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sábado, 9 de agosto de 2025

La cocina a mi alcance: Alubias fritas con calabacín

 



Según donde hayas nacido así hablarás de frijol o alubia blanca, de poroto o caraotas blancas, de haba o perla, de frisol o habichuela, de Navy bean o frijol Yankee…, hay mil formas para llamarla. Es uno de los alimentos más antiguos conocidos del hombre y ha formado parte importante de la dieta humana desde tiempos remotos.

Planta originaria de América Central y América del Sur, se dice que comenzó a cultivarse hacia el año 7000 a.C.

De floración anual, es un frijol blanco, seco, más pequeño que muchos otros y tiene una forma ovalada, ligeramente aplanada​ y arriñonada. Puede ser de tipo arbustivo o de enredadera.​

Cuando Cristóbal Colón llegó al Nuevo Mundo florecían diversas variedades de frijoles. Y eso trajo consigo que, a principios del siglo XVII, los frijoles ya fueran populares en Europa, África y Asia.

En Cuba, en las Islas Canarias, Andalucía…, se llama habichuela a las vainas verdes de esta planta.

El nombre "Navy bean" le viene porque la Armada de los Estados Unidos lo tiene como menú principal, alimento básico para sus navegantes desde mediados del siglo XIX. Otro nombre popular para el frijol durante la Segunda Guerra Mundial, en Australia, fue el de "frijol Yankee", cuando fue necesario encontrar un alimento económico y nutritivo para las tropas.

 


Ingredientes

Un bote de alubias blancas cocidas

Un calabacín

Una cebolla morada

Un diente de ajo

Un tomate

Una cucharadita de pimentón dulce

Perejil fresco picado

Aceite de oliva Virgen, sal

Preparación

Echamos aceite de oliva en una sartén a fuego fuerte, cuando esté bien caliente añadimos las alubias previamente enjuagadas y la freímos hasta que estén doradas. Las retiramos a un plato con papel absorbente.

Cortamos el calabacín en rodaja finas En la misma sartén pochamos la cebolla y el ajo picadito a fuego lento hasta que estén transparentes.

Incorporamos el calabacín y cocinamos hasta que esté tierno. Añadimos el tomate picado y el pimentón dulce y cocinamos durante un par de minutos más.

Salpimentamos al gusto y servimos poniendo como base las alubias encima el preparado de calabacín y lo decoramos con perejil.

 

¡A comer!

martes, 9 de julio de 2024

La cocina a mi alcance: Migas con peras, uvas y huevos fritos

 



El pan es la materia prima de las migas. Suele utilizarse pan candeal. Los que tienen mayor densidad de migas, diría mi abuela que las hacía con hogazas y con cualquier pan duro del día anterior.

El día de la reunión de amigas, Aleida se presentó en casa y dijo que ese día le tocaba entrar en la cocina. Nadie le llevó la contraria. Para ella, nómada, trashumante por naturaleza, callejera por afición, la rapidez cuenta, y hace las migas con lo que tenga a mano. 

Y en casa solo había pan de molde.

Mientras una trabajaba, las otras se documentaban y… ¡Sorpresa!

La escritora Emilia Pardo Bazán publicó algunas recetas en su obra «Cocina Española Antigua y Moderna».​ Entre ellas describe las migas de la academia, que las servían regularmente en la Academia Militar de Toledo, como alimento típico de la milicia española hasta finales del siglo XIX.

En su versión más sencilla, las migas consisten en sofreír con ajos y aceite de oliva los trozos de pan duro, previamente humedecidos en agua, hasta que se doren. Se acompañan de torreznos, longaniza, chorizos fritos, pimientos fritos, sardinas, pepinos… Constituyen una comida completa.

Aleida acomoda a su gusto y buen hacer las recetas que heredó de su madre.

 

 

Ingredientes

2 huevos por personas

100 gramos de pan de molde sin corteza

Peras

Uvas

Aceite de oliva

Sal y pimienta

100 gramos de queso parmesano rallado

Un vaso de leche

 

Preparación

Nuestra amiga dejó secar el pan de molde, lo troceó y lo echó en la «sartén de migas» que se ha traído expresamente de su casa con un cucharón de madera. El aceite bien caliente, especificó, una pizca de sal y otra de pimienta. Recordó de pronto la tensión arterial e imagínense lo que no echó.  

Una de las amigas se acercó a cotillear y la puso a cortar las peras en dados pequeños y las uvas a la mitad.

Calentó la leche y cuando estaba a punto de hervir añadió el parmesano e hizo la salsa, revolviendo.

Llegó el momento de freír los huevos.

En un plato tipo fuente puso las migas con las peras y las uvas en una de las esquinas, en la otra los huevos fritos. Por último, en una salsera de cerámica con dibujos geométricos, vertió la salsa de queso parmesano para que cada cual hiciera la combinación que más les gustara.

 

Ya me diréis

 

 

lunes, 9 de enero de 2023

La cocina a mi alcance: Calamares a la sidra

 



 

Me gustan los calamares o las rabas como quiera que los llamen, como quiera que me los pongan. Y eso lo sabe mi amiga Mari Tere a la que también le gustan las leyendas, en especial una escandinava: El Kraken, que significa en noruego: «monstruo marino legendario».

Allá por el siglo XII, en Noruega, hubo un animal del tamaño de una isla flotante, que poseía fuertes y largos tentáculos, capaces de enroscarse con facilidad en los mástiles de los barcos, en los cuerpos de los hombres y así, llevarlos al fondo del mar.

El verdadero peligro era el remolino que creaba después de sumergirse en el océano. Los supervivientes contaban el relato de ese monstruo de los mares que aparecía junto a las costas de Noruega e Islandia, así se mantuvo en el imaginario colectivo de los marineros alimentada por esa rica tradición oral de avistamientos y naufragios.

Podría ser un calamar gigante, ese que los humanos rara vez han visto, ya que vive en aguas muy profundas. Julio Verne fantaseó, que el Capitán Nemo desde su submarino, había visto al famoso calamar gigante en Veinte mil leguas de viaje submarino, en 1870.

Y ¿quién es el guapo que se atreve a discutir, sin haber explorado aún gran parte de los océanos del planeta, que no haya un animal más grande, más antiguo, más aterrador que un calamar gigante? 

 

Ingredientes para una persona

200 gramos de calamar

1 pimiento verde (pieza grande)

1 pimiento rojo de asar (pieza pequeña)

½ cebolla

1 pellizco de pimienta negra

½ pellizco de sal

2 cucharaditas de café de aceite de oliva

¼ vaso de sidra

 

Preparación:

Limpiamos los calamares y los cortamos en trozos. Secar con papel de cocina y reservar. Limpiar, pelar y cortar toda la verdura.

En una cazuela o sartén honda ponemos a fuego lento aceite de oliva y una vez caliente añadimos los trozos de calamar. Los movemos durante dos minutos hasta que suelten el agua. Los retiramos y lo secamos en papel cocina.

Limpiamos la cazuela y volvemos a poner en ella aceite de oliva y cuando esté caliente añadimos la cebolla. Una vez pochada. echamos el resto de verduras, sal y la sidra. Lo removemos durante unos dos minutos. Lo pasamos a una batidora y lo trituramos todo, haciendo una salsa. Si quieres puedes dejar las verduras enteras.

Añadimos los calamares y la salsa (con un poco de agua si fuera necesario) y lo mezclamos todo. Todo ello lo dejamos cocinar hasta que los calamares estén tiernos y la salsa espesa.

A servir

 

 

 

 

martes, 9 de agosto de 2022

La cocina a mi alcance: Langostinos a la marinera

 

       


Decía Jacques Cousteau: «Muchas personas atacan al mar, yo le hago el amor». Hay que ver lo que da de sí esa gran masa de agua salada, que comenzó a estudiarse a nivel científico, allá por 1768-1779 con los viajes del capitán James Cook.

Me encanta el mar, me tranquiliza, me da miedo, me apasiona. Esos vientos que soplan sobre la superficie, que producen olas, que rompen cuando entran en aguas poco profundas, hacen soñar. Si hasta se dice que la vida pudo haber comenzado en el mar.

Me encantan los peces, asombra ver lo bien que nadan, ¿dónde habrán aprendido?, me pregunto. Asombra su sentido de la orientación, si dicen que hasta utilizan mapas mentales, y asombra su capacidad para sentir miedo y dolor, como yo.

Me encanta el pescado: blanco, azul, planos, túnidos, espáridos, salmónidos, pelágicos, demersales… Y los mariscos ¿qué te voy a contar?, adoro los camarones, percebes, mejillones, almejas, berberechos, chipirones, pulpo…, son una importante fuente de alimentación para los seres humanos.

En fin, todo este preámbulo es para compartir con vosotros esta receta que a mi amiga Araceli le queda para chuparse los dedos, para relamerse, para hacer barquitos en la salsa. Los he alabado a rabiar, salvo que la próxima vez los langostinos pelados para no pasar trabajo. Me ha llamado vaga, y no sé por qué.

Ingredientes:

 12 langostinos

2 cucharadas soperas de tomate frito

2 dientes de ajo

1 vaso de vino blanco

1 vaso de caldo de pescado

1 chorro de aceite de oliva

1 cucharadita de pimentón dulce o picante o unas hebras de azafrán

 

Picada. Machacar en un mortero:

 

Un puñado de almendras, 6 galletas María, Una pizca de pimienta y una pizca de sal

 

 

Preparación:

Picar los ajos muy pequeñitos y dorarlos en una cazuela. Añadir el pimentón y el tomate frito. Remover. Echar el vino blanco y dejar que se evapore el alcohol. Agregar el vaso de caldo. Salar los langostinos y dejarlos cocer junto con la salsa de 3 a 5 minutos.  Añadir la picada. Si queda muy espesa añadir más caldo, o al contrario, pues más almendras o galletas María.

 

 


jueves, 9 de diciembre de 2021

La cocina a mi alcance: Lombarda al vino blanco

 


La lombarda era y es, en muchas casas, un plato típico navideño de Madrid. En las Alpujarras, Alemania y Suecia se suele encontrar cocida junto con compota de manzana y algo de vinagre con sabor suave. En la cocina danesa, tanto la remolacha como la lombarda, sirve de acompañante de las ricas albóndigas fritas. Esta planta comestible de la familia del repollo tiene magia. Es la magia de los colores.

Juguemos todos los niños de 0 a 99 años:

Ponemos cuatro vasos sobre una mesa.

Cortamos la lombarda en trocitos.

La mezclamos bien con agua, aplastándola.

Vertemos esa agua, que tiene un color oscuro azul violeta en los cuatro vasos.

En el segundo vaso echamos un poco de vinagre. Como por arte de magia, se vuelve rojo.

En el tercer vaso si mezclamos un poco de bicarbonato de sodio, se vuelve azul.  

Y si echamos un poco de jabón en polvo en el cuarto vaso se vuelve verde.

Algún mayor nos puede chafar la magia diciendo que es ciencia. Y nos aburrirá hablando de cosas como la acidez y el pH. Si es que ya nos lo dijo Antoine de Saint-Exupéry: 

«Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos.»  

 

Lombarda al vino blanco

1 lombarda mediana

2 cebollas

2 manzanas reinetas

8 cucharadas de aceite de oliva

1 cucharada de azúcar, sal, pimienta

1 vaso de vino blanco semiseco

3 cucharadas de vinagre

Modo de hacerlo:

Cortar fina la lombarda, la cebolla. Cortar las manzanas en octavos. Colocar capas de lombarda, cebollas y manzana en una olla de microondas. Espolvorear con el azúcar, regar con vino, añadir aceite y salpimentar.

Tapar e introducir en el microondas. 50 minutos al 100%. Mover la lombarda, comprobar el punto y añadir el vinagre para que cambie el color.

 


lunes, 9 de agosto de 2021

La cocina a mi alcance: Cuscús con garbanzos y vegetales

 



El cuscús es un plato tradicional básico en la cocina norteafricana. Su nombre deriva del bereber seksu y en muchas familias se come a diario.

Su origen es incierto. Se dice que los bereberes ya preparaban cuscús desde el año 238 antes de Cristo.  Fue un plato muy apreciado en Al-Ándalus, tanto que en castellano antiguo se le llamaba alcuzcuz.

Es sémola de trigo. Dependiendo del país se prepara de una forma u otra. Y se puede comer frío o caliente

Esta receta me la trajo mi amiga Irelys que tuvo un novio bereber y ella le hacía el cuscús a su manera. Ese novio le duró seis meses, esperemos que no la dejara por su poco amor a la cocina.

Según su docta opinión el cuscús es uno de los alimentos más fáciles de cocinar, puesto que lo único que tenemos que hacer es hidratarlo con agua o caldo caliente.  Ella prefiere el caldo y así el cuscús tiene una mayor enjundia.

 

Ingredientes:

 

300 gramos de cuscús

Caldo de verdura

1 bote pequeño de garbanzos

1 bote pequeño de judías verdes

1 bote pequeño de alcachofas

1 bote pequeño de zanahorias cocidas

1 calabacín

1 cebolla

½ Pimiento rojo en dados

½ Pimiento verde en dados

1 cucharadita de ajo en polvo

Un puñadito de pasas

Sal

 

Preparación:

En una sartén sofreímos la cebolla, el calabacín, el pimiento rojo, el pimiento verde, luego incorporamos las judías verdes, las alcachofas, las zanahorias, el ajo en polvo, los garbanzos, las pasas y cuando todo esté bien rehogado, incorporamos el cuscús y salteamos unos minutos más. Añadimos el caldo caliente, tapamos y lo dejamos reposar cinco minutos.

Dice que a su ex le gustaba que en su plato estuvieran las verduras en el centro y el cuscús alrededor. En cambio, ella prefiere todo mezclado.

Tiene un truco. Dora una pechuga de pollo a la plancha, la corta en daditos y la agrega al cuscús. Así saborea un plato único y friega lo menos posible.

 

Ya me diréis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves, 9 de abril de 2020

La cocina a mi alcance: Gazpacho andaluz




Mi amiga Rocío es sevillana de corazón y jienense de nacimiento, aunque a ella le gusta que la llamen jaenera. Soy de la capital chiquilla. A lo que voy. No se pierde la Feria de Abril por nada del mundo. 

Me cuenta que la ciudad de Sevilla se transforma durante una semana, combinando gastronomía, bebida, espectáculos taurinos, baile y cante. Y es en el barrio de los Remedios, allí vivió mi querida Tere Vázquez, donde se instalan las cientos de casetas y atracciones.

A todas horas se sirven platos tan típicos andaluces como el salmorejo, la tortilla de camarones, las gambas de Huelva, chacinas ibéricas, coquinas, almejas a la marinera, tortilla española, jamón de jabugo…

Para calmar la sed se bebe manzanilla, vino andaluz de Sanlúcar de Barrameda, fino de Jerez, rebujito ¿lo has probado? esa manzanilla y refresco con sabor a lima o limón que tan rico es; y como no, el gazpacho.

Me envió la receta:


Ingredientes:

2 kilos de tomates maduros
1 pimiento verde
2 dientes de ajo
1 puñado de miga de pan empapado en vinagre
2 decilitros de aceite de oliva
Agua y sal

Para los tropezones: 

Pepino, pimiento, cebolla, huevo duro, jamón serrano, pan frito. 
En trocitos bien pequeños.

Preparación:

Echar todos los ingredientes menos el agua en el vaso de la batidora hasta que quede un puré fino, pasarlo por el chino si es usted muy remilgado. Luego agregar agua al gusto. Se sirve muy frío.



Delicioso

miércoles, 9 de octubre de 2019

La cocina a mi alcance: Hummus o puré de garbanzos



Es una crema muy popular. Parece que tuvo su origen en el Antiguo Egipto. Me encanta y mi amiga Amira lo sabe. Es ideal para cenar de picoteo y dura varios días en la nevera. Ayer vino a verme y al ir a buscar un refresco, casi le dio un soponcio por la cantidad de garbanzos cocidos que tenía en el frigorífico.

‒¿Cómo es que tienes tantos garbanzos?

‒Es lo que sobró del cocido madrileño de Almudena.

‒Tan exagerada como siempre.   

Y ni corta ni perezosa se puso hacer una de sus especialidades: el hummus, delicioso.

Mientras tanto llamé a Almudena, era lo justo, al fin y al cabo, eran sus garbanzos. Estaba con su marido, sus hijos y dos amigas, de compras, y de inmediato se animaron a venir. Amira se entusiasmó con la idea. Le fascina cocinar por lo que llamó a su marido que también se apuntó junto con los hijos. Total una docena a cenar. 

He aquí su receta.

Ingredientes para cuatro personas:
  • 400 gramos de garbanzos cocidos
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de tahini o pasta de sésamo (opcional)
  • un pellizco de comino según el gusto
  • el zumo de 1/2 limón aproximadamente
  • unas 3 cucharadas de aceite de oliva
  • sal y pimienta negra
Preparación:

Se mezclan los ingredientes en un recipiente y se bate con la batidora hasta conseguir una textura cremosa y homogénea.

Si se desea más cremoso se le puede echar un poco de agua de la cocción o alguna leche vegetal.

Al servir se puede adornar con un poco de pimentón dulce (o picante), semillas de sésamo y un chorrito de aceite de oliva.


lunes, 9 de octubre de 2017

Nilda Cepero: A mi gusto: La cocina de "las muchachitas"






      

Nilda Cepero nació en Cuba, vive en Miami, y en éste, su nuevo libro, desgrana una parte de su biografía, el amor sin fisuras hacia esas tías -bellas por dentro y por fuera- que con sus recetas hicieron que su niñez fuera un mundo henchido de aromas y sabores exquisitos.

Nos conocimos en Madrid y charlando salieron a la luz los nombres de familiares y amigos en común. Fue un encuentro delicioso que ojalá se vuelva a repetir.

Ivan Acosta, director y dramaturgo, habla así de su libro:

«A mi gusto: La Cocina de ¨las muchachitas¨, de la escritora Nilda Cepero, nacida en Cuba, es una estupenda obra autobiográfica repleta de sabores agrios y dulces, como es la propia vida de la autora. Nilda, en su narrativa, nos comunica su carácter de mandona, su humor contagioso, su optimismo incorregible y su eterno romanticismo. Esta dama poeta, cuentista, excelente narradora, y también cantante, nos aporta una placentera obra literaria, casi libreto cinematográfico, de esas que se pueden leer mucho más de una vez. Yo la he disfrutado al máximo.»

Desde este Blog le deseamos muchas cosas buenas, que tenga muchos éxitos en todo lo que emprenda y que sea feliz.

Aquí van dos de sus recetas. Hacedlas y contadme.


Arroz amarillo con maíz estilo Nana

Yellow Rice with Corn

1 libra de arroz
1 taza de maíz
1 taza de guisantes verdes
1 taza de jamón dulce o ahumado picado en cuadritos
1 ají pimiento verde picado en cuadritos
1 cebolla picada en cuadritos
4 dientes de ajo machacados
2 pimientos morrones en conserva
Media taza de aceitunas verdes sin semilla
1 hoja de laurel
Sal al gusto
2 tazas de caldo casero (o en conserva) de pollo o de res
¼ copa de vino blanco
2 cucharadas de aceite de oliva

(La proporción para el caldo de pollo son: 2 tazas de caldo por cada libra de arroz, dependiendo de lo desgranado que a uno le guste).

Elaboración:

En una olla plana y a fuego lento se sofríe el jamón en el aceite de oliva. Se agrega la cebolla, el ají, el ajo y las aceitunas hasta que todo este dorado. Después se agrega el arroz y se sazona con un poco de sal al gusto y se mezcla. Se vigila para que no se pegue al fondo de la olla. Cuando el arroz esté casi transparente, se le agrega el caldo, que debe estar caliente. El líquido debe cubrir el arroz como media pulgada por arriba de la superficie. Se le agrega el maíz y los guisantes verdes.

Se tapa y se deja secar, hasta que el arroz esté desgranado, firme pero suave por dentro (más o menos 20 minutos). Se vuelve a probar y se ajusta la sal. Si es necesario, se le puede agregar más caldo hasta que el arroz tome la consistencia que guste. Para los que nos gusta más pastoso y no tan desgranado, se le echa un poquito más de aceite al final de la cocción.

Servir:

Se le echa por encima, como adorno, los pimientos morrones de pomo, picados en lascas finitas y unas hojitas de perejil enteras rociadas con aceite de oliva.

Acompañamiento:

El arroz se puede servir con huevos duros rociados con salsa de tomate fresco y tomate picado en cuadritos. A los que les gusta la carne, pueden acompañarlo con un bistec de palomilla. También se sirve con palitos de yuca fritos rociados con mojo criollo, o con cualquier otro vegetal o ensalada mixta. Mis comidas saladas siempre tenían que estar acompañadas con plátanos machos (no se comen crudos) maduros fritos o boniatos bien dulces picados en lascas y fritos. Lo dulce con lo salado me encantaba. Además, es una costumbre muy cubana.



Mojo criollo

4 dientes de ajo
2 cucharaditas de orégano en polvo
1 hoja de laurel (opcional)
¼ de cucharadita de comino en polvo (opcional)
1 cucharadita de perejil fresco
½ pimiento verde triturado
1 cebolla mediana molida o en cuadritos
2 onzas de aceite de oliva
6 onzas de jugo de naranja agria o limón verde
Una pizca de tomillo fresco o en polvo (opcional)
½ cucharadita de miel o azúcar moreno
Sal al gusto

Elaboración:

Ponga la cebolla, el ajo, orégano, comino, tomillo, jugo de naranja agria y miel o azúcar, sin cocinar, en un plato hondo de barro o porcelana. No usen utensilios de plástico ni de metal. Caliente bien el aceite en una sartén, viértalo sobre los ingredientes previos y déjelos reposar unos minutos. Esto hará que se cocinen un poco. Rectifique la sal y los condimentos. Sírvalo con el perejil picado finito. Se puede servir sobre el bistec o con sus vegetales preferidos. A mí me gusta sobre el arroz integral o los coditos. Es delicioso. Aunque en la finca se preparaba casi todos los días porque los invitados eran muchos y gustaba fresco, si a usted le sobra, lo puede congelar en potecitos o dejar en el refrigerador hasta tres días. Sin embargo, si desea hacer menos, mezcle los ingredientes manteniendo las proporciones.


© Nilda Cepero






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A disfrutar