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miércoles, 9 de abril de 2025

La cocina a mi alcance: Sopa de cebolla al estilo francés

 



 

Las sopas son sencillas, humildes, sabrosas, nutritivas, económicas, saludables. Me encantan. Y se toman con cuchara. A no ser que te hayas hecho un consomé. Pensad que, si no hay caldo, no hay sopa. Y se suele servir al inicio de cada comida, pero eso puede variar según el gusto de cada familia.

Los ingleses la llaman soup, los franceses soupe, los italianos zuppa…, con lo fácil que es decir sopa, si es que en español hasta el nombre se puede saborear. El apellido que se les otorga es según los ingredientes que encontremos en ella.

Según Alexandre Dumas, el autor de Los tres mosqueteros esta sopa de cebolla al estilo francés era muy querida por los borrachos. No especificó si lo sabía de primera mano o por algún buen amigo.

Ingredientes:

3 cebollas dulces, grandes

1 litro de caldo de carne

1 cucharada de mantequilla

2 cucharadas soperas de aceite de oliva

1 diente de ajo

4 rebanadas de pan

Una pizca de sal y pimienta negra

1 copita de brandy o coñac o un chorrito de vino blanco

100 gramos de queso emmental, parmesano, el que más os guste.

Preparación:

Cortamos las cebollas unos recomiendan a la juliana, mi amiga Stephanie la hizo a cuadritos. Calentamos en una olla el aceite de oliva y la mantequilla cuando esté todo derretido agregamos las cebollas, una vez pochadas echamos el brandy, coñac o vino blanco y dejamos evaporar el alcohol. A continuación, el ajo muy picadito y la pizca de pimienta. Añadimos el caldo. Cocemos a fuego muy suave por unos 30 minutos con la cazuela tapada.

Se sirve caliente con una rebanada de pan y el queso rallado o fundido sobre ella.

 ¡A Comer!

domingo, 9 de febrero de 2025

La cocina a mi alcance: Sopa de castañas





Hace miles de años, durante el Pleistoceno, el castaño, un árbol «muy agradecido» comenzó a dar sus frutos. No solo alimentaban a las personas, sino también a los animales. Incluso se dice que, en algún momento, las castañas se utilizaron como moneda de cambio. Fue introducida en Europa desde Asia Menor. La castaña gallega, conocida como Castanea Sativa, es la única con marca de calidad reconocida en España.

Existe una figura llamada Maricastaña. En época de Cervantes ya se había convertido en una referencia temporal:

«en tiempos de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas».


Expresión que se utiliza para referirse a un pasado muy lejano, equivalente a los tiempos de Matusalén.

 

¡Qué ricas son las castañas!

 

Se pueden comer crudas, hervidas, asadas, preparar pan de castañas, pasteles, pasta… La sopa de castañas es un plato de otoño, calentito y muy bueno. Una elaboración sencilla y rápida de preparar.

 

Ingredientes:

250 gramos de castañas

1 cebolla

1 trozo de puerro

1 diente de ajo

1 vaso de caldo de pollo o verduras

1 vaso de agua

50 mililitros de nata o crema de leche

1 chorro de aceite de oliva

Sal

1 pizca de pimienta

1 cucharadita de tomillo

Preparación

Hacer unos cortes en la parte central de cada castaña para que se cuezan bien y no estallen. Poner agua en una cacerola y cuando empiece a hervir introduce las castañas para que se cocinen durante unos quince minutos. Pelar las castañas cuando estén frías.

Picar la cebolla y el puerro y pocharlas en aceite, añadir el ajo y las castañas. Rehogarlas. Luego añade el caldo, el vaso de agua, un poquito de sal y la pimienta, cocerlas unos quince minutos hasta que estén bien cocidas las castañas.

Tritúralo todo muy bien. La sopa puede quedar líquida o un poquito espesa como una crema.

Coloca de nuevo la cazuela al fuego con la sopa de castañas y añade un chorro de nata o crema de leche. Servir bien calentita y con el tomillo por encima.

La puedes acompañar con taquitos de jamón, setas, queso rallado…

jueves, 9 de enero de 2025

La cocina a mi alcance: Ajoblanco

 


 

Puede que su origen se encuentre en la gastronomía romana o en la griega. Otros consideran que surgió hace unos dos mil años, durante la ocupación musulmana de la Península Ibérica. Hay pueblos que se disputan la invención del ajoblanco y otros consideran que es una variante del gazpacho.

Existe un debate de larga duración entre Málaga y Granada en lo que respecta al origen de la sopa. Para mí lo importante es que hoy llegó a mi mesa de la mano de mi amiga Carmen, malagueña, de Almáchar y jura que en su pueblo se celebra la Fiesta del Ajoblanco el primer sábado de septiembre y que es la fiesta gastronómica más antigua de la provincia de Málaga.

Por supuesto que nadie le ha llevado la contraria. Ha hecho esta sopa fría tan popular en toda Andalucía, con pan, almendras molidas, ajo, agua, aceite de oliva, sal y a veces, cuenta, que su madre le echaba vinagre, por lo que ella hace lo mismo. Y que se suele tomar acompañado de uvas o trocitos de melón o de jamón.  

Esta sopa nutritiva ganó popularidad como un plato básico entre las clases con pocos recursos económicos debido a sus humildes ingredientes. Y con un orgullo que no puede con ella afirma que el ajoblanco se menciona en El Quijote y que se chuparon los dedos el famoso hidalgo Alonso Quijano y Sancho Panza.

Su elaboración, discursea Carmen, aunque relativamente sencilla, es un proceso meticuloso que implica combinar los ingredientes esenciales en medidas precisas para lograr la textura y el sabor característicos.

Ingredientes:

150 gramos de almendras crudas y peladas

2 dientes de ajo

200 ml de aceite de oliva virgen extra

150 g de miga de pan blanco

2 cucharadas de vinagre de vino blanco

1 litro de agua fría

Sal al gusto

Preparación:

Remojad la miga de pan en agua fría durante treinta minutos. En una batidora mezclad las almendras peladas, los dientes de ajo, la miga de pan escurrida, el aceite de oliva y el vinagre, que quede una pasta fina. Salar al gusto. Y meter en la nevera al menos durante dos horas. En el momento de servir añade poco a poco agua bien fría y continúa mezclando hasta obtener la consistencia de gazpacho. Decóralo a tu gusto.

Ya me diréis

 

lunes, 9 de diciembre de 2024

La cocina a mi alcance: Sopa de almendras

 



Mi amigo Mariano, toledano, esta semana ha venido a visitarme junto a su mujer Mª Carmen, madrileña, que es amiga de toda la vida.

Dice que este delicioso postre se toma por tradición en Toledo el 24 de diciembre. Ella le recuerda que también podría ser una bonita ocasión el 12 de enero, día del mazapán.

A él le gusta semilíquida, a ella sólida como un pudín de almendras. A él caliente o templada, a ella, fría. A él en cazuela de barro, a ella cortada en cuadritos. En lo que sí están de acuerdo es echarle por encima almendras y piñones...

A escondidas para que Mariano, muy tradicionalista, no la oiga me dice que a ella también le gusta cambiar el pan por bizcochos de soletillas o con galletas María.

Mi vecina Rocío hace acto de presencia en la reunión y comenta que como ella es del sur, de Andalucía, allí hay otros tipos de sopas de almendras. Saladas, como las de su abuela, que mezclaba la pasta de almendras con unas gotas de vinagre y echaba yema de huevo, aceite, ajo, pan, azafrán, sal... Que ya nos la daría a probar.

Y que no se nos olvide que el consumo de almendra ayuda a reducir el colesterol.

Nos dejó con la boca abierta.

 

Ingredientes:

2 litros de leche

250 gramos de pasta de almendras (se vende en fechas navideñas en todas las pastelerías)

1 palo de canela o canela molida

1 barra de pan normal

2 cucharadas de canela en polvo

100 g de piñones

200 g de azúcar

Almendras y piñones para decorar

Corteza de limón

 

Preparación:

 

Lavamos la corteza de limón. Calentamos la leche hasta el punto de ebullición y la retiramos del fuego, añadimos la corteza de limón y el palo de canela. Deshacemos la pasta de almendra en media taza de leche fría y la añadimos al resto de leche hirviendo. Cocer durante unos cinco minutos para que se integren todos los ingredientes, moviendo de vez en cuando. Añadimos el azúcar y batimos hasta que la mezcla quede sin grumos. Cortamos el pan en rodajas muy finas y cubrimos la cazuela de barro. Añadimos la crema sobre el pan.

Precalentamos el horno a 150 grados centígrados. Metemos el recipiente durante unos quince o veinte minutos.

Sacamos del horno la cazuela y espolvoreamos con canela en polvo, adornándola con piñones, almendras fileteadas, frutos secos...

 

Feliz Navidad

 

domingo, 9 de junio de 2024

La cocina a mi alcance: Sopa de remolacha con sandía

 


 


Me encantan las sopas. Cualquiera de ellas.

La sandía. Nace en verano sobre la tierra.

Y cuenta la leyenda que un emperador de Vietnam adoptó a un niño que fue rescatado en el mar. Con el tiempo aquel niño se convirtió en un hombre muy inteligente y trabajador. Por desgracia despertó muchas envidias y el emperador lo envió a una isla desierta. Allí se tuvo que construir su propio refugio, cavar un pozo para obtener agua fresca, aprender a pescar y cazar para alimentarse. Una mañana de mucho calor encontró una fruta verde tan grande y redonda como un balón, cuando probó su jugosa pulpa roja se emocionó y guardó las semillas para sembrarlas.

Al cabo de unos meses brotaron de la tierra frutas verdes, redondas y grandes. Tomó unas cuantas y talló el nombre de la isla y el suyo propio y las arrojó al mar. Unos marineros encontraron las frutas flotando en el agua. Los comerciantes con su vista de águila hicieron de la isla el territorio más próspero de todo el imperio. El emperador se dio cuenta que se había dejado engañar, que se había dejado llevar por las envidias de quienes lo rodeaban y decidió reparar su error, trayendo a su lado a ese hijo tan inteligente y trabajador.



La remolacha. Nace en invierno por debajo de la tierra.

El uso más común de este vegetal, es cocida, pero también tiene otras utilidades la extracción de azúcar y su utilización como colorante, el E162, rojo remolacha.

El desarrollo de la remolacha azucarera se remonta a mediados del siglo XVIII en Silesia, donde el rey de Prusia subvencionó experimentos destinados para la extracción de azúcar. Se introdujo pronto en Francia, donde Napoleón ordenó el cultivo de la nueva remolacha azucarera. Esto fue en respuesta a los bloqueos británicos del comercio de azúcar de caña durante las Guerras Napoleónicas

En España tenemos un Museo de la Remolacha Azucarera, el único en el mundo, y se encuentra en Alfambra, Teruel.

 

Habrá que visitarlo.

 

Ingredientes:

1 remolacha cocida

750 gramos de sandía cortada en trozos

1 taza de zumo de una naranja

Zumo de un limón

Agua fría al gusto

Sal (requiere muy poca)

 

Adornar con alguno de estos ingredientes:

Yogur natural

Nata líquida

Perejil

Menta

 

Preparación:

Trituramos todo en una licuadora para que nos quede una mezcla muy fina. Ponerla en un recipiente de cristal y a la nevera.

Servir y adornar.

 

sábado, 9 de marzo de 2024

La cocina a mi alcance: Crema de zanahoria

 



La zanahoria es uno de los vegetales que más salud aporta al cuerpo humano gracias a su alto contenido de vitaminas y minerales. Originaria de Asia Central, se cree en Afganistán; se ha extendido por todo el mundo. Es una raíz vegetal de color naranja y textura leñosa. Su color anaranjado se debe al caroteno, el cual constituye la vitamina A de este vegetal. Llegó a España desde el norte de África durante la época de dominio musulmán sobre la Península Ibérica.

El mito de que con esta hortaliza ayudaba a no tener que llevar gafas se originó durante la II Guerra Mundial cuando la Fuerza Aérea Real Británica difundió el rumor que los pilotos británicos estaban comiendo zanahorias para mejorar su visión, así explicaban la facilidad repentina con que derribaban los bombarderos nazis.

Aunque sí es cierto que la falta de vitamina A afecta de forma negativa la vista, es una exageración que un aporte extra de esta verdura la mejore. Eso dicen los entendidos, pero mi nieto se pregunta:

¿Alguien ha visto algún conejo con gafas?

 

 

Ingredientes:

1 cebolla grande

7 zanahorias medianas

1 litro de caldo de verduras

Nata líquida para cocinar

Sal

Aceite de oliva virgen extra

 

Preparación:

Pelamos la cebolla, la cortamos y la pochamos en una cacerola con un poco de aceite de oliva a fuego medio durante cinco minutos. Lavamos las zanahorias y la cortamos en rodajas. La echamos en la cacerola, removemos y rehogamos un par de minutos. Regamos el caldo, más si queremos sopa y menos si buscamos una crema. Salpimentamos y lo llevamos a ebullición. Cocemos a fuego medio durante quince minutos. Trituramos.

Al servir le añadimos un chorro la nata líquida. También admite picatostes, cebolla frita crujiente y hasta unos kikos triturados.

Se toma con gusto en esos días fríos de invierno y también templada en cualquier época del año.

 


martes, 9 de enero de 2024

La cocina a mi alcance: Sopita caliente y rica

 



La sopa es un caldo a base de vegetales o carnes que se suele servir al inicio de cada comida. ​ Una de sus características principales es que se ingiere con cuchara. A mí me encantan los platos de cuchara. Y eso lo sabe mi amiga Irene que no pierde la ocasión de aclarar que si se clarifica, será un consomé.

Tradicionalmente, se puede espesar añadiendo al final de la cocción pan, arroz, fideos, huevo… ¡Ah! Si no tiene caldo, no se considera sopa.

Las sopas de pan, las tomaba mi abuela, fueron probablemente un alimento básico de las diversas culturas.

Las sopas toman su nombre de los ingredientes empleados: sopa de pescado, sopa juliana, sopa de plátanos, de espárragos… 

Los condimentos empleados con frecuencia son la sal, la pimienta, el pimentón, el perejil, ajo, cebolla…

He aquí esta deliciosa receta.

 

Ingredientes:

 

2 pimientos rojos

1 cebolla

2 dientes de ajo

1 lata de tomate natural

2 kiwis

1 bote de caldo de verduras

1 cucharilla de azúcar

yogur natural

2 ramitos de albahaca

3 cucharadas de aceite de oliva

1/2 cucharilla de sal

pan tostado

 

Saltear en una cazuela los pimientos rojos, la cebolla, los ajos con un poco de aceite de oliva. Triturar todo con el tomate natural. Añade el caldo de verduras, el agua, el azúcar. Diez minutos al fuego. Añade unas cucharadas del yogur natural por encima de la sopa, junto con las hojas de albahaca y el kiwi picado.

Ya me diréis. 


sábado, 9 de diciembre de 2023

La cocina a mi alcance: Vichyssoise

 


Ya os lo dije. Mi amiga Stephanie quiere que aprenda lo que es la cocina francesa y me ha traído esta exquisita crema de puerros que se come en frío o caliente.

Según ella es una receta de su tierra, pero su nacionalidad culinaria está en entredicho, según sea el país que la inventó o la nacionalidad de su creador. Una teoría es que un cocinero vasco de Bermeo quiso refinar la porrusalda y surgió esta rica crema. Otros señalan que un chef francés del Ritz-Carlton de Nueva York durante la Primera Guerra Mundial se acordó de la sopa de puerro y patata de su madre y de su abuela, la mejoró y la nombró como la ciudad de Vichy, que se encuentra no muy lejos de su pueblo natal, Montmarault.

A mí me encanta, venga de donde venga. Creo que resulta más fácil hacerla que escribir su nombre.  

 

Ingredientes:

60 gramos de mantequilla

½ kilo de puerros: Parte blanca, limpia y cortada en rodajas

½ kilo de patatas peladas y troceadas

1 litro de caldo de pollo

1 brick de nata ligera

Sal al gusto

 

Elaboración:

Rehogamos el puerro picado en la mantequilla a fuego lento. Cuando esté blando añadimos las patatas y el caldo. Subimos el fuego y dejamos cocer 30 minutos hasta que las patatas estén bien cocidas. Después a la batidora y cuando se enfríe, añadimos la nata líquida. Lo colamos por el colador o la pasamos por la batidora para que nos quede bien fina la crema y a la nevera. La servimos en cuencos. Eso en el verano. Para el invierno la podemos tomar caliente.

 

 


lunes, 9 de octubre de 2023

La cocina a mi alcance: Sopa de salmón

 En Laponia tomé esta rica sopa arrullada por las palabras de un sami que contaba esta bonita leyenda.

 


Hace muchos, muchos años ningún hombre vivía en esta tierra. Y entonces, ¿cómo pudieron sus ancestros instalarse en la tierra del Círculo Polar Ártico, lugar que alcanza los 50 grados bajo cero?

El frío no era la causa. Eran los cuatro vientos: sur, norte, este y oeste que confluían en esta zona, haciéndola inhabitable. Siempre soplaban a la vez, cada uno intentando superar a sus rivales. Nadie se atrevía a acercarse a ese lugar. Nadie, excepto un chamán sami.

Llegó y con gran esfuerzo se construyó una casa. Dio una fiesta de inauguración a la que invitó a los vientos. Preparó una acogedora hoguera que calentaba el ambiente, cocinó las comidas más deliciosas, entre ellas esta rica sopa y sirvió la mejor bebida. Los vientos, por supuesto, acudieron intrigados a la cita. Comieron, charlaron y bebieron. Pasaban las horas y seguían en la casa del chamán. Para agasajar a sus invitados, sacó su tambor y comenzó a cantar. El chamán golpeaba el tambor sin pausa, sin prisa. Su voz acompasaba el sonido y acunaba a los invitados. Primero el sur, luego el este, el norte y finalmente el oeste acabaron dormidos en torno al fuego. Mientras, el chamán seguía tocando y su voz se atenuaba.

Cuando tuvo la certeza de que los cuatro vientos estaban profundamente dormidos, dejó a un lado el tambor y se quitó el sombrero. Tenía cuatro puntas.

Se acercó a sus invitados y, con un rápido movimiento, metió al viento del norte en el gorro, empujándolo hasta que ocupó la primera de las puntas. Lo mismo hizo con el viento del este, con el del oeste y con el del sur. Cada uno estaba en una punta del sombrero del chamán. Luego se puso el gorro en la cabeza y esperó.

El primero que se despertó fue el viento del norte. Intentó desperezarse. No tuvo éxito. Primero con suavidad, luego con fuerza. El chamán notaba como el norte pasaba de la agitación a la ira. Notó cómo soplaba, cómo se retorcía, cómo intentaba escapar. «¡Déjame salir!». Pero el chamán ni caso. Sus gritos despertaron al sur, al este y al oeste. Intentaron asomarse a ver lo que ocurría, pero no pudieron. Soplaron, se retorcieron, intentaron escapar. «¡Déjanos salir!«. Pero el chamán seguía inmutable.

Pasaron los días y el chamán no cedió ni a las amenazas ni a las súplicas de los vientos. Sabía que si los mantenía en prisión, la vida podría instalarse en Laponia.

Mas el chamán era un buen hombre. No quería tener encerrados a los vientos para siempre. La tierra, la vida, les necesitaba. Por eso llegó a un acuerdo con ellos: les liberaría a cambio de que nunca volvieran a soplar a la vez sobre Laponia. Lo prometieron. Desde ese momento, el sur sopló en verano; el norte, en invierno; el oeste, en otoño y el este, en primavera.

Por eso, incluso hoy, los samis llevan sombreros de cuatro puntas. Son un homenaje a los vientos, también un recordatorio de que no deben romper su promesa.

 

Sopa de salmón

 


Ingredientes

200 g.

Salmón fresco

2

Patatas medianas

1

Puerro

1

1

1

Zanahoria

Cebolla

Pimiento verde

200 ml.

Nata líquida

1

Brick de Caldo de pescado o de verduras

1 Cdta.

Eneldo

1 Cdta.

Perejil picado

Aceite de oliva, agua, sal

Elaboración

Lavar y cortar la cebolla, el pimiento, el puerro. Sofreír. A continuación, añadir el caldo. Incorporar la zanahoria y las patatas. Salpimentar ligeramente. Cocer durante unos 5 minutos a fuego medio.

Agregar el eneldo y dejar cocer hasta que la patata y la zanahoria estén casi blandas. Incluir un poco de agua caliente si es necesario.

Incorporar los trozos en dados de salmón y dejar cocer unos 5 minutos intentando que no hierva.

Sumar la nata líquida y remover para que se integre bien. Mantener a fuego bajo unos minutos más.

Retirar del fuego y rectificar de sal si es necesario antes de servir.

 


 

Pido perdón a los samis si a la leyenda le falta algo y

si en esta receta no están todos los ingredientes.

domingo, 9 de octubre de 2022

La cocina a mi alcance: Crema de calabaza y zanahoria

 




A mi amiga Eva le fascina esta crema. Dice que las verduras de color naranja son buenas para la piel y para la vista gracias a los betacarotenos que contienen. Durante media hora no ha parado de hablar de los numerosos beneficios que nos brinda la calabaza al ser rica en fibra, por lo que retarda la digestión, quita el hambre —que sí, debes creerme— es porque mantiene la sensación de saciedad durante mucho tiempo, lo que hace que comamos menos y nos ayude a no engordar.  Y como colofón añade que si la usas como máscara facial exfolia y relaja el cutis.

No he querido entrar en terrenos tan cenagosos como el de las arrugas y comento que además de inspirar miedo en Halloween, se suele servir en la cena del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos.



¡Ah! Las zanahorias, otra de sus debilidades, las consume de mil maneras: crudas, cocidas, fritas al vapor, en sopa, pasteles, guisos, ensaladas… Y me recalca durante otra media hora que a nivel nutricional es un alimento excelente, que tiene relaciones familiares con el perejil, el hinojo, el eneldo y el comino, que hasta ayuda a limpiar los dientes, que estimula la secreción de saliva y que contribuye a una buena digestión.

Se ha colocado un mandil y a la faena. Me ha merecido la pena la perorata de más de una hora. Está…

   

Ingredientes:

 

½ kilo de calabaza (No olvides quitar la piel, me dice)

½ kilo de zanahorias (si la limpias bien, no hace falta quitar la piel)

½ cebolla

3 cucharadas de aceite de oliva

1 vaso de caldo de pollo

Perejil, Sal,

Pimienta (opcional)

3 o 4 porciones de quesitos

 

Preparación:

Cortar la calabaza y las zanahorias en trozos. Poner todos los ingredientes en una olla, salvo los quesitos, y cubrir de agua. Cuando todo esté blando, echas las porciones de quesitos y lo trituras todo hasta conseguir una crema al gusto de cada cual.

Un secreto: Le echó el tetrabrik completo de caldo de pollo y eliminó el agua.  

 

Rica, rica, rica.

 

 

sábado, 9 de abril de 2022

La cocina a mi alcance: Fumet o caldo de pescado

 



Se usa como base de paella, salsas o platos que lleven entre sus ingredientes pescados o mariscos. A diferencia de caldo que es un término mucho más genérico que se hace con verduras varias, carnes, pollo…

Sabemos que la base de toda buena receta es un buen caldo, y el fumet es un caldo concentrado. En las zonas de costa se usa la «Morralla», que son pescados de rocas específicos para hacer fondos de pescado. Estos pescados de roca suelen ser feísimos, pero dan un sabor al caldo espectacular, son los cimientos esenciales para los mejores fumets. A veces en vez de morralla, se hace con huesos de rape, con huesos de merluza o de dorada, es otra opción.    

Ingredientes para 3 litros

·         1 kilo de morralla o 1 kilo de huesos de rape,

·         Unas cabezas de gambas

·         2 zanahorias

·         2 puerros

·         1 cebolleta

·         2 dientes de ajo

·         3 hojas de laurel

·         1 poco de perejil fresco

·         Sal

·         4 litros de agua

Preparación

Partiendo siempre de agua fría ponemos todos los ingredientes en una cacerola grande, y lo llevamos a ebullición. Cocemos a fuego lento durante 30-40 minutos. De vez en cuando retiramos la espuma que se forma en la superficie. Una vez cocido, colamos el caldo.

Si no lo usamos de inmediato aguantará en buen estado tres días en la nevera y unos tres meses en el congelador.

En algunas ocasiones, mi amiga Concha le añade un chorrito de vino blanco, siempre al principio de la cocción. Ella le llama fumet largo, y cuando no se lo echa dice que es fumet corto.


¡Qué rica le quedó la paella!