martes, 17 de enero de 2017

Mariana Romero-Nieva: Ruidera en la noche


  
Las sombras se dan la mano,
las estrellas hacen danza
las flores canto a la luna,
la luna canto de magia.

Las aves cual lucecillas
van salpicando en el agua
y coquetonas se mueven
al ver reflejar sus alas.

El crepúsculo se ríe,
el aire cantando salta,
la luna muere de envidia
porque no puede tocarla.

¡Oh, soledad de la noche!
¡Oh, noche que sola danzas
prendida de las estrellas
y salpicada de plata!

¡Corre soledad bendita,
que estoy henchida de gracia
y estoy bebiéndome el aire
de esta quietud solitaria!

El viento corre sombrío
por entre rocas y zarzas,
el agua corre saltando
por las inmensas llanadas.

Al duende de media noche
yo le he pedido la gracia,
de que me prenda una estrella
en mis trenzas despeinadas.

¡Silencio, mágicas sombras,
que la luna está cansada,
y en pocas horas, no más,
vendrá el sol a despertarla.

La luna cierra sus ojos,
y el agua color de plata,
canta una nana de cuna
para la noche cansada.





© Mariana Romero-Nieva

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