lunes, 29 de agosto de 2016

Rubén Darío: Lo fatal

Catedral Basílica de La Asunción, en la ciudad de León.
Los restos de Rubén Darío están enterrados aquí.


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...



Al leer se apodera de nosotros una poderosa corriente de reflexión existencial sobre el sentido de la vida. 

Príncipe de las letras castellanas, así es llamado Rubén Darío.

Por ser el poeta, un genio lírico hispanoamericano de resonancia universal, un maestro del ritmo, la imagen y la armonía. 

sábado, 27 de agosto de 2016

Selene: Luz





A veces, cuanto más solos nos sentimos, se enciende una luz.

En ocasiones ni siquiera nos percatamos de ella, porque es demasiado pequeña.

Pero, habitualmente, tras un poco de iluminación, suele venir mucha más.

Al principio, es únicamente un leve resplandor, pero de pronto se hace inmenso.

De la oscuridad más absoluta nace la luz y a ella nos aferramos, con toda nuestra alma.


Todos estamos solos y sentimos que nadie se preocupa por nosotros.

Pero debemos recordar que, tanto aquí como en lugares que aún no conocemos, hay alguien que está destinado a ser importante en nuestra vida.

Alguien que siempre cuidará de nosotros.


No es sencillo encarar la vida con optimismo cuando la depresión acecha a la vuelta de cualquier esquina. Sin embargo, debemos aguantar, debemos ser fuertes porque hasta la tormenta más poderosa termina por acabar. Y después de horas de lluvia, vuelve a salir el sol. Astro rey que nos protege y nos surte de todo tipo de vitaminas. Por eso debemos estar atentos a que acabe lo malo y llegue nuestra recompensa. Allí en el cielo.



jueves, 25 de agosto de 2016

Leyenda Chilena: La Viuda




Es el alma en pena de una mujer que al quedar sola y abandonada al morir el amor de su vida, enloqueció; y por ello decidió vengarse de todo hombre. Antes de morir hizo un pacto con el diablo, por lo que fue transformada en un terrorífico espectro endemoniado, llevando un vestido negro que la cubre enteramente, no se le puede ver el rostro hasta que se está muy cerca de ella y entonces, es demasiado tarde para escapar.

Los jinetes solitarios de las zonas rurales de Chile, temen que al transitar solos de noche por algún camino, se produzca un encuentro con la fatídica Viuda. Si por un descuido, ella logra acercársele; ataca a los jinetes usando su poder para obligar al caballo a que se detenga y se niegue a seguir su camino. El caballo lanzaría fuertes relinchos y se desbocaría en alborotada carrera; guiado ahora, por la magia de la Viuda, que en ese momento ya estaría encaramada en las ancas del caballo. Así  sería guiado por la Viuda hasta el más próximo barranco, en donde se precipitarían el jinete y su caballo; encontrándose al día siguiente sus cuerpos sin vida en el fondo de la quebrada.

También se cuenta que de vez en cuando, vuelve a extrañar el afecto masculino; lo que la llevaría a calmar momentáneamente su odio, para acercarse a los poblados en busca de algún peatón trasnochador. En estas ocasiones, desde las ventanas ella puede ser vista por los moradores, quienes atemorizados, lograrían observar su horrible pálida y cadavérica cara, con grandes ojos brillantes y movedizos, y su horrible cabellera amarrada con un velo negro que cae hasta barrer el suelo, junto a su largo vestido.

Es imposible alcanzarla o escapar de ella. Los varones solitarios que se les ocurriera perseguirla, serían atraídos y posteriormente atrapados a las afuera de los poblados; lugar en donde ella tendría una relación amorosa con el hombre. Al día siguiente el hombre se sentiría aturdido como si estuviera ebrio, con el rostro y manos arañados, y sus ropas parcialmente descosidas y desabrochadas. Estos hombres tendrían la suerte de encontrarse vivos; a diferencia de los infortunados que la encuentran en los caminos solitarios, cuando ella está nuevamente cumpliendo su venganza.

En estos últimos tiempos se dice que la Viuda, se ha modernizado y se encarama a los automóviles, que van manejados por hombres solitarios, especialmente si llevan algunos grados de alcohol en la sangre.



Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre


martes, 23 de agosto de 2016

Brújulas y Espirales: Truman Capote

Blog Literario de Francisco Martínez Bouzas


NIÑOS EN SUS CUMPLEAÑOS, LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA


Niños en sus cumpleaños
Truman Capote
Traducción de Juan Villoro
Nórdica Libros, Madrid 2011, 61 páginas.


   Originario del profundo Sur de Norteamérica, Truman Capote fue un ser extravagante, un bo vivant, que conscientemente puso fronteras en su vida, corriendo juergas y frecuentando francachelas; muchas de ellas en aquel permisivo Tánger de los años dorados, donde se dieron cita intelectuales y escritores tan relevantes como Tennessee Williams, Paul Bowles, Gore Vidal, Patricia Highsmith, Jean Genet. Ellos convirtieron la ciudad marroquí en la capital del mundo gay, pero también en un centro de intercambio e irradiación de energías y proyectos artísticos. La pluma extraordinaria de Truman Capote supo radiografiar las contradicciones de una sociedad en la que sus protagonistas conviven con existencias extrañas y situaciones profundamente complejas, en medio de climas inquietantes, reflejos, no obstante, de la cotidianeidad. Los sentimientos más encontrados habitan no solo en las grandes obras que le catapultaron a la fama (A sangre fría, Desayuno en Tiffany’s), sino también en sus obras menores, en sus cuentos.
   El desencanto, el miedo, la obsesión, mas también la ternura se dan cita en las páginas de extraordinaria calidad que le convierten en uno de los excelsos maestros de la literatura norteamericana del siglo XX. Uno de los pocos, como dijo William Styrom, que tenía el don de hacer cantar y bailar a las palabras.
   Niños en sus cumpleaños, que ahora nos permite leer Nórdica Libros en su colección “Minilecturas”, en traducción de otro maestro de la lengua, Juan Villoro, fue uno de los relatos  preferidos del autor. La trama argumental del cuento relata un año en la vida de dos amigos, dos adolescentes, habitantes de un pueblo de Alabama. Es el verano de 1947, de oxidada y polvorienta sequía, y a ese pueblo en el que nunca sucede nada, el autobús de las seis trae a una niña delgada que caminaba como una persona adulta. Es Miss Bobbit que llega con su madre que nunca habla. El pasmo inicial de los dos amigos ante la niña que llega con los labios pintados, vestida como un florero y que miraba como una dama, da lugar a la absoluta obnubilación de Billy Bob y Preacher Star, dispuestos a cortar todas las rosas de China para depositarlas a los pies de la recién llegada y despertar así su atención.

Truman Capote, foto de 1959

   El trágico desenlace, anunciado ya en la frase gélida que inicia el relato (“Ayer por la tarde, el autobús de las seis atropelló a Miss Bobbit”, página 7) cae como una inesperada  e insoportable losa sobre las expectativas lectoras. Muerte anunciada, pues, ya desde la primera página y total alteración de la vida de los adolescentes que van cambiando radicalmente sus existencias en este último periplo inocente de sus vidas.
   En unas pocas páginas, Truman Capote hace gala de sus habilidades para crear espacios, convirtiendo un mundo que se agota en si mismo y en el que el hastío es su único entretenimiento, en un ambiente alterado, lleno de vida, de inquietudes e interrogantes. Con un estilo insultantemente sencillo y diáfano, apoyado en el hallazgo de la frase justa, Truman Capote desvela en este relato la esencia de su literatura. Todo, los personajes, la geografía de ese pequeño pueblo sureño, que agota su realidad en los porches, se convierten en símbolos que remiten a la visión que el autor tuvo de la sociedad americana. Espléndido relato pues sobre la infancia y la inexorable maduración de la misma, construido con pedazos de cotidianeidad, que deja presagiar un fondo perturbador, escrito por un enfant terrible de la narrativa norteamericana, cuyo nombre se asocia para siempre con la frase: “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”

domingo, 21 de agosto de 2016

Fray Luis de León: A la salida de la cárcel

Poeta, humanista y religioso
(Belmonte 1527 o 1528 - Madrigal de las Altas Torres, 1591)


Francisco Pacheco describió y dibujó allá por 1599 a Fray Luis de León de esta manera: El rostro más redondo que aguileño; trigueño el color, los ojos verdes y vivos... El hombre más callado que se ha conocido, si bien de singular agudeza en sus dichos... de mucho secreto, verdad y fidelidad, puntual en palabras y en promesas, compuesto, poco o nada risueño. 


Oda XXIII


Aquí la envidia y mentira

me tuvieron encerrado.

¡Dichoso el humilde estado

del sabio que se retira

de aqueste mundo malvado,

y, con pobre mesa y casa,

en el campo deleitoso,

con solo Dios se compasa

y a solas su vida pasa,


ni envidiado ni envidioso!



Aula de Fray Luis de León en el edificio antiguo de la Universidad de Salamanca.



viernes, 19 de agosto de 2016

Laura Cabezas: Somos

Imagen facilitada por Laura Cabezas

De pronto... el viento se apodera del lugar.

Las nubes compiten en Maratón hacia algún incierto destino, donde dejarán de ser lo que son para ir a parar al mar.

Las hojas caídas revolotean sin control queriendo alcanzar las blancas condensaciones de agua.

La gente acelera el paso huyendo del ocaso pues es preludio de que otra gélida noche está al caer.

Mientras tanto, el viento sigue soplando con fuerza, cada vez más y más. Tanto que invita a echar a volar por la ciudad.

Y así lo hice. Sobrevolé los veintiún distritos de Madrid, seguidamente las sesenta y tres grandes ciudades de España. Después, decidida, traspasé la frontera y visité los ciento noventa y ocho países del Mundo, considerados como tal, políticamente hablando. 

Poco a poco fui ganando altura... más y más y más. Cuando quise darme cuenta estaba fuera de la atmósfera contemplando la inmensidad, y en perspectiva, nítidamente allí estaban perfectamente dibujados, nuestros cinco continentes. Nuestra Humanidad.

Somos setenta y cinco por ciento de agua, los más trascendentales afirmamos que veintiún gramos de alma. Somos materia, somos pensamiento, somos el bien y somos el mal, somos sensatos y a la par muy necios, morimos de sed en un océano,  incluso en un río de agua dulce. La contradicción gobierna nuestra existencia. Somos alegría y tristeza, somos ansiedad y serenidad, somos millones de submundos bajo un mundo y paralelamente también dentro de nosotros mismos, somos carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, h2o y fuego. Somos deseo y rechazo, somos  amor y odio, ternura y agresividad.

Somos cautela e impulso, cuerpo y rostro, somos valientes y cobardes, soñadores y conformistas, somos mujeres y hombres, niños y adultos, somos profesionales y aficionados, vocacionales y resignados, somos sumisos, obedientes o extremadamente dominantes y manipuladores.

Somos pacientes  o nos consume la prisa, somos blancos, somos negros, somos altos o bajos, rubios o morenos. La diversidad entre nuestra especie es un abanico de posibilidades, somos placer o agonía, somos guerra y somos paz, somos la noche y el día, somos hijos, somos padres, esposos y abuelos. En gran parte del "globo", civilizados,  aunque el comportamiento social  sea subdesarrollado.

Somos destructores y creativos. Somos...

Volamos con el viento o nos arraigamos a una rama cualquiera, somos instinto, astucia o por contrario detenida reflexión, somos sueño e insomnio, ilusión y decepción. Somos el huevo y la gallina,  el "big bang" y apocalipsis, somos ateos y creyentes, somos ignorantes o elocuentes, habladores y silenciosos, tacaños y generosos.

Somos vida (encapsulada y expandida), señores... No lo olvidemos.


Imagen facilitada por Laura Cabezas




© Laura Cabezas

miércoles, 17 de agosto de 2016

Paula de Vera García: Las Vegas (1)








La pista está a mis pies. Las luces brillan sobre mi cabeza. Y él…


Él se mueve como si jamás hubiese hecho otra cosa en su vida que bailar. Lo conozco desde siempre, cuando ambos apenas sobrepasábamos la rodilla de mi hermano Tyler. Bueno, no es mi hermano realmente pero, por azares del destino, ambos terminamos viviendo en la misma casa de acogida. De él aprendí que bailar era una forma de vida, una forma de expresar lo que sientes más pura que cualquier otra. 


Pero ahora estamos en Las Vegas, sobre el escenario del teatro del Caesar’s Palace. Otros bailarines nos rodean pero, cuando por fin salgo a la pista y me encuentro frente a él, un escalofrío de anticipación recorre mi espina dorsal. Ni siquiera sus rizos oscuros o la gorra que lleva calada hasta los ojos, como de costumbre cuando sale a escena, consiguen que deje de ver el guiño cómplice que me dedica antes de que suenen nuestros acordes. Y yo siento cómo mi cuerpo responde de inmediato, como si la coreografía no fuese solo algo aprendido sino una necesidad que bombea a través de mi cuerpo como la sangre de mis venas.


Cuando la música cambia y él tiene que correr para subirse a la plataforma para ser el protagonista una vez más, una parte de mí se rompe sin quererlo al verme obligada a darle la espalda. La cámara, nuestra oportunidad para quedarnos juntos en las Vegas haciendo eso que a ambos nos apasiona, está al fondo de la sala. Y sabiendo que, desde su altura de bailarín principal, él me vigila, muevo mis piernas y mis brazos al mismo compás que el resto de compañeros que me rodean.


Lo sé. Desde que empezamos la universidad y Moose aseguró que dejaría para siempre el baile, cosa que después no fue así gracias a Los Piratas de Luke, en Nueva York; y yo me acomodé a una vida en la que los sueños de juventud apenas tenían cabida para mí. Estudié, me gradué, me fui a vivir con él, tenía un trabajo… Pero la irrupción de “The Vortex” en nuestras vidas y la sensación que tuve al ver a Moose besarse con aquella fulana rubia en el bar del hotel… Cuando los vi a todos allí sentados, riendo y haciendo lo que más les gustaba, sentí que algo realmente no encajaba en mi vida. ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba cortándole las alas a mi novio por querer tener una vida simple como la del resto de mis amigas? ¿O acaso no estaba deseando subirme a un escenario con él?


Mientras bailo y dejo que la música diluya mis pensamientos en una sensación de ingravidez, al caer de un salto me encuentro con una mano que toma la mía, me vuelvo… y ahí está. No nos hace falta más que mirarnos para saber lo que va a suceder a continuación. Un paso atrás, un paso hacia delante y sus brazos hacen girar los míos hasta que su abrazo me rodea. Mi mano derecha se alza para agarrarme a su nuca mientras nuestros cuerpos, pegados, se mueven como uno solo.


Lo admito: la noche anterior, cuando apareció en la azotea para mi enorme sorpresa y se disculpó por lo ocurrido, me sentía casi como un lastre en su vida. Pero cuando después nos reconciliamos en el dormitorio, un lugar donde casi nuestra compenetración es similar a la existente en la pista de baile, recuerdo haberle dicho que debería volver a Las Vegas, que los dos sabíamos que él era una pieza clave de LMNTRIX. No os engañéis: Moose nunca se lo ha creído; de hecho, tuvo que ser Andie la que lo empujó a bailar cuando ambos estudiaban en la MSA, y Luke el que lo convenció para entrar en Los Piratas en Nueva York bajo la denominación “nacidos de un Loro”. Pero su habilidad innata siempre ha estado ahí, creo que casi desde que podía gatear. Sin embargo, cuál no fue mi sorpresa cuando me pidió que me fuese con él. Que bailase junto a él en Las Vegas. Que forjásemos un futuro al compás de la música en Las Vegas.


Y yo, que hacía años había jurado que no volvería a bailar, como comentaba antes, en pro de la comodidad y la tranquilidad de una vida normal… en ese momento solo pude aceptar. Porque si se trata de ayudarle a cumplir su sueño, yo estaré ahí siempre que me necesite.


La coreografía se está terminando: Andie ha realizado un salto mortal y ha caído en los brazos de Sean, quedando ambos abrazados. Entonces, la sala estalla en vítores y el confeti empieza a caer sobre nuestras cabezas. ¿Hemos ganado? No lo sé, pero es posible. Entonces, mi chico vuelve a aparecer frente a mí, de vuelta de su última posición unos metros más allá. Ambos nos abrazamos, saltamos, jaleamos y, unos minutos después, sus labios atrapan los míos. Le devuelvo el beso.


Así pues, como él me dijo, puede ser que tenga a la persona con la que quiere bailar…


Pero yo puedo afirmar lo mismo. Y no lo cambiaría por nada del mundo.



Capítulo 1 del fanfic: “The Only One” basado en Camille y Moose, personajes de la saga de películas Step Up, ambientado en la 5ª entrega “Step Up: All In”.


Enlaces al fanfic completo:

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