domingo, 9 de agosto de 2015

Monasterio de Batalha (Portugal)

Monasterio de Batalha (Portugal)

Monasterio y templo gótico, más tarde manuelino de Santa María de la Victoria, o de la Batalha, mandado a construir por Juan I en conmemoración de la victoria obtenida en Aljubarrota en el año 1385.

Requirió lo esfuerzos de unos quince arquitectos, Mestre das Obras da Batalha, tardando dos siglos en ser construido. El primero fue el portugués Alfonso Domíngues hasta 1402, continuó Huguet hasta 1438, Fernäo de Évora hasta 1477, Mateus Fernandez, el Viejo hasta 1515, Juan de Castillo, el único arquitecto con obras en cinco monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, y muchos más.
Capillas inacabadas

Portugal conoció un momento clave a la muerte de Fernando I, en el año 1383. La única heredera era su hija Beatriz, casada con Juan I de Trastámara, rey de Castilla. El miedo a perder la independencia obtenida cundió en la Corte portuguesa, ya que los herederos legales del Reino no eran otros que los infantes fruto del matrimonio entre Doña Beatriz y el rey castellano quienes, llegada la edad legal para asumir el trono luso, no dudarían en anexionar las tierras portuguesas al Reino de Castilla.

Ante esta situación, Juan Maestre de Avis, hijo bastardo del rey Pedro I que antecediera a Fernando en el trono de Lisboa, toma la iniciativa.  Los nobles de la corte le prometen su apoyo, mientras que Nuno Alvares Pereira se compromete a tomar el mando de sus ejércitos.  Avis recibe la imprescindible justificación jurídica a sus aspiraciones de las Cortes de Coímbra, donde Juan de las Regras defiende su causa y la independencia portuguesa con singular elocuencia.
Galería del claustro

Antes de iniciar la campaña militar que le permitiría encaramarse en el trono portugués, Juan Maestre de Avis realiza una promesa: si la fortuna le es favorable, construirá un imponente monasterio en Batalha para conmemorar el acontecimiento.

El rey castellano, poco dispuesto a ceder los derechos de sus hijos sin combate, reunió un ejército que, según las crónicas, era notablemente superior al portugués.  El enfrentamiento entre Juan Maestre de Avis y Juan I de Trastámara tuvo lugar el 15 de agosto de 1385 en Aljubarrota, y las armas fueron favorables al portugués.  Las crónicas del Canciller Ayala, que acompañaba al rey castellano, y del francés Froissart,  dieron cuenta de la magnitud de la batalla y de las pérdidas del ejército castellano.  El propio rey Juan I  lamentó durante años la derrota como lo prueban los escritos que dirigió al Papa de Aviñón,  Clemente VII,  las órdenes que dictó al volver a España por las que se decretaba luto en la corte durante un año y medio, así como la prohibición de representaciones teatrales y fiestas populares en todo el Reino durante un año.

Frontal Monasterio de Batalha

Juan I de Avis cumplió su promesa, puso la primera piedra en Batalha en recuerdo de Aljubarrota que, en adelante, se erigió en el símbolo de la autonomía portuguesa. La mayor parte de la obra, la iglesia, el claustro real, la Sala do Capitulo y la Capela do Fundador, se completó en 1434 en un estilo gótico muy llamativo, pero el estilo dominante terminó siendo el manuelino, gracias a los añadidos realizados  en los siglos XV y XVI.  El edificio de caliza ocre es un cúmulo de pináculos y parapetos, arbotantes y balaustradas, ventanas talladas en estilo gótico simple y gótico flamígero, capillas octogonales y enormes pilares que siguen el estilo perpendicular inglés.

La Capela do Fundador consiste en una sala cuadrada con bóveda en estrella profusamente ornamentada, iluminada con una lámpara octogonal.  El claustro data de finales de la década de 1380, pero los añadidos manuelinos posteriores, obra de Diogo de Boitac, son los que realmente quitan la respiración. 
   
Las Capelas imperfeitas, llamadas así por estar inacabadas, sin techo, son quizá la parte más sorprendente y atractiva de Batalha.  El mausoleo y sus siete capillas, solo accesibles desde el exterior de la abadía, fueron un encargo  de Dom Duarte, el hijo mayor de Juan I, en 1437.  No obstante los añadidos manuelinos del arquitecto Mateus Fernandes eclipsan todo lo demás, incluso la balconada superior renacentista.

El conjunto es probablemente la mejor muestra del maridaje artístico entre el gótico y el manuelino.


Monasterio dominico de Batalha






Ver en este Blog. Hombres célebres: arquitectos: Juan de Castillo.


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