miércoles, 19 de agosto de 2015

Florencia (Italia)

Centro histórico de Florencia






No existe constancia documental de la fundación de Florencia, que se remonta probablemente al siglo II a.C.





Las tropas  de Sila arrasaron la ciudad en el año 82 a.C, y fue reconstruida por Julio César, treinta y tres años después, como castrum romano.
Ponte Vecchio

La villa floreció durante el imperio, en tiempo de Adriano, cuando el trazado de la Vía Casia estableció una comunicación efectiva con Roma y las provincias occidentales del mundo romano.   Todavía conserva la huella romana, representada por un amplio capitolio, el foro, un templo consagrado a Isis, dos termas, un teatro, un anfiteatro y dos basílicas paleocristianas. La caída del Imperio supuso la decadencia de la ciudad.
Cúpula de la Catedral
Filippo Brunelleschi

El comienzo del segundo milenio implicó el despegue, motivado por la iniciativa  empresarial de sus habitantes,  particularmente del gremio de los textiles, “arte della lana”.  Los laneros importaban de Holanda una lana burda que afinaban y teñían en sus talleres y con los que producían paños para toda Europa.

Florencia obtuvo su plena independencia en el año 1115.  Las necesidades de la ciudad cambiaron  según aumentaba su población y en el año 1172 se trazó un nuevo perímetro que excedía el romano e incluía un apéndice en la orilla izquierda del rio Arno. En el año 1197 entró a formar parte de la alianza toscana contra el poderío imperial y su destino se unió al de la Toscana.
Fachada de Santa María del Fiore

El siglo XIII estuvo marcado por constantes enfrentamientos entre Gibelinos y Güelfos. Dentro de los Güelfos hubo una ruptura que dividió el partido entre Blancos y Negros.  Esta situación produjo una arquitectura particular de casas fuertes con perfiles de torres, provistas de galerías y balcones que aligeraban sus muros, pero también de pequeñas ménsulas cuya única finalidad eran sostener las barbacanas de defensa. En 1284 se encarga una nueva línea de recinto al arquitecto Arnolfo di Cambio,  quién habría de desarrollar en Florencia una nueva y original tendencia artística.  En este periodo, y a pesar de la inestable situación social y política, la ciudad conoció un gran impulso en el campo de las artes  y de la literatura; eran los años de Dante Alighieri y del “Dolce stil novo” de Giotto di Bondone.

Piazza della Signoria
Aquí fue quemado en la hoguera Girolamo Savonarola

Florencia presume de poseer, inmediatamente detrás de Roma, la mayor concentración de obras de arte del mundo.  Sea o no correcta esta aseveración, lo cierto es que el casco antiguo de la ciudad encierra multitud de edificios nobles con palacios, iglesias, y museos que rivalizan en originalidad, belleza y prestigio de los arquitectos y artistas que sobre ellos pusieron su firma.

Ponte Santa Trinidad sobre el río Arno





Los tesoros artísticos encerrados en el palacio Pitti, Gallería de los Uffizi, la Academia de las Artes y el palacio del Bargello, hacen de Florencia la capital mundial del Renacimiento. 






Florencia, auténtico museo vivo.    
    




Fuente y fotos: Wikipedia, la enciclopedia libre  

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