viernes, 17 de abril de 2026

Señales de tráfico

 





Conjunto de signos de la vía pública que establece un lenguaje general para transitar por caminos y carreteras.

Tienen su origen durante el imperio romano. Los llamaban miliarios y eran columnas de piedras donde se recogían diversos datos: destinos, distancias, nombre de la vía…  Y fue el Miliario de Oro, erigido en Roma, el que marcaba el inicio de todas las calzadas del imperio y en el que estaban las distancias desde ese punto a las principales ciudades.

El primer semáforo del que se tiene constancia se puso en Londres en 1868, junto a la abadía de Westminster. John Peake Knight lo creó. A los pocos meses de ser instalado explotó de manera accidental. Contaba con dos lámparas de gas y unos brazos mecánicos: durante el día, el brazo vertical indicaba «seguir» y en horizontal había que «parar». Por la noche, el gas prendía una mecha de dolores rojo y verde que debía accionar un policía.

Será a finales del siglo XIX cuando surja en Alemania la primera señal de tráfico moderna. El STOP. Una señal metálica con forma de calavera que se iluminaba de noche.

En 1909, en París, se establecieron las primeras señales de tráfico comunes en Europa. En España el primer semáforo se instaló en 1926, en Madrid, en el cruce de las calles Alcalá y Gran Vía.

No fue hasta la década de los cincuenta cuando se introdujeron las célebres figuras humanas que resaltan sobre los colores para regular a coches y peatones.

Poco a poco se generalizó el uso de las indicaciones de circulación y en 1968 los países europeos unificaron sus señales con el mismo criterio. Cada señal tiene una forma diferente: las triangulares, son señales de peligro; las circulares son señales de prohibición y las cuadradas y rectangulares informan u orientan.  




Buen Viaje


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