miércoles, 2 de junio de 2021

Amantes de mis cuentos: Las cosas del placer

 


Llegó a los noventa años haciendo lo que le placía.

Siendo bebé dejó tuerta a su madre con uno de sus débiles deditos. Con siete años quiso baldear su casa y utilizó un bidón de gasolina como agua sin pensar que su abuelo era un sempiterno fumador. A los quince años dejó embarazada a la vecina.

No había jóvenes del sexo fuerte en la aldea, todos emigraban a las ciudades en busca de porvenir. Pero él decidió quedarse. Le gustaba ver el humo saliendo de la chimenea de su casa, además allí tendría trabajo con tanta mujer sola y con mucha constancia llegó a perfeccionar la técnica de satisfacer instintos primarios. Tanto tiempo le ocupaba esta dedicación que nunca encontró momento para trabajar los campos.

Engendró tantos hijos que el villorrio se volvió a poblar convirtiéndose en una ciudad.

Y eso que era el tonto del pueblo.  

 

© Marieta Alonso Más

No hay comentarios:

Publicar un comentario