Los abrazos que no dimos
se perdieron en las mazmorras del tiempo,
en los adoquines de las aceras,
en los huecos de los frigoríficos,
en el proscenio vacío de un teatro,
en las sábanas de una cama helada.
El viento nos recuerda su color, calor y frescura.
El poder mágico de un abrazo
te transporta a la vida y a una emoción sublimada,
a un billete de ida y vuelta,
a la alegría, a la inocencia,
a la ternura.
Transitar un universo de fantasías.
Un solo abrazo calma la tristeza,
la pesadumbre, la congoja.
Te pone frente a la pared y frente al espejo.
Frente al deleite, al gozo, al placer, a la bonanza.
Te da alas para librar la más dura de las batallas,
la más amarga de las derrotas,
transmuta tus oscuras pesadillas,
te asocia a las más bellas melodías.
Todo es renacer en un solo y único abrazo.
Sol Cerrato Rubio
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