domingo, 17 de enero de 2021

Paula de Vera García: Amor Eterno (Ban & Elaine): 6. El dolor más desgarrador

 


Se ha ido.

Lancelot se ha ido y no puedo creerlo. Me niego a contemplar que, en el fondo, era igual que yo. Iba a ser igual que yo. Derrotado tras peinar el prado donde ayer desapareció aquel vendedor, retorno al palacio como si nunca pudiera volver a sentir nada en absoluto. Me siento... Vacío.

Sin embargo, al llegar al claro, te veo llegar a ti. Vuelas con frenesí, los ojos desorbitados y las manos frente al pecho. Cuando mis ojos se clavan en los tuyos, aunque quisiera no podría ocultarte lo que ha ocurrido. Mi rostro debe de decirlo todo. Con el alma en pedazos, como en una pesadilla, veo entonces cómo te derrumbas sobre la hierba, desmadejada como una muñeca. Tus rodillas tocan el suelo, tus manos cubren tus preciosos labios y, de entre ellos, sale un grito que casi me hace querer imitarlo. Eso es lo que me confirma lo que sospecho desde hace varios minutos: que esto, aunque quisiera, es la dura realidad.

Sin pensarlo dos veces y sin apenas sentir mi cuerpo, me noto avanzar hasta tu altura, caigo a tu lado y mis brazos te acogen contra mi pecho, donde las lágrimas empapan mi piel desnuda sin control. Los dos nos quedamos así, abrazados, como si el tiempo se hubiera detenido. Al menos, hasta que un revuelo de súbditos a mi alrededor me hace volver con dolorosa brusquedad al mundo real. Preguntan qué ha sucedido y que dónde está Lance. Mi pequeño Lance. Casi no puedo contener una lágrima traidora cuando les ordeno dar la alarma para encontrar a mi hijo, cueste lo que cueste. Como de costumbre, nadie replica. De hecho, diría que todos se entregan de inmediato a la tarea sin dudar un instante. Aman a su príncipe, igual que nosotros dos.

Está empezando a llover. Con cuidado, aprovechando que tus sollozos son apenas murmullos, me levanto contigo en brazos y nos meto al abrigo del castillo, en dirección a la sala principal. Casi derrumbándome, me siento en el trono mullido y te mantengo entre mis brazos. Me rompe el alma verte así, con la mirada llorosa y clavada en quién sabe dónde. Había olvidado el dolor que se siente al perder a alguien que amas, pero el destino se ha asegurado de recordármelo de la peor forma posible.

En ese momento, susurras contra mi pecho el nombre de nuestro pequeño y yo solo puedo abrazarte de nuevo. Me dices que quieres recuperarlo y no puedo estar más de acuerdo. Sufro, mi corazón duele. Pero tengo una cosa clara. Lo vamos a encontrar. No importa lo que tarde, pero lo haré. Y ese juramento, al tiempo que lo susurro contra tu pelo, tu precioso cabello rubio tan parecido al de él, parece grabarse a fuego en mi corazón.

 

«No te preocupes, mi pequeño Lancelot. Yo te traeré de vuelta a casa».

 

Historia inspirada en Ban y Elaine de Seven Deadly Sins/Nanatsu No Taizai

Imagen: Ban, Elaine & Lancelot Ban Jr. por Sesshlidia

 

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© Paula de Vera

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