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domingo, 19 de marzo de 2017

Laura Cabezas: Tus manos






Tus manos son templadas, envolventes,
y aunque algo ásperas por el trabajo,
llegan a acariciar mi alma,
con una suavidad extrema.

Tus manos son capaces
de sostener el mundo,
y de apaciguar la guerra.

Tus manos son "sanadoras de mi persona",
gobiernan mis sentidos,
y atraviesan mi piel con amor.

Son cálidas tus manos e infinitas,
me aportan seguridad y equilibrio.

Tus manos mecen mi cuna
cuando duermo sobre la luna menguante
de una noche estrellada.

Tus manos despiertan mi deseo,
mis instintos y también mi ternura.

Polivalentes  y trabajadoras,
siempre me guían en mi camino.

Tus manos son distintas,
y en su particularidad,
únicas en el mundo entero.

Tus manos me dan calor
en los días de invierno.

Y  ellas son mi escondite
ante un mundo que asusta, que da miedo.

Tus manos son el espejo de tu corazón,
tan puro y tan bueno.....

Son tus manos mi delirio
cuando no las tengo.

Apretando fuerte tus manos
quiero algún día alumbrar a un ser nuevo.

y cogida de ellas
recorrer mil senderos.

Porque te amo,
porque te quiero.

Antonio… ¿te he dicho ya que me encantan tus manos?




© Laura Cabezas

 

miércoles, 19 de octubre de 2016

Laura Cabezas: Una flor sin jardín


Foto: Laura Cabezas

En los Campos de Cultivo

me senté a meditar,
entre Flores y Hierbajos
al fin, encontré Paz.
Alejada de los “Claxon”
y del ruido mundanal,
en plena Naturaleza
dejé mi imaginación volar.
Aire puro, tierra verde,
junto a la proximidad del mar,
envolventes fragancias,
un “Oasis” en la ciudad.
Cerré mis ojos lentamente,
respirando en profundidad,
brazos extendidos en Cruz,
sensación de Libertad.
Fui “Pájaro” por un instante,
el Cielo pretendía alcanzar.
Acomodada en una nube,
dejé los minutos pasar.
En mi descenso a “Tierra Firme”,
algo me hizo chocar.
Un “Halcón” llamado vida
me devolvió a la realidad.
Tulipanes rosados 360º
y un avión que tomar,
el tiempo seguía avanzando,
y yo me debía marchar.
Una rosa con espinas
en el camino me hizo parar.
Me agaché a recogerla,
pues me resultó familiar.
A pesar de mi cautela
al tocarla me hizo “sangrar”.
Aun así la conservé,
pues era única y peculiar.
Deteriorada y solitaria,
abandonada fuera de Lugar,
flor “Desplazada” de tu rumbo,
yo te vine a Salvar.
Floreciste sin ayuda
a temprana edad,
caminaste bohemia por jardines
y te perdiste en tu propia oscuridad.



Atrás quedaron los lamentos,
fuera de tu “Habitat” gritar,
desde ahora y para siempre
conmigo te voy a llevar.
Cogida de tu tallo 
quiero yo caminar.
Protegerte y adorarte
como mereces, en verdad.
No puedo prometerte
eterna “Felicidad”,
El “Incierto Destino” 
del resto se encargará.
Desarraigos pasados 
“Espinas” nos dan.
Deterioro y cansancio,
la cruda realidad.
Juntas siempre,
mi "Alter Ego",
avanzaremos
al “Más Allá”.


© Laura Cabezas

lunes, 19 de septiembre de 2016

Laura Cabezas: Tras el telón



Cuando la ciudad duerme,
mi corazón susurra culpable.
Sonrisas colgadas en el perchero. 
De puertas adentro, se acabó la función.
Y entonces la realidad toma protagonismo 
y el remordimiento, el control.

Fluctuaciones emocionales constantes
como un abanico multicolor. 
No puedo esconder mi congoja, 
ni seguir bañándola en grados de alcohol.
Tropiezo una y otra vez con mi propia esencia,
sin aceptar aquello que soy.

Intenté modelar mi alma
para ser: "Mi mejor versión",
recorrí kilómetros por tierra, mar y aire 
en busca de una perspectiva mayor.
Pero aquellos nuevos senderos
solo disfrazaron mi dolor.

Impulsiva y visceral,
no siempre tomo la mejor decisión. 
Pasión, Pasión , Pasión,  
hierve por mis venas 
cegándome cada noche,
impidiéndome pensar con razón.

Tropiezos, caídas... a la orden del día,
merman mi fortaleza y determinación.
Quiero gritar, alto, muy alto.
Quiero volver a salir corriendo tras el Sol.

Ilusiones dormidas, mates, sin brillo,
aguardan en mi interior 
como en stand-by.
Sueños y esperanzas
es estado de hibernación.

Ecos eternos de tristeza 
me van consumiendo, 
de puertas adentro, tras el Telón.  


© Laura Cabezas

viernes, 19 de agosto de 2016

Laura Cabezas: Somos

Imagen facilitada por Laura Cabezas

De pronto... el viento se apodera del lugar.

Las nubes compiten en Maratón hacia algún incierto destino, donde dejarán de ser lo que son para ir a parar al mar.

Las hojas caídas revolotean sin control queriendo alcanzar las blancas condensaciones de agua.

La gente acelera el paso huyendo del ocaso pues es preludio de que otra gélida noche está al caer.

Mientras tanto, el viento sigue soplando con fuerza, cada vez más y más. Tanto que invita a echar a volar por la ciudad.

Y así lo hice. Sobrevolé los veintiún distritos de Madrid, seguidamente las sesenta y tres grandes ciudades de España. Después, decidida, traspasé la frontera y visité los ciento noventa y ocho países del Mundo, considerados como tal, políticamente hablando. 

Poco a poco fui ganando altura... más y más y más. Cuando quise darme cuenta estaba fuera de la atmósfera contemplando la inmensidad, y en perspectiva, nítidamente allí estaban perfectamente dibujados, nuestros cinco continentes. Nuestra Humanidad.

Somos setenta y cinco por ciento de agua, los más trascendentales afirmamos que veintiún gramos de alma. Somos materia, somos pensamiento, somos el bien y somos el mal, somos sensatos y a la par muy necios, morimos de sed en un océano,  incluso en un río de agua dulce. La contradicción gobierna nuestra existencia. Somos alegría y tristeza, somos ansiedad y serenidad, somos millones de submundos bajo un mundo y paralelamente también dentro de nosotros mismos, somos carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, h2o y fuego. Somos deseo y rechazo, somos  amor y odio, ternura y agresividad.

Somos cautela e impulso, cuerpo y rostro, somos valientes y cobardes, soñadores y conformistas, somos mujeres y hombres, niños y adultos, somos profesionales y aficionados, vocacionales y resignados, somos sumisos, obedientes o extremadamente dominantes y manipuladores.

Somos pacientes  o nos consume la prisa, somos blancos, somos negros, somos altos o bajos, rubios o morenos. La diversidad entre nuestra especie es un abanico de posibilidades, somos placer o agonía, somos guerra y somos paz, somos la noche y el día, somos hijos, somos padres, esposos y abuelos. En gran parte del "globo", civilizados,  aunque el comportamiento social  sea subdesarrollado.

Somos destructores y creativos. Somos...

Volamos con el viento o nos arraigamos a una rama cualquiera, somos instinto, astucia o por contrario detenida reflexión, somos sueño e insomnio, ilusión y decepción. Somos el huevo y la gallina,  el "big bang" y apocalipsis, somos ateos y creyentes, somos ignorantes o elocuentes, habladores y silenciosos, tacaños y generosos.

Somos vida (encapsulada y expandida), señores... No lo olvidemos.


Imagen facilitada por Laura Cabezas




© Laura Cabezas

martes, 19 de julio de 2016

Laura Cabezas: Luna creciente de septiembre


Imagen facilitada por Laura Cabezas

Luna creciente de septiembre que esta noche te posas sobre un resquicio de mi ventana. 

Interrumpes mi descanso, cegándome con tu infinita Luz Blanca.

En una danza de destellos y sombras conviertes mi casa...
Despiertas mi Inspiración con solo una Mirada...

Madre, Consejera y Confidente de tantas interminables veladas.

Pues en mí proyectas calma. Aparentemente estás callada, pero tu desgarrador silencio, por sí solo… habla.

Observándote fijamente, presiento que comienza una Nueva Etapa.

Imprégname con tu energía inagotable, que tu resplandor emana...

Y sírveme de guía, como "Preludio de Otoño" que aguarda tras esta semana. 

Y ahora sí. Buenas Noches. Gran Dama. Hasta mañana.




© Laura Cabezas 


domingo, 19 de junio de 2016

Laura Cabezas: A mi hermana con amor

Foto: Laura Cabezas


Un bello recuerdo
se ha perdido en mi interior.

El recuerdo de una vida,
que me trajo paz y amor.

Por Ella viví,
por Ella viviré,
y aunque intente olvidarla
no lo conseguiré.

Pues esos ojitos de cielo
me llevan a recordar
el bello pero amargo recuerdo,
que jamás podré olvidar.

Aún recuerdo el primer día
que a mi vida viniste a parar,
fuiste la mejor cosa
que a mí me pudo pasar.

Mas me fuiste arrebatada
por un "Alma Infernal"
Y eso será algo
que no me podré perdonar.

Mis días son milenios
que se hacen eternidad.
Una eternidad sin vida
si contigo no puedo estar.

¡Vuela mi niña! ¡Vuela alto!
¡Sobrevive a la tempestad!
Que algún día nos reuniremos
sin volvernos a separar.

Mas yo siempre te llevaré
dentro de mi corazón.
Mi pequeña, Piluquina.
Nunca te diré adiós.



Foto: Laura Cabezas

jueves, 19 de mayo de 2016

Laura Cabezas: El silencio de mis noches

Foto: Laura Cabezas





Hoy la noche grita en rebeldía y se hace eco en lo más profundo de mi ser. Puede distinguirse el sonido de un violín en el viento que sopla suave pero incesante. Es una melodía cálida, envolvente, con matices de nostalgia que dan pie a la reflexión.

Y bien, echamos una mirada atrás y al fin hoy podemos al menos sonreír, lo que nos pareció tan trágico en su momento trajo consigo la solución. Sólo teníamos que posar un pie en el camino y comenzar a andar. No fue fácil, ¿verdad?, pero a día de hoy estamos aquí y eso es lo que importa.

Arrastramos con nosotros todo lo que fuimos, todo lo que sentimos, y ello nos condiciona para el futuro próximo, en el cual la preocupación juega su papel principal.

Mañana aún no ha llegado y Ayer ya murió. Ahora es lo que cuenta y permanecemos inmovilizados por ella, la culpa. Cometimos errores y salimos airosos, pero ¿y si todavía no nos ha tocado pagar por ellos?

Rezamos a nuestro Dios, si lo tenemos y le pedimos que sea clemente con nosotros y que nos deje serlo con nosotros mismos, ya que no hay mayor castigo que la autoinculpación y la autodestrucción.

La noche sigue avanzando y se va tornando cada vez más fría, los violines siguen tocando, pero esta vez… una triste melodía. Mi corazón se estremece y mi alma se desnuda ahora que nadie puede verla ni herirla.

Traemos al pensamiento a aquellos seres que ya no están, que se fueron, para que nos hagan compañía, solo por un instante, sentir su calor. Recordamos lo bueno que nos aportaron en vida, y con los ojos cerrados tomamos una bocanada de aire y nos reconfortamos con su presencia figurada. Ya está. Han estado aquí y han vuelto a marcharse, solo queda su estela y reina armonía.

Entonces nos quedamos con nosotros mismos… preguntándonos qué pasará mañana y cuándo dejaremos de sentir pavor hacia ese futuro próximo que nunca es presente, se consume solo y pasa a convertirse en pasado.

Lo que tenga que ser será. Y mientras tanto, saber apreciar lo que nos queda, que no es poco: Nuestra Gente, nuestros Sueños, nuestras Noches interminables al lado de una ventana cualquiera en cualquier parte del mundo y ¡cómo no! Esos maravillosos violines que esconde el Silencio.






© Laura Cabezas

martes, 19 de abril de 2016

Laura Cabezas: Dame un caballo

Foto: Laura Cabezas




Dame un caballo… para fusionar mi alma con su alma, y explorar juntos, nuevos horizontes mundanales.

Dame un caballo… para volver a sentir que estoy viva, que respiro y siento todo cuánto me rodea, a horcajadas sobre su lomo, con el viento traspasando mis poros y venas. Pureza y pasión, en plena naturaleza.

Dame un caballo… porque es de vital trascendencia que desate mi espíritu salvaje de inmediato, si no deseo quedar sepultada bajo desgarradores recuerdos, resistentes al olvido.

Dame un caballo… para rebasar mis miedos y vislumbrar mi meta, a modo simbólico, desafiante, indagando en las profundidades más primitivas y sinceras de mi ser.

Dame un caballo… pues es animal sagrado que me posiciona en contacto directo con mi Fe.

Dame un caballo… porque deseo depurar mi aura, junto al mar.

Dame un caballo… para aflojar riendas y relajar la marcha.

Dame un caballo… para desplegar, desenfadadamente, mi fuerza de mujer.


Dame un caballo… porque ansío liberarme de todas y cada una de mis pesadas cadenas, que me sentenciaron prisionera tanto tiempo atrás.

!Dame un caballo! 

Para enmarcar mi esbozante sonrisa, con su estilizada silueta... Y no borrarla jamás.