En sus orígenes, fue el
Código legal de los francos salios, de ahí su nombre, compilado y publicado en
latín en el siglo V, comienzos de la Alta Edad Media, bajo el reinado de
Clodoveo I.
Se la conoce, sobre todo, por
la regulación que hace de la sucesión monárquica a favor de los varones, pero
se ocupaba también de otros muchos asuntos, como herencias, crímenes, lesiones,
robos, hechicerías y maleficios.
Fue uno de los códigos
legales que más influyeron en la tradición legal medieval europea y en el
desarrollo posterior del derecho consuetudinario. También tuvo un impacto
significativo en la sucesión al trono en diversas monarquías europeas.
A lo largo de la historia la
Ley Sálica se convirtió en una fuente de controversia y conflicto en la
sucesión al trono de diferentes reinos europeos.
Hoy en día esta ley ha sido
abolida o modificada en las monarquías europeas y las mujeres tienen igualdad
de derecho en la sucesión al trono.
Sin embargo,
la Monarquía Española y el Principado de Mónaco constituyen
dos excepciones: en ambos países se aplica actualmente la llamada ley
«agnaticia», diferente de la ley sálica, que para la sucesión al trono sitúa a
las mujeres por detrás de sus hermanos varones, aunque estos sean de menor
edad.
En la imagen un manuscrito de 794 que hace mención de la ley.

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