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sábado, 13 de septiembre de 2014

José Martí: Versos sencillos - Poesía V

José Martí
 (La Habana, Cuba, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895)










"Si ves un monte de espumas,
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor:
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.

Mi verso al valiente guarda:
mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada".

viernes, 20 de septiembre de 2013

José Martí: A mi madre


 
José Julián Martí Pérez
(La Habana, Cuba, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895)




Madre del alma, madre querida,
son tus natales, quiero cantar;
porque mi alma, de amor henchida,
aunque muy joven, nunca se olvida
de la que vida me hubo de dar.


Pasan los años, vuelven las horas
que yo a tu lado no siento ir,
por tus caricias arrobadoras
y las miradas tan seductoras
que hacen mi pecho fuerte latir.


A Dios yo pido constantemente
para mis padres vida inmortal;
porque es muy grato, sobre la frente
sentir el roce de un beso ardiente
que de otra boca nunca es igual.






Muchas de estas primeras poesías hasta 1870 fueron escritos por Martí como dedicatoria para un retrato suyo, especialmente los compuestos durante su presidio en San Lázaro.



martes, 16 de abril de 2013

José Martí: Cultivo una rosa blanca

José Martí
(La Habana, 1853 - Dos Ríos 1895)

Cultivo una rosa blanca

en junio como en enero

para el amigo sincero

que me da su mano franca.


Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo una rosa blanca






lunes, 17 de diciembre de 2012

José Martí: Los dos príncipes

José Martí
 (La Habana, Cuba 1853-Dos Ríos, Cuba 1895)




El palacio está de luto
y en el trono llora el rey,
y la reina está llorando
donde no la pueden ver:
En pañuelos de olán fino
lloran la reina y el rey:
los señores de palacios
están llorando también.
Los caballos llevan negro
el penacho y el arnés:
los caballos no han comido,
porque no quieren comer:
el laurel del patio grande
quedó sin hojas esta vez:
todo el mundo fue al entierro
con coronas de laurel:
-¡El hijo del rey se ha muerto!
¡Se le ha muerto el hijo al rey!

En los álamos del monte
tiene su casa el pastor:
la pastora está diciendo:
“¿Por qué tiene luz el sol?”
Las ovejas, cabizbajas,
vienen todas al portón:
¡Una caja larga y honda
está forrando el pastor!
Entra y sale un perro triste:
canta allá adentro una voz
-“Pajarito, yo estoy loca,
llévame donde él voló”:
el pastor coge llorando
la pala y el azadón:
abre en la tierra una fosa:
echa en la fosa una flor:
-¡Se quedó el pastor sin hijo!
¡Murió el hijo del pastor!