Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Martínez Bouzas: Críticas literarias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Martínez Bouzas: Críticas literarias. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de octubre de 2021

Brújulas y Espirales: Pablo Cazaux, Muertos a la carta

 

Blog literario de Francisco Martínez Bouzas


RECETAS PARA EL VIAJE AL MÁS ALLÁ


Muertos a la carta

Pablo Cazaux

Menoscuarto Ediciones, Palencia, 2018, 180 páginas



    


   Un curioso e inédito  chef que trabaja en el restaurante Le Rêve es el encargado de recibir a las almas vivas de los muertos que aún no son conscientes de su condición. Partiendo de este hecho, el escritor argentino Pablo Cazaux (Avellaneda, Buenos Aires, 1967)  presenta esta novela que se hizo merecedora del IX Premio Tristana de novela Fantástica. El autor es un escritor con una amplia obra narrativa (novelas y cuentos), en la que, desde distintas perspectivas, enfoca el problema de la identidad y de la violencia.

   En Muertos a la carta, el chef propone a sus comensales los platos más idóneos, dada su condición, y les transmite lo que ninguno de ellos quiso escuchar. Los cual no es de extrañar porque los muertos son muy difíciles y sus gustos, muy especiales: beber, charlar, los juegos de azar, y su humor es tan cambiante como volátil.

   La novela se halla comprimida en dos semanas. En esos pocos días, el chef M contará su trabajo y las sutilezas que se verá obligado a emplear para que sus clientes le cuenten sus vidas y comprendan que finalmente ya no son  de este mundo.

   Cuando llega un nuevo comensal -por lo general llegan en pareja-, el chef, antes de recomendarles ningún plato, les hace saber que tanto él como ellos deben saber algo sobre sí mismos. Solo entonces les ayuda a tomar la decisión, inspirándose en lo que cuentan.

   El primero que se le presenta es un sicario. Y mañana va a matar a un hombre. Tres años de intentos y todos fallidos. Acto seguido, una mujer con planes de divorcio. Una mujer, con amante oculto, que trata fatalmente a su marido, que ni siquiera le había reprochado lo del amante. Una lasaña de mejillas de ternera es el delicado menú que les prepara. El miércoles llega un hombre muerto que no sabe  de su condición. Le gusta la charla porque al tener problemas por resolver, siempre vuelve a contar sus historias. Tal es el caso de una mujer mayor acompañada por un pequeño monstruo, un enano de unos cincuenta centímetros, que anotaba números de forma compulsiva. Ninguno de los dos se sacian de comer ni de hacer de la venganza el motivo de sus vidas.

   Durante los catorce días, el chef M cuenta su trabajo y sus estrategias para que los clientes le revelen sus vidas y comprendan que están muertos y, al mismo tiempo, que nos entretiene o aterra con las situaciones que viven sus muertos vivientes, casi siempre relacionadas con aquellas almas que nunca llegan a buen fin.

  Pablo Cazaux diseña un protagonista perfectamente logrado para la función que realiza: entre cínico  y compasivo, capaz de entablar con los vivientes muertos -o muertos vivientes- jugosos diálogos rebosantes de sutil humor negro. Además el autor sabe otorgarle a la acción y a la situación que nutre cada día y cada menú, cierto aire inquisitivo y misterioso. Habla además de la muerte con una amalgama de ternura y humor negro. Y sobre todo logra que sus comensales le cuenten sus historias para llegar a comprenderse a sí mismos.

   Encontramos historias truculentas, siniestras, trágicas, trágico-cómicas y especialmente humanas. Algo tan íntimo y personal solo lo logra el chef mediante una buena conversación y el gusto. Un buen plato suele abrir las pertas de las emociones.

  

                                            
Pablo Cazaux


 La novela y sus capítulos están bien estructurados, permitiendo su escritura que se combinen en armonía la explicación que en sus recetas hace el chef M con sus reflexiones sobre la condición humana y con las explicaciones que, en los encuentros con los comensales,  estos le dan o reciben para que se atrevan a dar el paso final: el viaje al más allá porque a la mayoría lo que les duele por dentro (la vergüenza por no haber cumplido hasta el final el papel de sicario, por ejemplo), les incapacita en sus actual condición.

   Novela fantástica, pero cimentada en la realidad de la vida con un punto de partida basado en un humor inteligente, mezclado con correctas y agudas proyecciones en el diálogo, acción, inventiva y recetas reales que el autor reconoce que han sido aportadas por un chef real.

En resumen, una novela que en el humor negro halla la modalidad con la que el autor la modula hasta lograr desdramatizar las historias del último y definitivo viaje.



Francisco Martínez Bouzas

lunes, 23 de agosto de 2021

Brújulas y Espirales: Rosa Aneiro, Resistencia

 

Blog Literario de Francisco Martínez Bouzas


RESISTENCIA, DE ROSA ANEIROS, PARA RECONCILIARNOS CON LA LITERATURA

Resistencia
Rosa Aneiros
Kalandraka Editora, Pontevedra 2010, 300 páginas.


     Rosa Aneiros – lo afirmaba en el año 2003 – forma parte de un grupo de narradoras gallegas emergentes, que en aquel entonces estaban superando la invisibilidad. Hoy sólo me queda dar fe de que la escritora es una realidad consolidada. Su estreno en la literatura gallega ( 1999 ), con una novela de estudiantes, que rompía con los tópicos, era ya todo un presagio. Dos años más tarde, al leer los relatos de Corazón amolecidos en salitre, hallamos la confirmación de lo que presentíamos: los bríos de una gran capacidad fabuladora. Y en el mismo año llega Resistencia, su primera incursión en la narrativa de gran formato. En Galicia fue reconocida con premios, recibida con críticas muy favorables y con un gran éxito entre los lectores. El año 2009 será el de sus arcas llenas, ya que dos novelas suyas recibieron el misma día dos de los premios más importantes del sistema literario gallego. Resistencia  aparece ahora traducida al español, en una edición fresca y primorosa de Faktoria K, sello editorial de Kalandraka. Leo esta versión con la misma fruición  con que en su momento degusté el original, pues la traducción de Eva María Carrión es fiel y congruente con los dos idiomas y sabe captar la fuerza de la escritura que esta mujer parece haber heredado de su progenie “percebeira”. Similar será también mi valoración
   El lector advertirá ya en la dedicatoria que Rosa Aneiros fabula para todos aquellos, hombres y mujeres, que dieron y siguen dando la vida por la libertad. Y de una manera muy especial para los presos políticos encarcelados durante cuarenta años en la prisión militar de Peniche ( Portugal ) por el único delito de ser fieles a sus ideas. También para Álvaro Cunhal, símbolo de la resistencia en el país vecino durante las Dictaduras de Oliveira Salazar y Marcelo Caetano. La novela nos sumerge pues en la realidad y en la ficción del  país vecino. En la historia política, social e incluso sentimental del Portugal de la Dictadura y de la Revolución de los Claveles. Y lo hace la autora con una fabulación memorable, con una novela que es literatura con mayúscula y nos regala una historia que cumple con  aquel requisito que exigía Susan Sontang: el requisito de la necesidad, porque como dice uno de sus personajes, la memoria es nuestra resistencia contra las vejaciones que sufrimos.
Rosa Aneiros
   Resistencia, a través de una singular saga familiar, aunque focalizada  en la pareja formada por Dinis y Filipa, nos  hace recorrer prácticamente toda la historia social y política del Portugal de las Dictaduras Fascistas del Estado Novo. Una voz  narradora omnisciente, que relata en tercera persona, introduce poco a poco al lector en la esencia de una historia que acontece en el oeste oceánico portugués, en la Marinha Grande, tierra rebosante de los olores bravíos de un Atlántico voraz y sumergida así mismo  en la crueldad estremecedora de la cárcel de Peniche. En el primer escenario brota y florece la historia de amor entre Dinis, hijo de soltera y obrero en una fábrica de vidrio, y Filipa, una joven perteneciente a la pequeña burguesía. En el segundo, nos encontramos con el paradigma de toda la represión política ejercida por la Dictadura salazarista  sobre cuerpos y almas. Y también con la imagen, testimonios escritos en el museo de la fortaleza,  a partir de los cuales desenvuelve la autora la historia central de Resistencia. Una historia que pretende ser, no la negación de la realidad, sino su explicitación. Las páginas que nos regala Rosa Aneiros se hallan suturadas por una invisible cadena de terror y otra de épica. Transitan por los capítulos del relato inmensos lotes de dramatismo, de pasión, inquietud, pena en los corazones, de violencia, derrotas, crueldades sin límite. Y otros rebosantes de utopías, complicidad y luchas fervientes por la libertad. Y personajes inolvidables como los que forman la pareja de protagonistas principales, o doña Leonor y muchos otros, entre ellos la mujer que sola en el mundo, sometida y humilde, vive la epopeya de los revoltosos.
Y al final, resistencia. La resistencia de los vencedores que lo perdieron todo, menos su dignidad, en la defensa de sus ideales. Resistencia de los protagonistas, tanto política como ideológica. Resistencia en sus sentimientos en sus sueños, en sus promesas, en su futuro.
   Rosa Aneiros resuelve la trama con un final inesperado y escalofriante, en un  capítulo (“ De cuentas saldadas y otras mentiras”) realmente antológico que pone el punto final a una novela construida con una arquitectura lineal, que no le ofrece ningún obstáculo al lector; con una prosa a la vez natural y evocadora, llena de vigor, que obliga a vibrar a la lengua, reventando todos sus registros y sin desdeñar ciertos adornos líricos y artificios de carácter visual. Esto es Resistencia, una novela que nos reconcilia con la literatura en un momento menesteroso.

Francisco Martínez Bouzas

miércoles, 23 de junio de 2021

Brújulas y espirales: Víctor Gómez Pin, El honor de los filósofos

 

Blog literario de Francisco Martínez Bouzas

FIDELIDAD A LAS EXIGENCIAS DEL PENSAMIENTO

 El honor de los filósofos

Víctor Gómez Pin

Acantilado, Barcelona, 2020, 600 páginas

 

   

 

El honor de los filósofos es el título con el que Acantilado pone en manos de los lectores una obra de gran envergadura de Víctor Gómez Pin (Barcelona, 1944). Víctor Gómez Pin es doctor de Estado por la Sorbona, Catedrático de la Universidad del País Vasco  y, en la actualidad, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona. Especializado en Metafísica y en Pensamiento Matemático. En 1989 obtuvo el Premio Anagrama de ensayo por su obra Filosofía, el saber del esclavo.

   El honor de los filósofos es un libro magno en varios aspectos: 600 páginas, que no pretenden ser una introducción a la filosofía sino un homenaje a los filósofos, merecedores de honestas en el sentido etimológico y más usual del término, sobre todo  a aquellas personas -de ellas trata este libro- sobre las que recayó hosquedad de forma real o simbólica. Pero que resistieron; la exigencia de fidelidad a su condición específica como animales de palabra y de razón hizo que cada una de estas personas perseverara en el combate de sí mismo.”. Fueron víctimas de la desafección por parte de los poderosos, de acusaciones que actuaron como coartada.

   Es el caso de Leibniz por reivindicar la paternidad del cálculo infinitesimal; de Tomas Moro por no subordinar la causa del papado de Roma al que servía, a los intereses de Enrique VIII. De Condocert, cuya alianza con el adversario lo convierta en enemigo de la Revolución; de Miguel Servet por haber puesto en tela de juicio dogmas teológicos como el carácter trinitario de Dios; de Copérnico y Giordano Bruno por negar la evidencia ya demostrada como falsa del geocentrismo. La hoguera fue la honestas con que los poderes públicos pagaron la fidelidad a su pensamiento de Miguel Servet o Giordano Bruno.

   Tuve la oportunidad de conocer y dialogar con Víctor Gómez Pin sobre estos y otros personajes merecedores de honor e la Semana de Filosofía celebrada en 1998 por el Aula Castelao e Filosofía de la que fue uno de los conferenciantes. Y en aquel entonces pude comprobar la admiración de Víctor Gómez Pin por estos seres humanos que no se enmendaron, a pesar de la muerte como amenaza y realidad, de pensar con radicalidad , y dieron muestras de saber responder con sus vidas a lo que consideraban que era la verdad.

   Varios son los criterios con que Víctor Gómez Pin escruta en los hombres y mujeres considerados filósofos y que homenajea en su libro: rigor en el propio discernir; firmeza para mantener esa convicción; prudencia para sortear los inevitables momentos de flaqueza; autoestima para resistir  y no derrumbarse ante la exclusión; andreia (una fuerza vital que sostiene a los seres humanos en los momentos más complejos para mantenerse fieles a sus ideas) para resistir la inmediatez del propio fin y mantener la entereza y la fidelidad a su verdad.

   

                                  

                                      Víctor Gómez Pin

 

 Este “pensador de larga carrera” que en Gómez Pin analiza estas virtudes a lo largo de este libro denso. Y la fidelidad a las mismas por parte de ciertos hombres y mujeres. Su dramatis personae incluye a pensadores de todo tipo, físicos, matemáticos, novelistas. Y comienza -como no podía ser menos- con Aristóteles exiliado dos veces de Atenas. Pero él fue el que nos ayudó a pensar. Su corpus engloba todos los saberes. Sospechoso por su condición de meteco, opuesto a los designios imperiales de Alejandro Magno. Diversas versiones nos hablan del final de sus días por envenenamiento. Sigue en este “dramatis personae” Baruch de Spinoza, filósofo holandés de ascendencia sefardita. Expulsado y condenado al exilio por los representantes de la ortodoxia hebrea, porque su obra chocaba contra la doctrina de un Dios transcendente al mundo. “Sus enemigos había logrado que el pueblo lo odiara porque aportaba los instrumentos que  permitían distinguir la hipocresía de la piedad verdadera y abolir la superstición”, escribe uno de sus biógrafos.

   Leibniz, filósofo y matemático. Acusado por los newtoninos de plagio debido a su teoría del cálculo infinitesimal. Cuando falleció, solo una persona sigue al féretro. René Decartes, filósofo y matemático, padre de la geometría analítica. Generó la desconfianza de la ortodoxia y tuvo que postergarse debido al clima creado por la condena de Galileo. Voltaire, modelo del “librepensador”, filósofo, dramaturgo y poeta. Sus Cartas filosóficas suscitan reacciones furibundas por parte de las autoridades religiosas. Posee el record de decretos en el Índice. Encarcelado y víctima de constantes persecuciones y condenas. Jean-Jacques Rousseau, contrapunto de Voltaire. Incomprendido por este y por sus mismos amigos al final de su vida: Olympe de Gogues: intentó dotar de leyes razonables al proceso revolucionario, pero fue guillotinada en 1793.

   Son muchas y muchos otros los que forman parte de este elenco de merecedores de la honestas o el honor de los filósofos: Nicolas de Condorcet, Sophie de Grouchy, André Chénier, Tomas Moro, Antoine Fusquier-Tinville, Miguel Servet, Juan Calvino, Galileo Galilei, Johannes Kepler, Hipaso de Metaponto, Téano, Pitagoras, Socrates, Hipatia… Una larga lista que tiene su remate en Mércel Proust.

    Este es solamente el exordio de un libro, con capítulos profundos y, a la vez de amena lectura. Ocho partes donde Gómez Pin da muestras de un saber enciclopédico que sabe traducir en lenguaje legible  -hay secuencias que se leen como un ameno e interesante relato-, apto para iniciados en la filosofía y para profanos en este saber. Un libro en el que quizás su tema central es en palabras del autor: ·si el pensar puede llevar a  hoguera, el no pensar quizás supone una amenaza mayor, porque en el acto de pensar está encerrada toda esperanza.”

 

Francisco Martínez Bouzas

martes, 27 de abril de 2021

Brújulas y Espirales: Santiago Casanova, Cuentos del valle de Lemos

 

Blog literario de Francisco Martínez Bouzas

CUENTOS DEL VALLE DE LEMOS

Cuentos del Valle de Lemos
Santiago Casanova
Autoedición, Charleston, 2015, 107 páginas

   Santiago Casanova es un gallego nacido en Madrid, mas con indisimulables raíces gallegas a flor de piel,  a pesar de que escribe en castellano. En su momento se inició en la escritura en uno de esos talleres que en teoría forman escritores. Debuta en el oficio/pasión de publicar, recurriendo como tantos otros y otras a la autoedición. De su imaginación y de su pluma han salido ya varias colecciones de relatos: Cuentos de amores y pistolas, Perros hambrientos, Después de la primavera y estos veinticuatro relatos que llenan de contenido su libro Cuentos del Valle de Lemos. Leo con placer los relatos de este último volumen, preñados todos ellos de substancias diegéticas que saben a GaliciaRelatos de mediana extensión, alimentados muchos de ellos en las leyendas, en la oralidad y en una fértil capacidad imaginativa creadora. Historias reales o inventadas que muestran una imagen muy verosímil de la Galicia rural o semi urbana en la primera mitad del pasado siglo. Santiago Casanova recrea con acuidad las formas de vivir, el espíritu del tiempo, con una notable capacidad para  acercarnos y hacer tangibles los ambientes, sobre todo las miserias del medio rural, terreno propicio para la actuación de los caciques y para distraer el hambre con el cine de las tardes de los domingos.
   Relatos de tonalidad costumbrista que recuperan la vida en el Valle -así se titula una de las prosas de esta colactánea-, y en los que la imaginación y la realidad van una vez más de la mano. Con abundancia de actantes, la mayoría del entorno familiar del relator. Que amalgaman aventuras andariegas, onirismo erótico y el despótico asesinato que impunemente comete el señor para que nadie le levante una hembra. El retrato de Caracha, un arquetípico caique decimonónico: gana terrenos en las partidas de cartas y llega a jugar la honra de las mujeres o de las hijas, deudas que jamás dejaba de cobrar. Los cuerpos de los Chavaga despeñados en las espesuras del Courel, convertidos en la Santa Compaña de las tierras de Lemos. Los remojos y nubarradas que  se suceden al compás de la tormenta interior de la adolescente que ya se siente mujer, al ver que no es correspondida por el galán de sus sueños. O impactantes imágenes del ahorcado bamboleándose  entre las nieblas del alba para penar su desgracia amorosa. El sí quiero sacramental del abuelo en mitad de la madrugada. También la presencia de la Guerra Civil, con la casa de las putas monfortinas sirviendo de refugio al miliciano republicano. Otros relatos que, sin incidir abiertamente en los tópicos de brujas y meigas, resaltan la capacidad intuitiva de la abuela para adivinar el sexo en las preñeces. Acierta el autor al incluir  en este fresco, a la vez realista e imaginario, los cuentos de curas y abades, figuras que en la Galicia de otros tiempos revestían características ciertamente imperecederas: estómagos insaciables que comen y comen para alejarse, aunque no siempre, de los demonios de la carne. O los mal, o buen decires, populares sobre los amores de los curas con sus amas o mucamas.
   Relatos que a veces penetran y traspasan los límites de lo extravagante o le hacen guiños al humor y a la picardía: la miel de la flor de Camariñas que le permite al tío Roque disfrutar y satisfacer a muchas hembras distintas. O el relato cimentado en la abundancia de parvos en tierras monfortinas. Parvos que solo saben insultar o que están más salidos que los hombres normales.
   Relatos en definitiva que se leen de forma placentera, ajenos a enmarañados  artificios formales o compositivos, pero con un acertado empleo de un estilo de prosa sencillo, mas correcto, limpio y aséptico, y en el que no sobran los frecuentes galleguismos (cachelos, concello, millo, carballos, rexouba, muller…), ya que acercan la cuentística  de Santiago Casanova al espacio que tematiza. Una cuestística en la que espero que crea el mismo autor y los editores y que, pese a estar tan ligada a las leyendas y posiblemente a la oralidad, demuestran un buen ejercicio imaginativo y creador, como también se puede apreciar en  su volumen  Después de la primavera, una colección de relatos que nada tiene que ver con el ruralismo popular ni con el alma gallega, marchamos por excelencia de los cuentos de este volumen.

Francisco Martínez Bouzas

                                                   
Santiago Casanova
Fragmentos

“Su afición por las partidas de cartas le hizo aumentar el número de terruños que poseía. Se jugaba las pequeñas parcelas contra desgraciados a los cuales esquilmaba haciendo toda suerte de trampas. Sobre la mesa de juego se ponían las escrituras de posesión de la tierra, que pasaban a poder del tatarabuelo Caracha en un par de manos bien jugadas. De vez e cuando, se dejaba ganar y perdía algún terreno al que no tenía mucho aprecio, para que se corriera la voz y nadie pensara que sólo ganaba por amañar las partidas. Llegó a perfeccionar tanto su habilidad para hacer trampas que, cuando ya no le satisfacía mover tierras, decidió jugar con la honra de las mujeres. Apostaba el derecho de pernada sobre la esposa del que perdiera la partida o la primera sangre de las hijas casaderas más apetecibles. Acompañado por sus dos gregarios y los perros, llegaba a las casas de los desgraciados que habían perdido la honra de la esposa, presto y dispuesto a cobrarse la deuda.
-No te lo tomes así, hombre, que sólo va a ser un ratito -le palmeaba la espalda al deudor.
-En el juego hay que saber ganar y saber perder -le estrechaba la mano con fuerza al derrotado.”

…..

“Esta miel da el poder que todos los hombres quieren -me dijo una vez como transmitiendo un secreto ancestral-. Gracias a esta miel, preferí permanecer soltero y disfrutar de muchas hembras distintas. Las camariñas son la flor del amor puro. Ahora ya soy viejo, pero aún puedo satisfacer plenamente a todas las mujeres que compartan conmigo el paladeo de este néctar que encabrita la libido y fecunda ansias incontrolables. Hasta las más jóvenes doncellas, que podrían ser mis nietas, me piden que las embadurne el cuerpo de esta miel, que les dé caramelillos con el néctar de las camariñas y que me pierda con ellas en el bosque. Recuerda que el sabio refranero nos dice que a quien abejas tiene, nunca le falta un buen postre en la mesa.”

…..

“Le dio entonces por perseguir a una rapaza que vivía cerca de la estación de ferrocarril y que se llamaba Sabela. Era una moza deslumbrante que vestía a la moda de Coruña como una señorita bien. Una soleada mañana de un domingo de mayo, en el típico paseo por la rúa del Cardenal, en un instante en que Sabela se despistó mirando zapatos en un escaparate, el primo Xaco se le puso al lado y le alzó la falda, dejando a la vista de todos los que por allí pasaban unas bragas rojas de encaje. Ella soltó un grito y el bofetón a Xaco se lo dio Camilo, un joven que cortejaba a Sabela y que se vio obligado a hacerlo por quedar como un caballero, aunque le daba pena hacer daño al parvo. La visión de las bragas rojas de Sabela turbó más la cabeza del primo Xaco, tanto que se fue al monte y estuvo allí perdido cuatro días machacándosela sin parar. La tía Regina pidió ayuda al tío Manoliño y este con otros dos vecinos de Caneda, organizó una batida por los alrededores, con los perros de caza olfateando cada palmo del bosque, sin encontrar ni una pista del chaval. Cuando ya le daban por perdido, regresó a casa, desaliñado, hambriento y con los pantalones salpicados de resecos manchurrones cristalinos en los aledaños de la bragueta. A consecuencia del exceso de esos días, el pellejo del pito lo tenía en carne viva. Por su cuenta y riesgo decidió untarse miel para que las costras se le suavizaran y dejara de picarle. De ahí le vino la idea de dársela a probar los gatos para que lamieran la miel con su lengua rugosa y darse él un gustirrinín. Cuando la tía Regina le sorprendió en un rincón oscuro de la cuadra, rodeado de gatos y con los pantalones por los tobillos, primero se quedó muda, asustada, llorando en silencio, hasta que consiguió gritar:
-¡Si tu padre viviera no te atreverías a hacer estas guarradas!
Entonces Xaco se giró y, aparatando a un gato de una patada, respondió a su madre con mirada desafiante.
-Mi padre murió como lo que era, como un cerdo.”


(Santiago Casanova, Cuentos del Valle de Lemos, páginas 7, 75,79)

martes, 23 de febrero de 2021

Brújulas y Espirales: Lino Novás Calvo, El negrero

 


Blog literario de Francisco Martínez Bouzas

"EL NEGRERO", VIDA NOVELADA DE PEDRO BLANCO FERNÁNDEZ DE TRAVA


El negrero
Lino Novás Calvo
Tusquets Editores, colección Fábula, Barcelona, 2011, 296 páginas.

El Diccionario de literatura española e hispanoamericana dice que a Lino Novás Calvo se le considera uno de los iniciadores del realismo mágico. Pero el escritor gallego es sobre todo el fundador del uso literario del habla cubana y especialmente del habla habanera con muy poca vigencia en la literatura cubana. Nacido en As Grañas do Sor (A Coruña), en 1905, Lino Novás emigró a Cuba con siete años, realizando los más insólitos y variados trabajos. Viajó a Nueva York de donde regresó dominando otro idioma, lo que le permitió traducir a Hemingway, Faulkner, Huxley y Lawrence. Y se hizo escritor de forma autodidacta. Como periodista de un diario cubano, recaló en Madrid en 1931, donde colabora periódicamente  en Revista de Occidente y gana la amistad de Valle Inclán y Unamuno. Fue un hombre de existencia novelesca y en la Biblioteca del Ateneo madrileño recoge abundante documentación sobre la trata de esclavos, que le permitirá publicar en 1933, El negrero. Vida novela de Pedro Blanco Fernández de Trava. Es su única novela, rescatada por Tusquets Editores en 1999 y reeditada ahora en la colección Fábula. No obstante, su gran aportación a la literatura cubana se compone de cuentos que pueden ser considerados obras maestras.
El negrero es una novela de “extraordinarias historias de aventuras verídicas”, vividas casi todas en el mar y en las costas africanas, principalmente en Sierra Leona y en Gallinas (entre Liberia y Sierra Leona), donde funda su gran factoría para el comercio de esclavos.
Su héroe es Pedro Blanco y la novela recrea la historia de la piratería a partir del reprobable contrabando de esclavos negros y las complejas relaciones establecidas entre negreros, marineros, jefes tribales, autoridades coloniales y los hacendados americanos. Pedro Blanco nació en Málaga en 1795. Ingresa en la Escuela Náutica, pero al poco tiempo abandona sus estudios  por desavenencias con su padrastro y debido a un incesto cometido con su hermana, y se mete de polizón en un barco, iniciando su vida de peripecias y aventuras que le llevará del Mediterráneo a Terranova, para enrolarse posteriormente en barcos negreros. Cruzando el Océano se curte en todo tipo de navíos y sobrevive no solo a la dureza del mar, sino también a las epidemias, persecuciones de los cruceros -a comienzos del siglo XIX se habían promulgado las primeras leyes contra la trata de esclavos-, traiciones, motines de los esclavos y actos de piratería. Mas Pedro Blanco aspira a más y en las costas africanas crea  su propia factoría en la que ganó incontables riquezas, entre salvajes guerras tribales, asesinatos, magias e inverosímiles episodios de crueldad, salpicados por algún acto de ternura.
El protagonista de esta vida novelada es un blanco que tiene el alma negra, teñida por el oficio de negrero. Por eso la novela es un cruel libro de aventuras que tiene en el mar su espacio privilegiado. Por consiguiente, el encuentro con piratas, las persecuciones, los motines, la escasez de alimentos, el agua corrompida con gusanos y miasmas, grandes tormentas y calmas chichas son sus temas recurrentes. Pero hay algo más: Pedro Blanco Fernández de Trava (el mongo de Gallinas) es un ser atroz, digno de figurar con otros negreros o dueños de factorías de la trata en esa historia universal de la infamia, cuyos primeros capítulos inició Borges. Los  asesinatos, robos, naufragios, abordajes, violaciones, toda clase de oprobios, episodios de espeluznante verismo como el lanzamiento de cargamentos humanos al mar para rehuir la persecución de la justicia, logran indignar al lector, reivindicando así la rebeldía de los oprimidos, del negro que estalla por medio de la fuga o de la venganza.

Lino Novás Calvo

En El negrero sucede de todo porque su autor analiza agudamente una época en la que se cometen algunas de los episodios más despreciables y aterradores jamás vividos (el comercio de unos hombres por otros). Pero en el fondo Lino Novás muestra el horror de un mundo que continúa siendo el nuestro, porque el racismo sigue estando ahí, protagonizando sucesos vergonzosos. Un escritor pues y un libro para rescatar del olvido.
Lino Novás penetra en la corriente negrista del indigenismo iberoamericano a través de una gran intuición y de una increíble capacidad de síntesis  de la documentación sobre el tráfico de esclavos, fundiendo muchos datos bibliográficos con los hilos y la magia de la ficción. La prosa de Lino Novás, de apariencia desmañada, ansiosa, tirante, de frases cortadas y poca descripción, se mueve en breves ondulaciones adornadas por el deleites sensual de los retratos corporales de la raza negra, especialmente de las mujeres de piel oscura que aparecen en la novela en abigarrados harenes y en su reluciente desnudez del color de la selva.

Francisco Martínez Bouzas




Fragmentos

“Los compradores eran hacendados, con piedras de Minas Gerais y grandes vegueros en la boca, o damas de igual rango. Junto a Pedro y sus compañeros pasó una gran dama con una larga capa roja, sombrero de fieltro sobre un turbante blanco y zapatos bordados. Era la hermana de Pedrâo. Al andar recogía la capa y mostraba la puntilla del refajo. Caminando era como un barco con galeno sobre un mar tranquilo. Aquel porte parecía pesar más que sus años. Había venido a la feria a caballo escoltada por una guardia de negros y mulatos. Se llamaba Modesta y manejaba su hacienda como una amazona. Al acercarse a ella el primer esclavo, brindado por una cigano, Modesta se desprendió de su altivez y comenzó a examinar minuciosamente, tentando sus músculos, llevando a la lengua el dedo impregnado de su sudor -pues en el sabor del sudor se conocía la salud del negro- y llegando hasta lo más secreto. Aquello lo hacía todo comprador. El cigano sonaba el látigo y hacía bailar, hablar, cantar, correr y reír a los cautivos. Al fin de escoger mucho, Modesta se quedó con un hermoso muleque mandingo”

…..


“Las leyes de los negreros prohibían a los marineros fornicar con las negras a bordo. El que lo hiciese perdía su sueldo y corría el riesgo de ser azotado. A los oficiales se les permitía, a veces, según el capitán, y cada uno solía escoger una negra para la travesía. De Buen  ponía leyes severas en esto. Los compradores pedía a veces vírgenes y otras negras por preñar o preñadas con macho elegidos por ellos.
En este viaje era difícil impedirlo. Las negras dormían en cubierta, protegidas por lonas, sobre las tablas o la obra muerta. Los marineros, favorecidos por el ocio, gateaban hacía ellas, por debajo de las lonas. Las negras no gritaban por eso. Los marineros les llevaban escudillas de aguardiente, y ellas se pirraban por los marineros. Al descubrirlo, De Buen buscó a los culpables, pero en vano”

(Lino Novás Calvo, El negrero,  páginas 72-73, 129)

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Brújulas y Espirales: Joseph Roth, La leyenda del santo bebedor

Blog literario de Francisco Martínez Bouzas


LA LEYENDA DEL SANTO BEBEDOR


La leyenda del santo bebedor
Joseph Roth
Traducción y epílogo de Ibon Zubiau
Alianza Editorial, Madrid, 2020, 120 páginas.

    


   Alianza Editorial se suma, con la suya, a las  múltiples ediciones de este libro (Die Legende von heiligen Trinker) que han visto la luz, que traduce y para la que ha escrito el epílogo Ibon Zubiaur. Cuando el libro se editó por primera vez en 1949, Joseph Roth ya había fallecido, y llevaba una década prácticamente olvidado. Murió en una habitación de un viejo hospital parisino, exiliado, alcoholizado, y arruinado.
   La leyenda del santo bebedor, cuyo original fue escrito en 1939, fue el último manuscrito que el autor nos legó. Un personaje que se retrata en el relato hasta el punto de que antes de su fallecimiento, se describió a sí mismo, en una suerte de testamento vital como “maligno borracho y poco lúcido”. Causa, sin duda paradójica extrañeza que este hombre convirtiera al protagonista de esta historia, Andreas Kartak, un vagabundo proveniente de de Silesia, en el santo bebedor. Buena parte de la obra de Joseph Roth se perdió en el momento en que los nazis arrestan a la mujer que conservaba su archivo..
   La leyenda del santo bebedor es un relato autobiográfico de Roth. Albert de Lange, editor de Amsterdam, lo publicó póstumo. Toda la dispersa vida de Roth, especialmente sus últimos años,  ase contrae en París, donde actúa por última vez con lucidez. Y parece que en secreto fue fiel a su única y aparentemente inútil promesa.
   Solamente los grandes genios de la escritura son capaces de mantener su talento hasta el final. Josph Roth no fue una excepción, y en su postrer relato, nos regala una historia extraordinaria, en la que, en muy pocas páginas, fue capaz de atesorar y dar visibilidad a todo su genio. Es La leyenda del santo bebedor, su último que conecta con sus últimas experiencias como clochard  en París.
   La trama, situada probablemente en 1934, sigue los acontecimientos de un alcoholizado, Andreas Kartak. Reside bajo los puentes del Sena. Y había llegado a París proveniente de las regiones orientales del imperio austrohúngaro, donde había trabajado como minero y había matado al marido de su amante. Una tarde recibe doscientos  francos de un hombre que había decidido convertirse al cristianismo. Le ordena que  devuelva el dinero ofreciéndoselo a Santa Teresa de Lisieux  al concluir la misa. Andreas se empeña en restituir el dinero en múltiples ocasiones. Pero el destino parece mimarlo y es protagonista de una serie de milagros, en forma de dinero que le dan o encuentra. Ese dinero le ayuda aponer orden en su vida, habituarse a hábitos decorosos, a contactar con amigos de antaño y con la mujer amada, Karoline que había envejecido y con la que hace un viaje, se enfadan y pasan la noche juntos, pero, al amanecer, Andreas   la encuentra pálida, hinchada y con una respiración pesada. Es el sueño matutino de la mujer que envejece.
   Se viste y sale furtivamente. Compra una cartera usada, y dentro de la misma halla un billete de mil francos. Un antiguo compañero de escuela, ahora futbolista famoso, lo alberga y le viste desde la cabeza a los pies. Tiene aventuras con una bailarina del casino que le roba la mayor parte del dinero, pero él  no se ofende, porque “el placer  se paga”. Pero sigue pensando  que los milagros iban a continuar todavía más durante un cierto tiempo, y hace lo que hacen los pobres acostumbrados a la bebida. El domingo siguiente se acerca a la iglesia, y antes de poder devolver el dinero, se siente enfermo y muere en la sacristía, “porque los curas -piensa- algo entienden de morir y de la muerte.”
  

                                          
Joserph Roth (archivos)



 Uno de los principales temas de fondo de la novela es sin duda la incierta colocación social que Roth refleja en sus novelas y relatos. Andreas, al recibir la primea donación de dinero, quiere saber cómo la va a devolver porque él es un hombre de palabra y posee una cierta dignidad. Andreas Kartak se mueve en la zona insegura que media entre el bienestar y la aberración, participando, sin darse cuenta, en los ritos de la burguesía que  a la vez lo atrae y lo disgusta. Entre el autor y Andreas existe una cierta similitud: los dos provienen del imperio austrohúngaro conquistado por los nazis. Los dos consumidos por el abuso del alcohol. Y sin embargo, mágicamente atados a la vida y a sus inexplicables eventos. Llenos e esperanza y seguros de su propio valor, a pesar de la indiferencia de quien los mira.

Francisco Martínez Bouzas

lunes, 23 de noviembre de 2020

Brújulas y Espirales: Rosy Paláu, Recuerdos que ya no existen

Blog literario Francisco Martínez Bouzas


"RECUERDOS QUE YA NO EXISTEN": ACARICIANDO LAS SOMBRAS


Recuerdos que ya no existen
Rosy Paláu
Instituto Sinaolense de Cultura, Culiacan (México), 2019, 80 páginas.

    


   Desde Culiacán (México) me llega este pequeño libro de cuentos que una gran persona,  excelente poeta y narradora, pone de nuevo ante mi asombrada mirada. Once cuentos que se suman al anterior libro de relatos de Rosy Paláu, La casa del arrayán.Y no menciono sus seis libros de poesía. Y una vez más, la escritora mexicana nos demuestra que no todo está inventado, que la creatividad humana es capaz de brindarnos, en momentos inesperados, nuevos albores con la capacidad de sorprendernos con la magia de la ficción. Quizás sean imposturas, pero en todo caso son fantásticas imposturas, si bien la mayor parte de ellas crecieron desde un territorio abonado. Desde experiencias vitales de la autora.
   Robert Lemm en la contraportada lo ha expresado con precisas palabras: “…las cosas buscan realidad en su reflejo.” Y ese reflejo se lo aporta  la creatividad de mujeres y hombres capacitados para convertir los cotidiano o la inasible en letra escrita.
  Y así, acompañados por seres constantemente en trasiego, tanto e la claridad como en las sombras nocturnas, leo los once relatos que nos brinda el ingenio y la imaginación, convertidos en palabra, de Rosy Paláu.
   En el primer relato, “Pero yo no juego”, de puro sabor mexicano, se nos habla del amor. Algo tan cálido y dulce que luego permanece en el recuerdo, de los escapularios benditos colgados de un clavo porque así cuidan más de la noche, en la que el aire pasa como la letra de una canción. Del gusto por los cuentos a los que una de las contertulias se niega a jugar a pesar de que le gustan. En el segundo relato, escuchamos tragedias ante las que hay que poner cara de sufrimiento, baños en cascadas de terciopelo, espejos en los que uno se encuentra aparecidos flotando en el humo. Pero sobre todo se nos habla de la enfermedad de Fabricio de la que quiere curarse, de la mujer deseada a las que solo puede tocar con los pétalos de una flor. Y en efecto, ya en la cama dibuja su cuerpo con una flor. Aunque esto solo sea el espejismo soñado de unas sombras ¿será esto el amor?
   Rosa, se nos dice en el tercer relato, debe irse temprano a la  casa, le repiten las almas en pena, pero ella está muy a gusto en el río mansito. Y lo mismo le ocurre en la iglesia en la que se refugia. Un relato que refleja la querencia del pueblo mexicano por los muertos, como otros de la colactánea. Los muertos que transitan entre los vivos después de fallecer. En otro relato nos encontramos con Luisa que le gustaría estar loca para que todo fuera suyo, pero lo único que quería era echarse en brazos de Cipriano que la llama desde abajo, Pero su coraje es pequeño porque cree que es pecado. Así que se acostó y la soledad se transformó en su cortina.
   Se nos pregunta en otro de los relatos: ¿Qué puede hacer el alma sin cuerpo, a ver dime? Por eso yo te invento aunque sea en la sombra. En uno de los cuentos se nos habla del vicio y las palabras escritas nos ofrecen una sabia respuesta: “El vicio es no querer irte de donde de donde no quieres”. Pero  como siempre el interlocutor no cambia sus razones y así se ventilaban las botellas.
Hay relatos como “Sitio que había soñado mucho” en los que suena la invitación de ir a juntarse con los muertos, y Manuela que dialoga con las ánimas, pero allá, en el lugar de su pláticas, apenas amanece. También el deseo ocupa una parcela en algunos de los cuentos: a María Jesús todo le huele a Mateo y “tu cuerpo-le dice- es un portal donde mi deseo se refresca”. Pero habla con él y le dice que eso se lo dijo antes de que se muriera.
    
 
                                             
Rosy Paláu
 

   Si en algo se cimientan los relatos de Rosy Paláu es en el onirismo y en ese “estar al tanto” o “saber” que domina buena parte de la cultura mexicana, del intercambio entre la vida y la muerte. En muchos de los relatos están presentes familiares o amigos que se meten en los sueños, y de los que no sabemos, a ciencia cierta, si están vivos o muertos. Relatos pues poblados de relaciones humanas entre hombres y mujeres, a veces muertos, y recuperados en los sueños; o en la realidad. El ejemplo es  ese Lázaro que desenterraron luego de estar un buen rato en la tumba. Rosy Paláu ha tenido la  acuidad y el atrevimiento de saltarse la gramática del cuento canónico. En sus relatos no hay inicio, desarrollo y desenlace. Relatos que por empezar “in media res” muchas veces son más sabrosos porque la red de dependencia mutua que se establece entre las distintas secuencias y elementos es diáfana y por eso la comprensión entre todos los elementos del discurso se mantiene. Prosa fluida, sin altibajos, sensual, emielada pero sin que nos empalague. Y también muy expresiva. Los personajes perfectamente matizados, no por abundantes descripciones, sino por lo que dicen o hacen. Y con el mismo plus añadido que siempre aplaudo: la presencia de los usos locales del español  de México que tanto enriquece el idioma común.

Francisco Martínez Bouzas