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sábado, 17 de enero de 2026

Escudo de la Villa de Madrid

 



Tiene su origen en la Edad Media. Es de plata, una osa apoyada en un madroño. Bordura de azur cargada de siete estrellas de seis puntas blancas. Al timbre, corona real abierta.

«… En tiempo de don Alfonso VI viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue Madrid, y para denotar que así como aquellas siete estrellas que andan alrededor del Norte son indicio de la revolución y del gobierno de las orbes celestiales, así Madrid como alcázar y casa real y primeramente ganado, había de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y señores de estos reinos de Madrid había de salir, y también porque este nombre Carpetano, quiere decir Carro, por eso tomó las siete estrellas que en el cielo llamamos Carro.»






Escudo de Madrid de la Casa del Pastor, en la calle de Segovia, considerado como el más antiguo que se conserva en la capital.











Tienda en la calle Concepción Jerónima con un escudo de Madrid esculpido en su parte superior.










Detalle del escudo de Madrid en la Fuente de la Alcachofa en el Parque del Retiro.

domingo, 31 de agosto de 2025

Bandera de la Comunidad de Madrid

 



Siete estrellas sobre un fondo rojo carmesí, color del pendón de Castilla, reino al que pertenecían las tierras madrileñas. 

Madrid, pueblo castellano y castellana su historia.

Siete estrellas blancas y de cinco puntas. Representan las cinco provincias que rodean a Madrid desde 1833: Ávila, Cuenca, Guadalajara, Segovia y Toledo.

También se dice que representan a Alcor, Mizar, Alioth, Megrez, Phecda, Dubhhe y Merak las siete estrellas principales de la constelación de la Osa Mayor, que se recorta sobre la sierra de Guadarrama.

Aparece regulada en el artículo 2º de la Ley 2/1983, de 23 de diciembre, que establece la bandera, el escudo y el himno de dicha comunidad autónoma de España. 

Fue un encargo del primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, la diseñó José María Cruz Novillo y la definió el poeta Santiago Amón Hortelano.




domingo, 9 de marzo de 2025

La cocina a mi alcance: Ensalada de invierno con frutos secos y queso de cabra

 



Leyenda del almendro

Una vez al año los almendros cumplen su ritual de magia. Se sabe que la flor del almendro brota antes de que lo hagan sus hojas. Pero, vayamos atrás en el tiempo y recordemos a los griegos que nos dejaron en prenda una leyenda preciosa.

Cuando la princesa de Tracia, Filis, murió de pena esperando la vuelta de su amado, la diosa Atenea la convirtió en un almendro. Así al regreso de Demofonte de la Guerra de Troya, descubrió que nadie le esperaba en la orilla. Ante él, solo un bellísimo árbol, cuya corteza no pudo evitar acariciar. Y como prueba de amor, Filis respondió de la manera más hermosa: floreciendo.

Aunque el madroño es la especie arbórea que más se asocia con la Comunidad de Madrid, durante los meses de febrero y marzo los almendros se desviven para que se hable de ellos. En el Parque de la Quinta de los Molinos, las flores de mil quinientos almendros brotan, durante unas dos semanas, anunciando la primavera.

En la calle del Almendro en Madrid no hay tantos como en la Quinta de los Molinos, pero los hay. Esta antigua calle del viejo Madrid, con ambiente de pequeños talleres artesanos nace en la Cava Baja con un trazado irregular, como si los siglos le fueran sacando las jorobas y termina en la Plaza de San Andrés. En tiempos ha, llegaba hasta la antigua Plazuela del Humilladero. Y fijaos, aparece en el plano de Texeira.

España es el segundo productor del mundo de almendra, lo que es un buen motivo para preparar y comer esta rica ensalada.

 

Ingredientes:

Escarola, rúcula, canónigos: lo que más te guste.

1 rulo de queso de cabra

1 puñado de nueces, almendras, pasas, uvas frescas

Vinagre balsámico, aceite de oliva virgen, sal.


Preparación:

Se lava y se seca bien la lechuga escogida. Cortamos el queso de cabra en rodajas. Tostad ligeramente las nueces y las almendras en una sartén sin aceite. En un bol grande a mezclamos la escarola…, con las nueces, las almendras, las pasas y las uvas. Aliñar y colocar las rodajas de queso de cabra sobre la ensalada.




¡Un manjar!

domingo, 17 de marzo de 2024

Paseos por Madrid: Pabellón de los hexágonos (Casa de Campo)

 


Grandes renovadores de la arquitectura moderna son bien conocidos: Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, Oscar Neimeyer… y tantos otros. Pero ¿quién de nosotros conoce al madrileño José Antonio Corrales Gutiérrez y al gallego Ramón Vázquez Molezún?

Pues estos dos grandes arquitectos españoles se llevaron el primer premio de Arquitectura en la Exposición Universal de Bruselas en el año 1958. Medalla de Oro. El Pabellón de España, el de los hexágonos, compitiendo con 44 países, nada más y nada menos, fue el ganador. Ni siquiera el Atomium, ni el Pabellón Philips de Xenakis pudieron hacerle sombra.

En aquel momento supuso una revolución para la arquitectura moderna al ser una estructura flexible, desmontable, formada por 130 hexágonos, en una especie de paraguas invertidos que podían recoger el agua de lluvia y desaguar por sí mismos a través de un fuste que facilitaba la evacuación a una arqueta que a la vez servía de cimentación y desde allí era conducida a la red de saneamiento.

Muy alabado por la crítica internacional fue uno de los proyectos más destacados por la relevancia y la admiración que despertó en su momento y que aún despierta. Un mito de la arquitectura moderna española.

Tras la Expo’58 lo trasladaron a la Casa de Campo en Madrid. Se instaló con algunas variaciones sobre el original para la IV Feria Internacional del Campo del año 1959. Una superficie construida a base de acero, vidrio, aluminio, ladrillo, de unos 2.954 metros cuadrados.

Inexplicablemente, sin uso y abandonado por unos y otros y otros y uno, se fue deteriorando hasta llegar a un estado ruinoso. Cayó en el olvido. Y se convirtió en uno de los secretos mejor escondidos de la Casa de Campo.

En el año 2020 comienza una nueva restauración, se hacen visitas guiadas gratuitas para darlo a conocer. Ojalá que ese proceso de rehabilitación llegue a buen término, que no se quede estancado en el camino, para que los madrileños y todos aquellos que nos visitan puedan disfrutar de la historia, de tantas joyas arquitectónicas y culturales que ofrece Madrid.




Madrid, seduce.


viernes, 18 de febrero de 2022

Biblioteca Nacional de España

 



Tiene su sede principal en el paseo de Recoletos, Madrid, desde el 21 de abril de 1866 cuando la reina Isabel II colocó la primera piedra del Palacio de Archivos, Bibliotecas y Museos. Además, tiene una segunda sede en Alcalá de Henares.

En 1711 el rey Felipe V aprobó el plan para crear una Real Biblioteca. En un principio sus fondos estaban compuestos de colecciones privadas de los monarcas de España. El fondo de la Biblioteca de los Austrias está aquí, y también la biblioteca del Duque de Uceda. En 1716 se firmó el Real Decreto fundacional que aclaraba el carácter público de la biblioteca.

Nos vamos a la Biblioteca. Comenzamos en la estatua de Marcelino Menéndez y Pelayo. Fue uno de sus directores de la tercera etapa y promovió la creación de catálogos especializados, como el Catálogo de los Manuscritos árabes existentes en la Biblioteca, el Catálogo de los retratos de personajes españoles y el Catálogo de la colección de dibujos originales de la Biblioteca Nacional.

Felipe V en 1716 resolvió que se debía entregar una copia de «todas las impresiones nuevas que se hicieran en mis dominios». Fue el antecedente del depósito legal moderno. Algo que se incumplió reiteradamente hasta que, en 1957 con la promulgación del Real Decreto de 23 de diciembre, se estableció un sistema administrativo que posibilitó que se cumplieran sus objetivos.

Nuestra Ley actual de depósito legal incluye: libros, música, partitura, películas. Un original ha de entregarse a la Biblioteca Nacional, los mapas, folletos, grabados, láminas. Se descartan las instrucciones, los temarios de las oposiciones, postales, etiquetas, cajas de cerilla.

Aquí se guarda todo lo publicado en territorio español y también lo publicado en el extranjero y que atañe a España.

Visitamos diferentes salas en las que pudimos ver: las obras de Cervantes, manuscritos antiguos y modernos, incunables, libros de recetas del siglo XIX, obras editadas fuera durante la guerra civil. El primer libro interactivo fue El Quijote. El segundo los libros de Leonardo Da Vinci. El Aleph de Borges no se da el original por ser labor de conservación.

La receta de la leche condensada la tienen, carnet de baile. El restaurante Lhardy el primero que aceptó hacer reservas donó menús, facturas. Cruces de las órdenes de caballería: Santiago, Montesa, Malta, Alcántara, Calatrava. Código de Metz. Cada sala tiene su temperatura adecuada.

Nos dicen que hay tres tipos de carnet:

Lector: Para cualquier persona interesada en consultar los fondos publicados a partir de 1958.

Investigador: Para cualquier persona interesada en consultar los fondos publicados antes de 1958.

Documentación bibliotecaria: Para profesionales y estudiantes. Tiene una duración de tres años.

Nos vamos de la Biblioteca. Habrá que volver.

 

Felipe V tuvo la idea.

Isabel II colocó la primera piedra.

La regente Cristina permitió entrar a las mujeres en las Bibliotecas.

 

martes, 18 de enero de 2022

Paseos por Madrid: Carrera de San Jerónimo

 

Carrera de San Jerónimo con la Puerta del Sol al fondo.

 

Sin duda se le dio este nombre en el siglo XVII por ser antes de calle el camino que llevaba al monasterio de los monjes jerónimos. Se abrió en 1538. Tiene dos tramos bien diferenciados: el primero sale de la Puerta del Sol casi paralelo a la calle Alcalá hasta llegar a la Plaza de Canalejas; el segundo va camino de San Jerónimo el Real desembocando en la Plaza de las Cortes.

Tiene mucha historia esta carrera. La primera proyección cinematográfica en España ocurrió en esta calle, en 1896. Fue una de aquellas películas de veinte metros hechas por los hermanos Lumière. La entrada costaba una peseta y al mes del estreno la había visto el «todo Madrid» incluida la familia real.

En la acera de la derecha donde nace Espoz y Mina se hallaba el convento de la Victoria. También estuvo el Hospital de San Pedro de los italianos. Dos antiguos edificios, la Torrecilla de la Música y el convento de las monjas de Pinto fueron derribados durante la desamortización de Mendizábal.

El restaurante Lhardy ubicado en el número 8 de esta calle fue inaugurado en el año 1838, poniéndose de moda en la época isabelina. Está considerado uno de los primeros y más antiguos restaurantes de Madrid. Y sigue estando de moda el entrar a tomar el consomé servido en el samovar, a modo de auto servicio, los dulces con el lazo característico y el comer, si el bolsillo lo permite, en sus salones. Benito Pérez Galdós iba a comer allí el cocido con todos los «sacramentos» culinarios, y llegó a decir que: «Lhardy vino a Madrid a poner corbata blanca a los bollos de tahona».  

No lejos de Lhardy estuvo La Fontana de Oro, una fonda muy popular, lugar de reunión y tertulia política que hizo mucho ruido en tiempos de Fernando VII. Esta fonda dio nombre a la primera novela de Pérez Galdós.

El teatro Reina Victoria construido por José Juan Cadenas acabó con la famosa Cervecería Inglesa, lugar de encuentro de los jóvenes literatos de la época.  

La Casa Mira, en el número 30, fue inaugurada por el confitero de Jijona, Luis Mira, que al parecer comenzó su andadura vendiendo turrones en un puesto callejero de la Plaza Mayor de Madrid. Es famosa por la elaboración y venta de turrón, mazapán, dulces navideños, peladillas… 

Y muchas cosas más que me dejo en el tintero.



No dejéis de recorrer y admirar esta madrileña carrera

 

 

 

 

 


miércoles, 8 de diciembre de 2021

8 de diciembre: Día de la Inmaculada

 


 

La Purísima Concepción es un dogma de la iglesia católica contenido en la bula Ineffabilis Deus decretado el 8 de diciembre de 1854, y promulgada por el papa Pío IX. Los sacerdotes españoles durante dicha festividad tienen el privilegio de vestir casulla azul. Esta dispensa fue otorgada por la Santa Sede en 1864. Es patrona de España, de la Infantería del Ejército Español desde 1892; del Cuerpo Eclesiástico del Ejército y del Estado Mayor, del Cuerpo Jurídico y de la Farmacia Militar.

 


En Madrid, en la iglesia de San Ginés de Arlés, en el número 13 de la calle Arenal podemos ver una colección de pinturas de la Inmaculada. Son todas de la escuela madrileña, excepto una de la escuela sevillana. Durante los años 2002 al 2012 tanto la iglesia como las pinturas de la Virgen fueron restauradas por conservadores del Museo Metropolitano de Nueva York.  

Son seis las Inmaculadas que componen esta destacada colección:



Cuatro se encuentran en las capillas de la nave derecha del templo a la vista del público. En la capilla del Carmen vemos la de Francisco Camilo (1656) donde se puede apreciar la influencia de Rubens. Enfrente está la Inmaculada Concepción de José Antolínez, pintor barroco enamorado de los celajes azules venecianos, las carnes nacaradas rubenianas y los ropajes barrocos revueltos por el viento, según lo definió Angulo Iñiguez. En la capilla de la Inmaculada encontramos la de Antonio González Ruiz, 1745, pintor de cámara de Fernando VI y Carlos III. Se dice que en esta Inmaculada se aprecia el cruce de las tres culturas, española, francesa e italiana, muy en sintonía con el aire rococó del Madrid de mediados del XVIII. Por último, en la capilla de la Sagrada Familia se puede admirar la Inmaculada de Juan Antonio de Frías y Escalante de 1666, quien vino a Madrid desde su Córdoba natal y realizó estudios en la escuela de Francisco Rizzi.



La quinta Inmaculada está en la sacristía, pertenece a la escuela española del siglo XVIII, y la sexta, en la sala de juntas, obra de Lucas Valdés Leal, de la escuela sevillana.

No son estas las únicas representaciones de la Inmaculada que hay en un templo que atesora más de 30 imágenes de la Virgen María entre cuadros, frescos y esculturas.





Merece la pena ir a verlas

jueves, 21 de noviembre de 2019

Paseos por Madrid: Iglesia de san Millán y san Cayetano



Está situada en el número 15 de la calle de Embajadores.

Tiene su origen en un modesto oratorio fundado en 1612 por Diego de Vera y Ordóñez de Villaquián, dedicado a Nuestra Señora del Favor y san Marcos, que fue cedido, en 1633, a la comunidad de clérigos reglares de san Cayetano u orden de Teatinos.

La congregación de los Teatinos fue fundada en 1524 por San Cayetano de Tiènne, con el fin de reformar la vida relajada de muchos sacerdotes. La vida de estos clérigos que vivían como los caracciolos y los filipenses, en comunidad conventual, era extremadamente ascética, no pudiendo pedir limosnas y solo en casos de gran necesidad hacían sonar a su paso una campanilla. Posiblemente lo limitado de sus recursos hizo que se asentaran en el popular barrio de la Ribera de Curtidores. La devoción al santo y su auxilio en los partos hizo que los medios del convento fueran a mejor.  

El templo debió de proyectarse en torno a 1670 por el arquitecto Marcos López, siguiendo el gusto de la orden. En 1722 las obras habían avanzado muy poco por lo que los arquitectos José Benito de Churriguera y Pedro de Ribera se hacen cargo de la dirección y ejecutan un nuevo proyecto. Las obras se terminan en 1761 probablemente bajo la dirección de Francisco de Moradillo.

La fachada se flanquea por dos torres y se divide en siete estrechas calles verticales separadas por pilastras corintias de orden gigante, rematada por un entablamento con cornisa quebrada de gran vuelo. En la parte inferior se abren tres arcos de medio punto que comunican con el atrio, sobre los que se ubican hornacinas decoradas en las que se alojan las esculturas de san Cayetano, san Andrés Avelino y Nuestra Señora del Favor, realizadas por los escultores Juan de Villanueva y su yerno Andrés de los Helgueros.

La iglesia tiene planta de aparente cruz griega inscrita en un cuadrado, con cúpulas en los cuatro ángulos, cúpula de mayores dimensiones en el espacio central y bóvedas en los brazos de la cruz, la cabecera está formada por una capilla mayor de testero plano flanqueada por dos ábsides semicirculares, y pórtico a los pies.

En el siglo XIX con la ley de desamortización el convento desapareció quedando como iglesia parroquial. En 1936 se incendió toda la iglesia quedando en pie la fachada, desapareciendo uno de los conjuntos de mayor riqueza artística que había en la ciudad. Se reabre al culto en 1962.

Destaca la carroza de plata de la Virgen realizada por el orfebre sevillano José Jiménez en 1981. A los pies de la iglesia se encuentra el lienzo de San Miguel luchando contra el demonio de Hipólito de Torres del siglo XVII, y las sepulturas del arquitecto Pedro de Ribera y de su mujer.


Cabecera de la iglesia

domingo, 17 de noviembre de 2019

Paseos por Madrid: Iglesia de San Jerónimo el Real








Tuvo su origen en el Monasterio de los Jerónimos fundado por Enrique IV en 1464. Su primitivo emplazamiento estaba al borde del río Manzanares en el camino de Madrid al Pardo, pero la insalubridad del lugar motivó su traslado en 1502 por orden de los Reyes Católicos.

Las obras, posiblemente del maestro Enrique Egas, comenzaron con una nave, capillas entre los contrafuertes, crucero, cabecera poligonal y coro alto a los pies. Se cubre con bóvedas de crucería, como Santo Tomás de Ávila y San Juan de los Reyes en Toledo.

Los materiales utilizados son los característicos de la arquitectura madrileña, ladrillo y mampostería.

Aunque Madrid no era aún la capital del reino, el monasterio estuvo muy relacionado con la monarquía, como lugar de celebración de cortes, de exequias fúnebres y como iglesia juradera. También fue residencia real antes de que fuera construido el Palacio del Buen Retiro.

El claustro barroco (actualmente integrado en el Museo del Prado como parte de la ampliación diseñada por el arquitecto Rafael Moneo y al que se le conoce popularmente como «El cubo de Moneo»), se debe al arquitecto agustino fray Lorenzo de San Nicolás, quien comienza las obras en 1672 siguiendo los cánones de la arquitectura escurialense. Busca en su interior el coro de estilo gótico isabelino, que reconocerás porque se sustenta sobre un arco carpanel.

En el templo tuvo lugar la jura como heredero de los reinos de Castilla el malogrado príncipe Baltasar Carlos de Austria. Durante la guerra de Independencia las tropas napoleónicas, al mando del general Joaquín Murat, tomaron posesión del Palacio del Buen Retiro y del monasterio, ocasionando grandes desperfectos al utilizar el recinto monacal como cuartel, destrozando la iglesia y saqueando las obras artísticas que albergaba.

La desamortización de Mendizábal de 1836 acarreó su ruina. Es en 1854 cuando se devuelve el culto a San Jerónimo convirtiéndolo en iglesia parroquial.

En 1905 comenzó la construcción de la escalinata y el atrio para la celebración matrimonial entre el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, el 31 de mayo de 1906. De la misma fecha es el órgano.

El 27 de noviembre de 1975 el cardenal Vicente Enrique y Tarancón presidió la misa votiva del Espíritu Santo, en el comienzo del reinado de Juan Carlos I.

Si te ha sorprendido de día, de noche iluminada es espectacular. 

Detente un momento y disfruta contemplando su majestuosa silueta.





viernes, 25 de octubre de 2019

Paseos por Madrid: Iglesia de las Salesas Reales




También llamada iglesia de santa Bárbara, fue en origen el templo del convento de Nuestra Señora de la orden de la Visitación. La esposa del rey Fernando VI, doña Bárbara, fea, regordeta y pecosa, pero muy culta, melómana, protectora de Scarlatti y mujer muy querida por el pueblo, decidió erigir, en el año 1748, un convento como residencia en caso de que muriese el rey y también como colegio donde formar a jóvenes de la nobleza.

El proyecto se le encargó al arquitecto francés François Carlier, siendo el arquitecto madrileño Francisco Moradillo quien continuó la dirección de las obras introduciendo algunas modificaciones. En 1870 las religiosas fueron exclaustradas y el convento se destinó a Palacio de Justicia, manteniéndose la iglesia abierta al culto. En 1891 la iglesia se convirtió en parroquia bajo la advocación de santa Bárbara.

La fachada sobre una moderna y teatral escalinata, coincide con el esquema horizontal de siete calles con la de san Cayetano, diseñada por Churriguera, pero que Moradillo había acabado.

En estilo rococó conserva un conjunto de retablos diseñados por Carlier, realizados en mármoles de colores y aplicaciones de bronce dorado, que contribuyen a crear el ambiente majestuoso que refleja el esplendor de las formas del barroco tardío cortesano.

Destaca el retablo mayor con esculturas de Giovanni Domenico Olivieri de San Fernando y santa Bárbara en honor a los reyes, y el relieve de san Francisco de Sales en éxtasis, flanqueado por la religión y la caridad. Del resto de retablos sobresalen los lienzos de san Francisco de Sales y santa Juana Francisca Fremiot de Chantal, adorando al Sagrado Corazón de Jesús y san Francisco Javier y santa Bárbara con la Virgen y el Niño y alegorías de los continentes atribuidos a Conrado Giaquinto.





La iglesia conserva los monumentos funerarios de Fernando VI y Bárbara de Braganza encargados por Carlos III, diseñados por Francesco Sabatini y realizados por el escultor Francisco Gutiérrez.





En el crucero opuesto se encuentra el mausoleo de Leopoldo O’Donnell del escultor Jerónimo Suñol.






El elevado coste de esta obra dio origen a comentarios maliciosos.


lunes, 21 de octubre de 2019

Paseos por Madrid: Basílica Pontificia de san Miguel

Fachada 


En el solar de la antigua iglesia de san Justo y Pastor, en el corazón de la zona conocida como el Madrid de los Austrias, se levantaron consecutivamente al menos tres edificios, uno de época medieval, otro del siglo XVI y el actual del siglo XVIII. 

En 1698, Teodoro Ardemans diseñó un nuevo proyecto, pero este quedó interrumpido hasta que en 1739 se decide nuevamente emprender la reforma del edificio, a instancias del cardenal arzobispo de Toledo y primado de España don Luis Antonio de Borbón y Farnesio. El edificio, de planta de cruz latina, se debe al arquitecto italiano Santiago Bonavía y fue terminado por Virgilio Rabaglio.

En 1892 pasó a ser basílica pontificia cambiando la advocación por la de san Miguel.

Es de pequeñas dimensiones y única en el barroco madrileño, por la singular forma convexa de su innovadora fachada, que aloja en las hornacinas las alegorías de la Caridad, la Fe, la Esperanza y la Fortaleza, de Roberto Michel y Nicolás Caresana representadas por santas. 

Tiene una preciosa vista desde Puerta Cerrada, desde el Viaducto y desde la Morería, emergiendo por encima de tejados y buhardillas. 

Posee una notable influencia italiana. A la nave se abren seis capillas laterales colocadas entre las pilastras que soportan las bóvedas, que están decoradas con frescos de Bartolomeo Rusca, realizados en 1745. En la primera cúpula “La apoteosis de los santos Niños Justo y Pastor”, en la cúpula del crucero “El martirio de los santos niños Justo y Pastor y su posterior apoteosis” y en las pechinas los cuatro evangelistas.

En el presbiterio “San Justo y Pastor se presentan ante el procónsul Daciano”, obra que junto a las de la cúpula del crucero se deben a los hermanos Luis, Antonio y Alejandro González Velázquez.

Cuenta con ocho retablos de finales del siglo XVIII, en estilo neoclásico, realizados en mármoles de distintos colores. El presbiterio lo ocupa un lienzo de gran tamaño representando al arcángel san Miguel venciendo al diablo, de Alejandro Ferrant, fechado en 1897.

La imagen del Santísimo Cristo de la Fe y del Perdón, del siglo XVIII, obra del escultor Luis Salvador Carmona, sale en procesión cada domingo de Ramos, es la primera que desfila en la Semana Santa madrileña.

Interior


No dejéis de visitarla

sábado, 21 de septiembre de 2019

Paseos por Madrid: Real Monasterio de la Encarnación

Fachada principal


Fue fundado en 1611 por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, quién encargó el proyecto, en 1610, al arquitecto carmelina fray Alberto de la Madre de Dios, discípulo de Francisco de Mora, que se mantuvo al frente de las obras hasta su consagración en 1616.

Nuevos descubrimientos documentales sacan a la luz que fray Alberto fue una de las figuras más relevantes de la arquitectura del momento, llamado por los mecenas más poderosos del momento como la Corona, los duques de Lerma y Uceda o el obispo de Cuenca.

Juan Gómez de Mora intervino en la colocación del primitivo retablo mayor en 1617.

El monasterio estaba muy próximo al Alcázar, en el lugar que ocuparon las casas de los marqueses de Pozas, a quienes el rey se las compró, y puede que esa cercanía explique que fuese el lugar donde se celebraban funerales de Estado por parte de los monarcas y personas de la familia real durante los siglos XVII y XVIII.

La arquitectura responde al estilo de severas líneas herrerianas. Forma un gran rectángulo en cuyo centro destaca la iglesia de planta de cruz latina, formada por una nave, transepto de brazos cortos, cúpula sobre el crucero y cabecera cuadrangular de testero recto.

Su fachada constituye un modelo de gran rigor geométrico cargado de elementos palladianos. Construida en piedra, con un pórtico de triple arcada de acceso al nártex, sobre la que el escultor Antonio Riera labró el relieve de La Anunciación, ventanas y escudos alternados en la parte alta y remate en forma de frontón con óculo, constituye un ejemplo de los más destacados e influyentes del llamado tipo carmelitano.

El interior de la iglesia fue remozado por Ventura Rodríguez entre 1755 y 1775, en el estilo del barroco tardío. A lo largo de toda la nave pueden verse una serie de lienzos con el tema de la vida de san Agustín, que se complementan con los frescos de la bóveda de la capilla mayor, obra de Francisco Bayeu.

En colaboración con los mejores pintores y escultores de su tiempo, Ventura logró un magnífico conjunto que se ha conservado sin alteraciones, caso excepcional en Madrid.

La Desamortización de 1836 afectó notablemente al convento, ya que se procedió a su paulatina demolición exceptuándose la iglesia, el claustro y algunas dependencias. Más tarde se decidió parar el derribo y reconstruir el edificio según los planos del arquitecto mayor de Palacio, Narciso Pascual y Colomer.

Margarita de Austria
Se dice que uno de los relicarios que se conservan contiene la sangre de san Pantaleón. Según la tradición, se licúa todos los años el día del santo, el 27 de julio. Se dice que la reina Margarita hizo un regalo insólito al monasterio, la cama donde había nacido su hijo, el futuro rey Felipe IV. Se dice que Manuel Godoy valido de Carlos IV, acudía todos los días a misa dando un paseo desde su residencia el Palacio del Marqués de Grimaldi hasta la iglesia del monasterio, que cuando José Bonaparte reinaba, apareció un día en la verja del monasterio un gato ahorcado con un escrito: «Si no lías pronto el hato, te verás como este gato».  

En la plaza frente a la iglesia podemos ver una estatua de Lope de Vega, obra de Mateo Inurria.



Nave del Real Monasterio de la Encarnación