domingo, 25 de octubre de 2026

Cabo San Vicente

 



En el extremo suroeste de Portugal, donde la tierra parece terminar y el océano Atlántico se extiende hasta el infinito, encontramos el cabo de San Vicente. Por su ubicación se le llama también el Finisterre de Portugal.

Al borde de los acantilados de doscientos metros encontramos una fortaleza levantada en el siglo XVI donde había un convento franciscano medieval que, según cuenta la leyenda, había custodiado los restos mortales de san Vicente y donde acudían numerosos peregrinos.

Historia, naturaleza y leyenda se entrelazan en este lugar de gran belleza y misticismo.

Se cuenta que, en el siglo IV el emperador Dioclesiano torturó a muerte al cristiano Vicente de Zaragoza por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses paganos.

Con la invasión musulmana, sus restos fueron depositados en una barca la deriva en el mar, que llegaría a esta costa.

En el siglo XII, Alfonso Enríquez prometió recuperar los huesos del mártir san Vicente si reconquistaba Lisboa. Lo hizo en 1173 y se cuenta que dos cuervos protegieron la nave durante su viaje de regreso a la ciudad.

San Vicente se convirtió en el patrón de Lisboa, que por ello tiene como símbolos los cuervos y el barco.




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