sábado, 31 de octubre de 2026

El caballo de Troya

 



Hacía muchos años que los griegos bajo el mando del rey Ulises, sitiaban la ciudad de Troya sin lograr conquistarla.

Ulises tuvo una gran idea: construir un caballo gigante de madera para engañar a sus enemigos. De noche, se metieron en el caballo los más valientes guerreros griegos. Y los demás, a la mañana siguiente, embarcaron en sus naves como si se marcharan.

Los troyanos se pusieron muy contentos al ver la retirada de sus enemigos. Salieron de la ciudad y se quedaron con todo lo que habían dejado los griegos. Aquel enorme caballo les llamó poderosamente la atención y decidieron llevarlo dentro de sus murallas, como si fuera un botín conquistado al enemigo.

Los troyanos celebraron durante toda la noche lo que creían que era una victoria. Pero mientras dormían, Ulises y sus soldados salieron del caballo y sigilosamente abrieron las puertas de Troya para que pudieran entrar el resto de las tropas griegas, que habían regresado aprovechando la oscuridad de la noche.

Y así, gracias a la astucia de Ulises, en muy pocas horas conquistaron lo que no habían podido conseguir en muchos años.




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