Fue inventada por William
Gray en 1889, quien patentó su diseño en Hartford, Connecticut. La primera
máquina que permitía realizar llamadas sin la intervención de un operador,
cobrando el costo de la llamada directamente.
Estas cabinas telefónicas han
dejado una huella imborrable en el paisaje urbano y en la cultura popular. Han
sido representadas en películas y obras de arte, simbolizando una era de
comunicación. El diseño más conocido son las
rojas usadas en varias ciudades del mundo.
En España, la primera se
instaló en 1928, en Madrid, en el Parque del Retiro, donde hoy está Florida
Park. En aquel entonces se necesitaba una operadora para atender las
llamadas.
Sin embargo, si nos referimos
a las cabinas tal como las conocimos, con un cubículo destinado a albergar el
teléfono público, hay que retroceder a 1963 cuando se instalaron las primeras
cabinas telefónicas de este tipo en España.
Comenzaron a desplegarse en
las vías públicas de nuestras ciudades, primero en Madrid y Barcelona,
y posteriormente en otras ciudades. Estas primeras cabinas solo eran válidas
para realizar llamadas urbanas. Los modelos estaban hechos de aluminio y
vidrio, con un aparato de fichas y soportes especiales que contenían la «Guía
telefónica urbana» de la propia población.
En los años de 1970, llegaron
las cabinas que aceptaban monedas, cuando Telefónica comenzó a sustituir los
teléfonos antiguos por nuevos aparatos adaptados para las pesetas.
En su apogeo, 1990, España
llegó a tener más de cuarenta y dos mil cabinas en funcionamiento.
Hoy,
se encuentran en vías de desaparición por falta de rentabilidad a pesar de
estar consideradas servicio universal en Derecho europeo, a pesar de haber representado
un
punto de conexión vital en la vida cotidiana de muchas personas antes de la
llegada de los teléfonos móviles.
Adiós
Querida
cabina
¡Cuántos
recuerdos!
Adiós

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