lunes, 9 de febrero de 2026

La cocina a mi alcance: Tres mojos de Canarias

 



Mi amiga Dácil es canaria de la cabeza a los pies, nacida en La Gomera. Al teléfono me silba para que sepa que es ella quien me llama. Siempre está hablando de su tierra. Ayer llegó y me soltó esta perorata:

Lo que más llama la atención de la gastronomía canaria es, sin lugar a dudas, los mojos. Acompañantes inseparables de las papas arrugá, el pescado, el gofio y las carnes. En ninguna mesa canaria pueden faltar. Por lo general en mi casa lo preparan en el mortero, más lento, pero más auténtico. En cambio, como ahora vivo en Madrid y estoy sola lo preparo en una batidora de mano que además de hacerlo más rápido me queda más triturado y homogéneo.

La mayoría de los componentes de los mojos son sencillos nunca falta la pimienta verde o roja, el ajo, el aceite y el vinagre.

—La pimienta son los pimientos —digo.

Ni caso.

Me voy al diccionario, mi mata-burros, y leo que la principal diferencia entre el pimiento y la pimienta se encuentra en el nivel de picor. Por encima del hombro, Dácil, suelta:

—En Canarias, al pimiento, según «queme» o no, se le define como pimiento o pimienta.

—¡Entonces, la pimienta es la guindilla!

Ni caso.

La pimienta verde siempre tierna, pero la roja puede ser fresca o seca. Cuando se utiliza seca hay que ponerla en remojo de cuatro a diez horas o hervirlas unos minutos. Por lo general, se le quitan las semillas, solo si se desea que pique un poquito más se dejan.

—Recuerda que a mí me hace daño el picante.

Ni caso.

Al término de la arenga, sacó del bolso tres recetas de mojo. Y aquí están:

 

Mojo con queso (Puro sabor)

Ingredientes:

150 gramos de queso curado o semicurado, mejor de cabra

2 pimientos rojos o pimienta roja

1 cucharadita de pimentón dulce molido

2 cucharaditas de comino molino

3 dientes de ajo

1 tacita de café de aceite de oliva

½ tacita de vinagre de vino

1 cucharadita escasa de sal gruesa

Preparación:

Machacar en el mortero las pimientas rojas, los ajos, el pimentón dulce, la sal y el comino. Luego a ese majado se le añade el aceite poco a poco mientras se sigue aplastando la mezcla. A continuación, el vinagre también poco a poco. Por último, se le añade el queso curado rallado y si es semicurado en trocitos. Se revuelve todo.

 

Mojo de aguacate (Puro vicio)

Ingredientes:

1 aguacate

1 pimiento verde o pimienta verde picona

3 dientes de ajo

1 manojo de perejil

1 tacita de café de aceite de oliva

2 cucharadas de vinagre

Unas gotas de limón para que no se oscurezca.

1 cucharadita escasa de sal gruesa

Preparación:

Machacar los ajos, la sal, la pimienta y el perejil. Añadir el aguacate en trocitos. Se remueve a la vez que se le añade el aceite poco a poco. Por último, el vinagre. Si os apetece se puede añadir queso rallado. 

 

Almogrote gomero (Pura vida)

Ingredientes:

¼ de kilo de queso curado (rallado)

3 pimientos o pimientas piconas

2 dientes de ajo

3 tacitas de café de aceite de oliva

1 cucharadita de sal gruesa

Preparación:

Se machaca en el mortero las pimientas, los dos dientes de ajo y la sal. Se pasa a un cuenco donde se echa las tres tacitas de aceite de oliva. Se va rallando el queso y añadiendo, mientras se le da vueltas con una cuchara de madera hasta que adquiera la consistencia de un paté.


sábado, 7 de febrero de 2026

Abrígate en febrero con dos capas y un…

 


 

Es el segundo mes del año y el más corto: con 28 días en los años comunes y 29 en los años bisiestos.

Fue llamado así en honor a las «februas», el festival de la purificación en la Antigua Roma. Una fecha que hoy se identifica como el 15 de febrero. Tras la fundación de Roma y el posterior surgimiento del Imperio romano, la urbe dominante tomó prestado el nombre de las fiestas para designar el mes en que estas tenían lugar. ​

Entre los romanos este mes estaba bajo la protección de Neptuno. Lo representaban bajo la imagen de una mujer vestida de azul, con la túnica levantada y sujetada con un cinturón. Llevaba un ave acuática entre las manos y traía sobre su cabeza una urna de la cual salía agua en abundancia, para indicar que es el mes de las lluvias; lo que también significaba la garza real y el pescado que ponían a sus pies. También se alegoriza como: el dios de las aguas con su tridente en la mano, está en pie sobre una gruta formada de cascadas, llena de redes y otros instrumentos de pescar y de peces, signo de este mes. Cerca se ven los caballos de Neptuno y más lejos una nave con sus aparejos. Los adornos son una mezcla de aves marinas, peces, corales y especies de ricas conchas. ​

El signo zodiacal de febrero puede ser Acuario o Piscis, dependiendo de la fecha exacta del nacimiento. Acuario abarca a las personas nacidas entre el 20 de enero y el 19 de febrero, mientras que Piscis incluye a quienes nacen del 20 de febrero al 19 de marzo.

Para la Iglesia católica, este mes está dedicado al Espíritu Santo y la Sagrada Familia. ​

 


jueves, 5 de febrero de 2026

Sol Cerrato Rubio: Cielo insensato

 



 

Ella está segura de que todo 

lo que reluce es oro

y va a comprar una escalera al cielo.


"Stairway to Heaven" Led Zeppelin

 




Ese cielo azul insensato,

ese olor a tierra mojada,

esos nimbos grises, esos cúmulos negros azulados,

descargando bendiciones sobre el planeta.


Ser nube y escuchar el susurro del viento.

 

Esa incertidumbre sobre el nivel de los océanos,

sobre el calentamiento de sus aguas,

sobre el deshielo de los glaciares del planeta.

 

Una escalera al cielo

para mirar el mundo desde la alto de una nube.

 

Sobrevolar las obviedades

afrontar las desproporciones climáticas,

destilar los intereses y las particiones.

 

Oxígeno para la vida

en una molécula del agua.

El Hidrógeno ¿una nueva energía?

 

El aire que respiramos,

el “prana” que nos alimenta.

 

El agua donde evolucionamos,

el agua que nos vertebra,

el agua que anida en los océanos.

 

Ser nube y llorar lágrimas de vida

en este mundo infame

tan apegado a los combustibles fósiles.

 

Una escalera al cielo 

para exigir nuevas formas de desarrollo

¡Circular, verde, sostenible!

Es necesario.

 

Pedregosos son los caminos de la incomprensión

de la ignorancia y la avaricia humana.

 

 

 

© Sol Cerrato Rubio

martes, 3 de febrero de 2026

Amantes de mis cuentos: Palabra de honor

 



 

Homenaje a Federico García Lorca

y a su Son de negros en Cuba

 

 

Cuando llegue la hora de mi partida, con la luna llena atenta y las estrellas entretenidas en su comadreo.

 

Iré a Los Palacios

 

La casa pintada de blanco, el portal con sus dos sillones rojos, me recibirá; el aguacatero susurrará en mi oído que me ha echado de menos; el rosal de la abuela florecerá y un tejado de guano cantará para celebrar mi regreso. 

 

Iré a Los Palacios

 

Un colibrí revoloteará a mi alrededor y me llevará despacio, hasta el puente que cruza el río, por unos llamado Macurijes y por otros Los Palacios. Entraré en aquel bajareque donde me escondía a jugar con mis muñecas, pasearé por la Estación de trenes…

Iré a Los Palacios

 

Y un Tocororo con su plumaje: rojo, azul y blanco, me llevará a Dayaniguas a darme un chapuzón en esa playa del golfo de Batabanó; a La Güira; al Valle de Viñales; a la Península de Guanahacabibes…

 

Iré a Los Palacios

Sí.

 

 

 

© Marieta Alonso Más


lunes, 2 de febrero de 2026

Amantes de mis cuentos: Historias de la niñez. Recuerdos

 

 

El talabartero de mi pueblo era un hombre alto, delgado, gafas en la punta de la nariz y con un corte de pelo impecable. Usaba mandil. Se llamaba Abelardo y estaba casado con Eneida, la peluquera, que usaba delantal con dos bolsillos repletos de peines, tijeras y propinas. Siempre llevaba el pelo recogido en una cola de caballo. No tenía tiempo ni de teñirse las canas con seis hijos y un millar de clientes, pues no solo atendía a mujeres, también era barbera.

 

El local estaba dividido en dos, a la derecha el taller de Abelardo y a la izquierda la «Hair Salon» como estaba escrito en un cartel

 

Los dos eran muy queridos, a la vez que temidos, todo el que entraba y luego salía por la puerta pasaba por una especie de censura, y para resarcirse de los chismes que allí se contaban, los clientes decían que ese matrimonio iba desnudo por la vida, él trabajaba «encuero», y ella en «pelo». Y una vez, que ella se enfadó cuando los oyó, le hicieron ver que donde las dan, las toman.

 

En la acera había un taburete de madera pegado a la pared y allí se sentaba Segismundo, aquel que nunca estudió música, pero tocaba de maravilla cualquier instrumento.  Hacía ya mucho tiempo que en unas Navidades se hizo una colecta entre todos los comerciantes y le compraron un acordeón.

 

Aquello que veía a diario, yendo hacia la escuela, se convirtió con los años en uno de mis más persistentes recuerdos. La música, el olor a cuero tan penetrante y la trenza que mi madre guardó cuando me cortaron el pelo.

 

¿Qué son los recuerdos? La maestra un día que le pregunté me dijo que era la capacidad de evocar y traer al presente todo aquello que guardamos en el desván de nuestra memoria. Hay que ver los rostros, olores, personas que me vienen a la mente, y abarcándolo todo, el sonido del acordeón que para mí tocaba el bueno de Segismundo, mientras me sonreía con aquellos dientes apiñados, torcidos, desalineados al no tener su mandíbula espacio suficiente.

 

© Marieta Alonso Más

domingo, 1 de febrero de 2026

Amantes de mis cuentos: Aluvión de sueños

 



Tengo dieciocho años y mi desayuno preferido desde niño es: arroz blanco, huevos fritos y plátano maduro, pasado por la misma freidora y el mismo aceite, hasta que se torne dorado.

Esta mañana, entre cuchicheos, oía el crepitante sonido de la sartén donde se freían esos dos huevos, que en vez de amarillos eran rojizos, debido a que las gallinas de mi madre comían las cerezas que caían en el patio.

Hoy no es un día cualquiera. Es mi primer día de clase en la universidad de Alcalá de Henares. Voy a ser Arquitecto Técnico, mi madre lo llama Aparejador. Le he prometido hacerle un gallinero en condiciones: de madera, bajo un árbol frondoso para evitar el sol y las temperaturas altas del verano, con buena ventilación, perchas, nidos, cama de virutas, comederos…

Me he enterado de que cien gallinas ponedoras, las Leghorn blanca, originarias de Livorno, en Italia, pueden poner hasta ochenta y tres huevos. Se dice que esta ponedora es el resultado del cruce entre la gallina italiana con las andaluzas.

Figúrate, mamá, han perdido totalmente su instinto maternal y nunca se ponen cluecas. Viven entre seis u ocho años.

También le he dicho que tiene que establecer una rutina de limpieza, es importante que las gallinas estén a gusto y con higiene.

De pronto, he pensado: si hago un gallinero para las Leghorn, debería hacer otro para las Brown, que son muy populares para el consumo. Se adaptan tanto a sistemas de jaula como al suelo.

Me estoy dando un buen atracón para desayunar. Mi madre es partidaria de alimentar bien el cuerpo para que funcione mejor la mente. Voy a ser el primero en la familia en ir a una Universidad. La veo secar una lágrima clandestina con la punta del delantal y, estoica como siempre, dice que si eso de ser Aparejador fuera mucho para mí, que no sufra, ya que podría trabajar en esa granja avícola que les pienso montar.


  © Marieta Alonso Más

sábado, 31 de enero de 2026

Rudyard Kipling: Cuando vayan mal las cosas

 



 

Cuando vayan mal las cosas,

 como a veces suelen ir,

cuando ofrezca tu camino

solo cuestas que subir,

 cuando tengas poco haber,

pero mucho que pagar,

 y precises sonreír

aun teniendo que llorar,

 cuando el dolor te agobie

y no puedas ya sufrir,

 descansar acaso debes…

¡pero nunca desistir!

 

Tras las sombras de la duda,

ya plateadas, ya sombrías,

 puede bien surgir el triunfo,

no el fracaso que temías,

 y no es dable a tu ignorancia,

figurarse cuán cercano,

 puede estar el bien que anhelas

y que juzgas tan lejano.

Lucha, pues, por más que tengas

en la brega tengas que sufrir.

 

¡Cuando todo esté peor, más debemos de insistir!

 

 Si en la lucha el destino te derriba,

 si todo en tu camino es cuesta arriba,

si tu sonrisa es ansia satisfecha,

 si hay faena excesiva y vil cosecha,

 si a tu caudal se contraponen diques,

 date una tregua, ¡pero no claudiques!

 

Porque en esta vida nada es definitivo,

 ten en cuenta que: todo pasa, todo llega y todo vuelve.

 

 

 

Poema sobre la importancia de la Perseverancia y la Fortaleza, dos de las virtudes cardinales, a no rendirse jamás ante la adversidad, y a no sumirse en la derrota. Hay tres figuras literarias notables y recurrentes: la anáfora, la metáfora y la antítesis subyacente. Anímate y búscalas.

Joseph Rudyard Kipling, autor de relatos, cuentos infantiles, novelista y poeta nació en Bombay un 30 de diciembre de 1865 y murió en Londres, un 18 de enero de 1936.

Se le ofreció el premio nacional de poesía Poet Laureateship en 1895; la Order of Merit y el título de Sir de la Order of the British Empire en tres ocasiones, honores que rechazó.

Sin embargo, aceptó el Premio Nobel de Literatura de 1907 y fue el ganador del premio Nobel de Literatura más joven hasta la fecha, y el primer escritor británico en recibir este galardón.