Me sumergiría en tus abrazos
un día gris, dos mil años bisiestos,
tres millones de eones afrutados.
Extraña sucesión pausada
jaqueando las vetas de los ópalos murciélagos.
Este enamoramiento repentino.
Esta enfermedad de los sentidos.
Esta levedad en las piedras del camino.
Música suave afinando tus párpados
y mis oídos.
¿Cuánto durarán estos sensuales sostenidos?
¿Y cuánta melaza derramará sobre mis instintos?
Sol Cerrato Rubio

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