Ian McEwan |
«Pasión por la lectura». Es un grupo compuesto por catorce personas que disfrutan leyendo. No hay jerarquías. Todas las opiniones son válidas. El azar y la empatía nos unió. Hace más de tres años que un miércoles cada quince días nos reunimos, no en cualquier lugar, no, lo hacemos en una cafetería que brinda un espacio increíble, unas tartas deliciosas, unas bebidas exóticas, sensuales y con un servicio inmejorable.
Todo este preámbulo es para
dar paso al comienzo de este curso.
Angelines recomendó esta
novela e hizo la introducción. Todos la hemos leído y el veredicto ha sido
unánime. Muy buena.
Título:
La ley del menor
Autor:
Ian McEwan
Género:
Narrativa
Editorial:
Anagrama
Año
de edición: 2015
Resumen:
Fiona Maye, jueza del
Tribunal Superior, especializada en derecho de familia, se enfrenta a un dilema
laboral: Adam Henry, menor de edad, padece de leucemia y rechaza una
transfusión de sangre, al profesar la fe de sus padres, que son Testigos de
Jehová. Su futuro no está en sus manos sino en las del Tribunal del Menor que
Fiona preside.
Simultáneamente surge un
problema en la vida familiar de la jueza, su marido Jack le pide con mucha
educación que le permita tener una primera y última aventura con otra mujer. Se
va de casa sin haber obtenido el permiso. Su matrimonio está en una
encrucijada.
¿Hasta qué punto podemos
escaparnos de nuestra realidad?
El tiempo en la novela es
impreciso, hay capítulos de una hora, de días, de meses. Respecto a la
enfermedad ‒solo se habla de transfusiones‒, no de trasplantes. Cuando Fiona va
a visitarlo al hospital, comprueba lo sensible, ingenuo y a la vez maduro que
es el joven, y hablan de poesía y religión. El autor pergeña renglones que
atrapan al lector cuando ella canta y Adam toca el violín, jugando con la
música, con la descripción de la lluvia, con el agua y el fuego como si se
palpara la frialdad y el calor, con la utilización de los adjetivos, con la chimenea
apagada al principio y encendida al final. La primera página es como si se
estuviera rodando una película.
Con su gran oficio de
escritor Ian McEwan nos adentra en una perfecta simbiosis entre la forma (perfectamente
elaborado por la técnica narrativa, tan lograda del autor) y el fondo: Una
realidad triste, una crisis personal, unos dilemas éticos, y unas responsabilidades
morales difíciles de resolver.
Hay que leer más libros de
este autor.
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