miércoles, 17 de junio de 2026

Chocolate: Comida de dioses

 



Según cuenta una leyenda mexica, el Dios Quetzalcoatl regaló a los hombres el árbol de cacao. Según cuenta otra leyenda fue Kukulkán quien dio el cacao a los mayas después de la creación de la humanidad. Mayas y aztecas lo usaban como moneda de cambio mezclado con especie y hierbas para suavizar el sabor amargo del fruto original.

Años después el botánico Carlos Linneo lo bautizaría con el nombre científico de Theobroma, cuyo significado en griego es: alimento de los dioses.

Hernán Cortés trajo a España el «oro moreno» y al parecer fue en 1534 cuando Aguilar, uno de los monjes cistercienses de la expedición de Cortés, hizo llegar el cacao a Antonio de Álvaro, abad del Monasterio de Piedra, de Zaragoza, donde se elaboró chocolate por primera vez en España y en Europa, y donde aún se sigue elaborando un chocolate de altísima calidad, cuya elaboración es un secreto que guardan los monjes celosamente.

La incorporación de ingredientes como el azúcar, la canela o el aroma de vainilla a esta bebida es una idea con origen incierto: por un lado, se sabe que en México alrededor de finales del siglo XVI gracias a la Nao de China llegaba a gran escala la canela procedente de la isla de Ceylán y está claro que la extensión por parte de los españoles del cultivo de la caña de azúcar en América pudo haber facilitado que fuese allí donde se mezclasen ambos productos por primera vez. Por otro, es recurrente la noticia de que eso solo ocurrió al llegar el cacao a Europa. En cualquier caso, tal combinación se asocia casi siempre a obra de miembros de órdenes religiosas: Las monjas de un convento de Oaxaca (México) y el Monasterio de Piedra, en Zaragoza, son los dos lugares, en América y Europa respectivamente, parecen haber sido los primeros en añadir azúcar al cacao en 1529.

El chocolate negro cuenta con muchas propiedades beneficiosas para la salud. En la actualidad, Ghana y Costa de Marfil son los dos principales productores y exportadores de cacao a nivel global. 

 

Delicioso

 

lunes, 15 de junio de 2026

Alcázar Palacio de Portocarrero

Alcázar Palacio de Portocarrero: El Alcázar palacio de Portocarrero, escenario de la película El Reino de los Cielos, de Ridley Scott, ha sido la inspiración para nuevos relatos

sábado, 13 de junio de 2026

Malena Teigeiro: La vieja casona de las montañas

 


Paola y yo nos conocíamos desde que ella entró en el colegio. Y en cuanto conseguimos nuestro primer trabajo, nos casamos. Justo unos días después de volver del viaje de novios, Paola recibió la carta de un notario italiano. Decía ser el abogado de la familia de su padre, y, por tanto, el encargado de entregarle los bienes que, como única heredera, le correspondían. En la carta le rogaba que se pusiera cuanto antes en contacto con él. Después de comprobar que aquel despacho de abogados existía, Paola, que nunca había sabido que sus padres tuvieran propiedades en Italia, le contestó que aprovecharía los últimos días que nos quedaban de las vacaciones para visitarlo.

Al día siguiente partimos para Bari. Una vez instalados, lo primero que hicimos fue concertar la visita con don Giulio Lombardini. Nos recibió al día siguiente. Su sonriente y acuosa mirada nos sonreía. El hombre, sorprendido ante el desconocimiento que de sus orígenes tenía, le contó a mi mujer su procedencia, así como el motivo por el que su familia se había ido a España, que no fue otro que huir de la Gran Guerra.

Entre una especie de molesta tristeza por la historia que sobre su familia le contó el señor Lombardini, y la alegría por la fortuna con la que de repente se encontraba, firmó la recepción de todos los bienes. Rápida, y sin dejar de signar los documentos, Paola le pidió que pusiera a la venta todos los inmuebles. Don Giulio, después de clavar la mirada en su ayudante, dijo que antes de tomar esa decisión, la llevaría a conocer la casa de sus ancestros. De acuerdo, replicó mi mujer, pero hagámoslo esta misma tarde si no le importa. Apenas podemos quedarnos un par de días.

Después de algo menos de dos horas de viaje por solitarias carreteras, llegamos hasta una antigua y alta muralla. Don Giulio, aparentemente emocionado, esperó en el coche hasta que el conductor abrió el portalón. Al final de un camino rodeado de cuidados jardines, estaba la casa, que sin ser un castillo como los españoles ni un palacio como los italianos, era una especie de mezcla entre los dos. Guardando el más escrupuloso silencio, entramos en un fresco zaguán de piedra. Visitamos salas, dormitorios, subimos y bajamos escaleras, y recorrimos largos pasillos. Todo el mobiliario en aquella casa parecía tener varios siglos. Sin embargo, a ambos nos llamó la atención que estando deshabitada, se encontrara tan cálida y limpia.

—Es evidente, señora, que esta casa no se puede vender. Ella y su servicio viven aquí —rompió el espeso silencio la voz del anciano al entrar en lo que parecía ser la sala principal.

Mi mujer se giró hacia don Giulio y arqueando las cejas preguntó: ¿Quién es ella? Él, a pesar de la oscuridad que ya reinaba en la habitación, señaló un cuadro, no muy grande, de un Ángel, al que la poca luz arrancaba brillantes rayos al oro de las alas.

Paola se dejó caer en un frailuno. Estaba pálida, y sus ojos, siempre alegres y pícaros, miraban el cuadro asustados. Me acerqué y le coloqué las manos sobre los hombros. Cuando dirigí la vista hacia aquella pintura, lo comprendí. El rostro del ángel era el de una joven mujer, y esa joven era igual, exactamente igual, que Paola.

En el automóvil de vuelta los dos hicimos el viaje en silencio, silencio que aprovechó don Giulio para contarnos que en el siglo XVII, el dueño de todo aquello le ofreció a Nuestra Señora de la Anunciación que pintaría un fresco en su honor si conseguía que su esposa le diera un hijo. Nueve meses después repicaron las campanas anunciando el nacimiento de un varón. Aquel niño fue amamantado por una joven cuya pequeña hija, tenía la misión de jugar con él. Pasados unos años el pequeño contrajo una extraña enfermedad. Su padre, recordó la olvidada promesa y se apresuró a poner los medios para cumplirla.

El caballero, que tenía como amante a la madre de la compañera de su hijo, exigió que su manceba posara como modelo de la figura del Ángel anunciador. Entre chanzas y bromas, ésta posó cubriéndose el pecho con los brazos. Lo que no quiso ocultar el pintor fue la mirada pícara de sus ojos negros ni la sensualidad de sus hermosas facciones. Cuando colgaron el cuadro que serviría de muestra para hacer el fresco en la iglesia, mientras su marido admiraba la pintura, su esposa comenzó a temblar. De pronto, se giró y se dirigió a la puerta. Desde allí, castigó la arrogancia de aquella manceba y de su esposo con una maldición: Ni vivos ni muertos, los espíritus de los dos, así como los de sus criados, podrían salir de la casona. Luego recogió a su hijo y a la niña de la manceba, y se fue.

Pasaron los años y aquellos dos niños, de los que usted es la última descendiente, contrajeron matrimonio. Acababa de decir estas últimas palabras cuando llegábamos a la puerta de nuestro hotel. Allí don Giulio le entregó a Paola las viejas llaves y los antiquísimos títulos de propiedad. Y haciendo una leve inclinación de cabeza nos deseó buen viaje de vuelta.

Paola me despertó. Estaba totalmente vestida. Con la voz entrecortada me pidió que la llevara a la casona. Siguiendo su deseo y sin atreverme a preguntar qué era lo que quería hacer allí, conduje hasta la antigua propiedad. Al llegar, ella se dirigió directamente al bargueño que se encontraba debajo del retrato del Ángel. Encima de él dejó las llaves y las escrituras. A continuación, arrancó una cortina. La dejó delante del mueble y le prendió fuego. Luego continuó quemando las otras colgaduras. Todo era tan viejo y estaba tan seco, que rápidamente la habitación se convirtió en una pira.

Ya los dos fuera de la casa contemplábamos las rojas y furiosas llamas mientras horrorizados escuchábamos fuertes alaridos entre su crepitar.

© Malena Teigeiro

viernes, 12 de junio de 2026

Disfruta leyendo novelas y cuentos

 


Aprovecha la oportunidad

Alba García: Aquel niño de la Casa Cuna




Te escribo para comentar sobre tu libro. 

Justo me lo terminé ayer.

Me ha encantado. 

Ya no solo por la historia en sí misma, sino por lo que deja en el lector. Al menos en mí. 

Va a sonar cursi, pero he sentido al leerlo que era como una brisa de verano que te refresca después de un día de mucho calor.

Entiendo qué es lo que has querido transmitir, teniendo en cuenta el trasfondo de dureza que abarca la novela. Eso me maravilla de ti, cómo eres capaz de contar desde el amor algo que sería muy sencillo plasmar desde el victimismo y el miedo.

Gracias por ello. Transmites esperanza porque, aunque es algo ficticio, cuentas muchas cosas reales y permite que el lector abra su mente a otra forma de mirar lo que podría ser una tragedia.

Me has recordado la importancia de observar la vida desde otro enfoque.

Respecto a la historia en sí misma, es deliciosa. Yo pensaba que Gabi era el protagonista, pero me ha dado la sensación de que, en realidad, el núcleo es la familia y cómo, a través de uno, se van construyendo ramas y más ramas hasta formar un árbol precioso.

Como siempre me preguntas por el personaje o los personajes que más me han gustado, te diría que Gabi y María Rosa, especialmente la segunda, aunque sor Balbina también y Joaquín... Emma me genera ternura y Margarita me hace reír. 

El final es hermoso y me ha generado nostalgia. Es increíble cómo te aferras a los personajes y los haces tuyos. 

De nuevo, gracias por escribirlo. 

En los dos libros tuyos que llevo leídos me has transmitido esa paz en medio de la tormenta. Y me gusta mucho, porque no niegas que las cosas malas ocurren, pero eres capaz de ver más allá y escoger otras opciones para quedarte con lo maravilloso de la vida.

Alba García


Gracias, Alba. Mil gracias. Tú sí que animas. Un abrazo inmenso. 

Marieta

jueves, 11 de junio de 2026

Altas cumbres: Teide (España)

 



Volcán situado en la isla de Tenerife, en Canarias. 

Cuenta con una altitud de 3715 metros sobre el nivel del mar​ y 7500 metros sobre el lecho oceánico, siendo el pico más alto del país, el de cualquier tierra emergida del océano Atlántico y el tercer mayor volcán de la Tierra desde su base en el lecho oceánico, después del Mauna Kea y el Mauna Loa, ambos en Hawái. ​

La última erupción del Teide se corresponde con las lavas negras que cubren el cono, y ha sido datada entre los siglos VII y X de nuestra era. ​

El Teide forma parte del parque nacional declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 28 de junio de 2007.

Es un término de procedencia guanche. El historiador Juan Núñez de la Peña dice que Teide es la pronunciación castellana de la voz original Echeide o Echeyde con la que, según fray Alonso de Espinosa y Leonardo Torriani, los guanches denominaban al infierno que creían existía en el interior del volcán. ​

Además, la relevancia e importancia que ha tenido y tiene el volcán radica en que incluso el nombre de la isla se debe al propio Teide. En la antigüedad los romanos denominaban a la isla Nivaria, por la nieve del volcán.

El nombre actual de la isla también guarda relación con el volcán, ya que fue puesto por los benahoaritas, aborígenes de La Palma, y su significado es «monte claro».​

martes, 9 de junio de 2026

La cocina a mi alcance: Tomates rellenos

 



El tomate de gran importancia culinaria, es una fruta. Pertenece a la familia de las solanáceas. Tiene muy pocas calorías y es una de las hortalizas más consumidas y más comercializadas a nivel mundial. Se cree que se originó en Perú y Ecuador.

Fuente importante de minerales como el potasio y el magnesio, así como de la vitamina B y C.

 

Ingredientes:

2 tomates grandes

1 lata de atún

2 huevos duro

2 cucharadas de garbanzos cocidos o hummus

1 cucharada de yogur

¼ de cebolla bien picadita

1 chorrito de aceite de oliva

Unas gotas de limón, sal, orégano, perejil

 

Manos a la obra

Cortar la parte superior de los tomates, como, si fuera una tapa, vaciar con una cuchara, con mucho cuidado, la pulpa.

Mezcla en una fuente honda todos los ingredientes: pulpa, atún, garbanzos, cebolla, yogur…, lo que le quieras echar.

Rellena los tomates y añade las hierbas y el aceite de oliva.

¡Listo!