincerò como ese de la televisión. Después de hablarlo con sus padres, y aunque estos no estuvieran de acuerdo, Marcello se dirigió a Milán. Él creía que en cuanto entrara en el teatro y lo escucharan, casi le rogarían que cantara para ellos.

Al encontrarse en aquella inmensa ciudad, sin montañas ni campos, Marcello entendió que lo primero que tenía que hacer era buscar un trabajo. En la misma estación, vio un cartel pidiendo barrenderos. En cuanto el jefe de esto lo vio, le gritó: Tú, ven aquí. Servirá seguro, comentó volviéndose hacia su compañero.

Esa mañana, ayudado por Luigi, otro joven barrendero que le explicaba dónde y cómo tenía que hacerlo, Marcello comenzó a trabajar en aquella estación que siempre se encontraba llena de gente. En sus ratos libres intentaba acercarse alla Scalla. Pero, quizá por su aspecto de campesino o tal vez su torpeza al dirigirse a la gente, el caso fue que en aquella grande y hermosa ciudad, a él no lo escuchaba nadie, ni siquiera para indicarle el camino hacia el teatro de la ópera. Después, volvía a la estación, en donde pasaba la noche durmiendo en un banco.

 En cuanto cobró el primer sueldo el joven le alquiló una habitación a la madre de Luigi. En aquella casa el muchacho volvió a ser casi feliz, y si no lo era del todo fue porque no podía cantar, cosa que necesitaba para vivir.

En la estación hacía un frio helador. La niebla, espesa, húmeda y sucia, lo envolvía todo. Marcelo barría los andenes pensando que lo mejor era volver a La Puglia, y olvidarse de su deseo de entonar sus óperas. Una noche más, sentado en un banco de la plaza frente al teatro, arropado por las sombras, admiraba la iluminada fachada, la entrada de los hombres de etiqueta y las hermosísimas mujeres vestidas de seda, a las que escuchaba reír. A partir de aquella, una noche tras otras, hiciera frío o calor, Marcello esperaba allí sentado hasta verlas salir. Entonces su sentimiento comenzó a ser diferente: Ya no los veía reír, sino que le parecían emocionados por lo que acababan de escuchar.

La noche que acudió a la plaza para despedirse de sus sueños, un joven, casi de su edad, se sentó a su lado. Después de presentarse, el muchacho de ojos enfebrecidos, le susurró que si le prometía quedarse para siempre con él, le ayudaría a triunfar con su voz allí, y señaló con el dedo el edificio de alla Scalla. Marcello cerró los ojos y recordó el interior del teatro que había visto en la televisión. Vio las escalinatas, los dorados palcos y las butacas de terciopelo rojo. Se vio allí, sobre el escenario, recibiendo los aplausos de un público puesto en pie. Se volvió hacia el joven. ¿Qué tenía que hacer?, preguntó ansioso. Nada, solo jurarme que a los cincuenta años te vendrás para siempre conmigo. Marcello se levantó. Estiró el brazo y le dio la mano al tiempo que decía: «Hecho.»

© Malena Teigeiro

sábado, 11 de julio de 2026

El mar Cantábrico

 

Foto: Por Emilio Gómez Fernández - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=148110596


Fue bautizado por los romanos en el siglo I a.C. como Cantabricus Oceanus en referencia a los pueblos cántabros.

Se trata de un mar de unos 800 kilómetros de longitud, que va desde el cabo Ortegal, situado en A Coruña, también llamada «Balcón del Atlántico» hasta la desembocadura del río Adur, cerca de Bayona, ciudad de gran importancia histórica, ya que cuando Martín Alonso Pinzón arribó a las costas de Bayona tras su viaje a América convirtió a esta villa en la primera que supo la noticia del descubrimiento del Nuevo Mundo.

El fondo marino alterna entre roca, grava y fango. A pesar de no ser un mar demasiado extenso, sí que es profundo siendo la fosa de Carrandi, frente a la costa asturiana, donde alcanza su punto máximo, con 4750 metros.

El Cantábrico alberga alrededor de 500 especies de algas, clasificadas en verdes, pardas y rojas.

Cambio de mareas extremas:

Las diferencias entre marea alta y baja pueden superar los 4,5 metros, creando paisajes en constante cambio y oportunidades únicas para la observación de aves y vida marina. Se experimentan dos tipos de mareas: las vivas y las muertas. Durante la semana de mareas vivas, la bajamar ocurre por la mañana, mientras que la pleamar tiene lugar por la tarde. A la semana siguiente, en las mareas muertas es, al contrario, la bajamar se da por la tarde y la pleamar por la mañana.

Hogar de ballenas y delfines:

A pesar de su relativa proximidad a zonas urbanas, el Cantábrico alberga una gran diversidad de vida marina, incluyendo ballenas y delfines. Los amantes de la observación de cetáceos pueden disfrutar de avistamientos emocionantes.

Rica tradición pesquera:

La pesca ha sido una parte fundamental de la cultura en las comunidades costeras del Cantábrico durante siglos. Esta región es famosa por su deliciosa oferta de pescado y marisco fresco.

Paisajes escarpados y hermosos:

La costa del Cantábrico está adornada con acantilado impresionantes, playas de arena dorada y pintorescos pueblos pesqueros.

jueves, 9 de julio de 2026

La cocina a mi alcance: Ensalada de bacalao

 



Una ensalada puede ser de muchas cosas. Posiblemente habéis oído hablar del remojón andaluz que fue una ensalada de naranja que ha ido evolucionando con el tiempo, donde ahora comparte importancia con el bacalao. De procedencia árabe es típica de las provincias de Granada, Jaén y Almería.

Esa ensalada que me encanta, me la enseñó Rocío, mi vecina y tiene un gran contraste de sabores, el dulce de la naranja con el punto de sal que aporta el bacalao en contraste con las cebollas y aceitunas.

La preparación es muy sencilla. Tan solo hace falta:


500 gramos de bacalao

4 naranjas pequeñas o dos grandes

½ cebolla

4 huevos cocidos

Aceitunas negras (opcional)

75 ml. de aceite de oliva virgen extra

2 gramos de pimienta negra molida (opcional)

4 gramos de sal fina.

 

Preparación

En primer lugar, se desala el bacalao, poniéndolo en agua por la noche. Después, se mete en el frigorífico para que se desale a baja temperatura hasta el día siguiente. Y llega el momento de escurrirlo y asarlo con aceite a unos 180 grados centígrados, unos quince minutos aproximadamente.

A continuación, se deja enfriar, se desmiga y se reserva. Luego, toca cocer los huevos y pelar las naranjas. Se cortan en tacos o rodajas. El próximo paso es cortar en daditos el gajo de cebolla, deshuesar las aceitunas.

Montar los ingredientes en este orden: naranja, cebolla, bacalao, aceitunas y huevos.

 

martes, 7 de julio de 2026

En julio, la sombra huye del sol

 



Séptimo mes del año y tiene 31 días. Era el quinto del primitivo calendario romano y su nombre era Quintilis. En homenaje a Julio César que había nacido el día 13 del mes, fue renombrado por Marco Antonio como «Iulius», de donde deriva «Julio».​

En este mes, se hace un receso en el año escolar dando paso a las vacaciones de verano en el hemisferio norte y las vacaciones de invierno en el sur.

21 de julio: Neil Armstrong, 1969, pisa la Luna y se convierte en el primer hombre en la historia en lograr este hito.

25 de julio: Día de Santiago Apóstol. Patrón de España. Santiago el Mayor representa unas de las figuras más importantes de la cristiandad. El camino de Santiago, también conocido como Peregrinación Compostelana, tiene sus orígenes en el siglo IX. En 1492, el Papa Alejandro VI declaró oficialmente el «Camino» como una de las tres grandes peregrinaciones de la cristiandad junto con Jerusalén y Roma.

 



domingo, 5 de julio de 2026

Sol Cerrato Rubio: Tortuguitas

 



¡¡Bienvenida a la vida!!


¡Eclosionas!

Pasito a pasito

caminas la arena.

Tus aletas grisáceas

te acercan a la orilla mar.


La luz roja

de mi frontal no entorpece

tu búsqueda, la blanca espuma.


Miles de peligros

acechan tu deambular


¡Sientes tu libertad!

En el océano Pacífico

la puedes encontrar.

Pacífico

no es su estado natural.


¡Todo va salir bien!

Sigue tu impulso, algún día,

en tortuga marina

te convertirás


¡Ahí vas!

Pura vida sin rechistar.


Ahora solo

eres una tortuga cría

que empieza a intuir

su realidad.


© Sol Cerrato

viernes, 3 de julio de 2026

Amantes de mis cuentos: Mirada exhaustiva

 





Érase una vez una princesa que no tenía memoria visual.

Un día, en un baile, conoció a un joven y se enamoraron. Se vieron todas las tardes durante una semana, pero se tuvieron que despedir ya que el joven no tenía más remedio que marchar a la guerra.

Ninguno de los dos tuvo la precaución de quedarse con una foto.

Pasaron seis años y un día estando la princesa en su jardín, se presentó un hombre que dijo ser aquel joven.

Ella le miró de arriba abajo, de derecha a izquierda, le rodeó mirándolo fijamente, le hizo caminar hasta un árbol frondoso que quedaba cerca, le pidió que regresara con la cabeza alta y que tragase saliva.

Al final le dijo que era imposible que fuera él. Su amor jamás tendría aquella nuez en la garganta.

 

© Marieta Alonso Más

jueves, 2 de julio de 2026

Amantes de mis cuentos: Dicen que la palabra nunca es inocente

 



En el juzgado número 15, de la capital de un país lejano, se enfrentaban jueces, fiscales y abogados defensores ante la acusada.

No era una mujer, ni un hombre, ni un adolescente, ni un perro, ni un gato, era una palabra que luchaba por tener los mismos derechos que los demás.

Pobre palabra procesada. Por no tener, ni siquiera tenía, la presunción de inocencia.

 

© Marieta Alonso Más