martes, 2 de junio de 2026

Amantes de mis cuentos: Ocultos deseos

 



Se cuenta que hace mucho tiempo vivió un hombre solitario de cabeza casta y cuerpo pecador.

El pobre pensaba que discurseando sobre la moral se apaciguarían las furias pasionales impuestas por la naturaleza, los tormentos de los apetitos insatisfechos, la alegría de los placeres consumados.

La de horas que gastaba de pie sobre un cajón de madera en aquella esquina del parque londinense exhortando a todo aquél que quisiera escucharle:

Ante todo, moderación en los males que aquejaban a la Humanidad si se continuaba dando rienda suelta a los instintos.

Extenuado y afónico regresaba a paso lento, como era su costumbre, a sentarse ante la chimenea que chisporroteaba mientras, en el exterior, oscuros nubarrones presagiaban un espeluznante temporal, al que esperaba con impaciencia, para salir con los brazos en alto, justo en el momento de descargar aquellas flechas de agua que le harían feliz, por limpiar las calles de toda inmundicia y a él de pensamientos obscenos. 

 

Marieta Alonso Más

No hay comentarios:

Publicar un comentario