El río Zambeze, en la
frontera entre Zambia y Zimbabue, es conocido por sus espectaculares cataratas
Victoria, consideradas una de las siete maravillas naturales del mundo.
El tamaño de las cataratas
Victoria es casi el doble que las cataratas del Niágara, y más de dos
veces el tamaño de las Horseshoe. Solo rivalizan con las del
Iguazú y con los Saltos del Moconá, ambas en la frontera de Argentina
y Brasil.
David Livingstone, misionero
y explorador escocés, las descubrió en 1855, bautizándolas con el nombre de la
reina Victoria. Su nombre local, Mosi-oa-Tunya, significa: «el humo que
truena». Forman parte de dos parques nacionales, siendo declaradas Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco en 1989.
Solo en la estación seca, de
finales de abril a principios de noviembre, es posible contemplar el fondo de
las cataratas. En los primeros meses del año, el gran caudal del Zambeze genera
una nube de vapor que se mezcla con las columnas de agua y sube como lluvia
invertida. Así los paseos a lo largo del acantilado pueden convertirse en una
deliciosa ducha refrescante.

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