Siglo XVII.
París.
Su obra: «Química caritativa y fácil en beneficio de las mujeres».
Primer
libro sobre química y farmacia escrito por una mujer y para la mujer.
Pretendía que el conocimiento estuviese a disposición de todos y afirmaba que: «La mente no tiene sexo, y si las mentes de las mujeres fueran cultivadas como las de los hombres y se dedicara más tiempo y energía a instruirlas, podrían igualarlos».
Su objetivo era romper las barreras que excluían a las mujeres del
conocimiento, más allá del rol de ser buenas hijas, fieles esposas y madres
generosas.
Su obra tuvo un notable éxito entre 1666 y 1738: cuatro ediciones en francés, seis en alemán y una en italiano. Está dividida en seis partes:
Sobre los principios de la alquimia.
Sobre la elaboración de medicinas y ungüentos para distintas enfermedades.
Sobre los animales.
Sobre los metales, especialmente el mercurio y el antimonio.
Consejos y métodos para aumentar la belleza.
Símbolos, aparatos y métodos para fabricar los productos químicos.
Algunos de sus métodos todavía se utilizan hoy en día.
A
pesar de los pocos datos que se tienen sobre ella parece que su formación fue
fundamentalmente autodidacta, aunque sí se cree que asistió a alguno de los
talleres de Química y Farmacia de Jean Beguin en París.
Se
apoyaba en la teoría de las tres sustancias de Paracelso (1493-1541) según la
cual, todo cuerpo consta de sal, mercurio y azufre que deben extraerse de
sustancias animales, vegetales y minerales para elaborar medicamentos.
Es
una de las mujeres a las que criticó Molière en su obra «Las
mujeres sabias» de 1672. Sátira en la que se critica la hipocresía y la corte
de su tiempo con literatos pretenciosos y las damas obsesionadas por los
avances de la ciencia.

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