Es una de las obras más conocidas de El Bosco.
Se trata de un tríptico pintado al óleo. Cuando está cerrado representa el tercer día de la creación. Cuando está abierto hay tres escenas: el panel izquierdo representa el paraíso; el del centro, la lujuria; y el de la derecha el infierno.
En estos tres paneles, el Bosco inmortalizó también a los gatos, pues parece ser que les tenía mucha admiración y cariño. Y para algunos estudiosos del arte, son estos animales los que representan en esencia el significado de cada panel.
En el de la izquierda se puede ver un gato con un ratón en la boca; su aspecto es tranquilo e inocente, como Adán y Eva antes de conocer el pecado.
En el panel central, aparece un gato más estilizado y seductor, que participa activamente en la degradación humana al llevar sobre su lomo hombres y mujeres desnudos hacia la perdición.
En el de la derecha, aparece un gato de aspecto diabólico, que tortura a un condenado haciendo ruido con un tambor y no dejándole descansar en paz.








